South America

Priorato de Colombia – Celebracion de Juan Bautista

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La Celebración del Nacimiento de Juan el Bautista a Capítulo Cerrado de la Encomienda Emirto De Lima & Sintiago con sede en el Valle de Barranquilla es precedida por el Gran Prior General de la República de Colombia Francesco Cavalli durante el Solsticio de Verano bajo los Augustos Misterios en la dualidad del Jano: el Joven y  el Viejo, el uno Lampiño y el otro Barbado, el que mira al futuro y el otro al pasado; Jano – Janvier, da inicio al año tras el renacimiento del Sol en el Solsticio de Invierno; Joan, atraviesa los tiempos y los mitos de orígenes diversos de la dualidad de los dos Caballeros Templarios sobre el mismo corcel; Jano bifronte, como dos veces Juan, el Bautista y el Evangelista, el Solsticio de Verano y el Solsticio de Invierno, Santos casi gemelos; Jano del Pasado y Jano del Porvenir; Juan el Precursor y Juan el que debe regresar con la venida del Cristo.

El simbolismo de la muerte del Cristo en el Gólgota – Monte de la Caravela de Adam. “El cráneo evoca en las tradiciones iniciáticas la caverna que ilumina el ojo del mundo. El túmulo yermo, el Calvario, el Gólgota es ‘Cráneo’ y llevará la señal de la redención”

Juan el Bautista, el precursor y anunciador del Cristo, simbolizado de alguna manera en el Abraxas – Secretum Templi, sello usado por la Orden; Referenciado en la simbología Crística como el Cordero – Agnus Dei, manifestándose explícitamente como “Yo soy el garante del Cordero” e integrándose fundamentalmente a la vieja tradición del Culto de las Cabezas Cortadas, Juan y Jesús – el Cristo – símiles en el Tiempo – “Yo soy aquel que es igual que yo” – Solsticio del Agua y del Fuego.

Jano o Juan el Bautista en el plano Simbólico, son de relevante consideración para el Inner Temple que como en Ilo tempore en la Noche de los Tiempos hasta nuestros días se mantiene representado…

 

Fr.+++

Manuel Ricaurte F.

Canciller

PGRC – OSMTHU

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Colón, el almirante sin rostro

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El segundo hijo de Cristóbal Colón, Diego, describió así a su padre en su Historia del Almirante: “El Almirante fue hombre de bien formada y más que mediana estatura, de rostro alargado y pómulos un poco altos, sin declinar a grueso o macilento. Tenía la nariz aguileña, los ojos garzos, la color blanca y de un rojo encendido. En su mocedad tenía el cabello rubio, pero al llegar a los treinta años ya se había vuelto completamente canoso”.

Sin embargo, quien crea que en base a esa descripción ya tenemos un retrato de don Cristóbal, en mucho se equivoca. No sabemos realmente cómo era, y esa ignorancia abarca todas las facetas de su vida.

En lo que a representaciones se refiere, la historiadora Consuelo Varela reconoce que “no existe ningún retrato de la época que se pueda considerar auténtico”, aunque hay uno que tiene más probabilidades de serlo: el conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Carecemos, pues, de retratos de un nombre cuyo origen sigue siendo un misterio, al igual que lo es el lugar donde fue enterrado. Pero entre la cuna y la tumba está la vida, y en el caso del Almirante sin rostro, ésta es un verdadero “expediente X” histórico…

¿Un marino genovés?

Con motivo del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América, en 1892, el Gobierno italiano logró reunir una ingente cantidad de documentos que probaban que Colón había nacido en Génova. Esa colección de textos –la Raccolta colombina–, pasa por ser la prueba definitiva del origen ligur del descubridor. Pero no para todo el mundo…
Diferentes documentos y actas notariales contenidos en ese trabajo monumental prueban que en la ciudad de Génova nació en 1451 un hombre llamado Christoforo Colombo. Era hijo de Domenico, tejedor de profesión, y de Susana Fontanarossa, y tuvo otros hermanos: Juan Peregrino, Bartolomé, Giacommo y Bianchinetta. No hay ningún acta parroquial que pruebe el caso, sin embargo, hay actas notariales que demuestran la existencia del tal Colombo. Ahora bien, ¿aquél Colombo es nuestro Colón?

¿Por qué hay actas notariales que presentan al tal Colombo en Génova con más de veinte años de edad si Colón escribió a los Reyes Católicos una carta en la que decía: “Muy altos reyes: de muy pequeña edad entré en la mar navegando y lo he continuado fasta oy…”?

¿Cómo es posible que estando Domenico Colombo, su supuesto padre, vivo aún en 1492, tras el glorioso Descubrimiento, Colón no se ponga en contacto con él? ¿Por qué Génova no lanza ni una salva en su honor? ¿Por qué los hermanos del Almirante que conocemos de su estancia en España son Bartolomé y Diego, y nunca se vuelve a saber de Bianchinetta? ¿Qué razón habría de tener Giacommo para mudar su nombre en España y pasar a ser Diego?
El segundo gran argumento que los historiadores ortodoxos manejan para probar que Génova era su cuna es el Acta de Mayorazgo que supuestamente dictó Colón el 22 de febrero de 1498 en Sevilla. En ese texto se puede leer: “…mando al dicho Diego, o a la persona que heredase el dicho Mayorazgo, que tenga e sostenga siempre en la ciudad de Génoba una persona de nuestro linaje (…) pues de aí salí y en ella nazí”.

Ese documento parece una prueba irrefutable. Pero, de ser auténtico, ¿cómo podemos explicar entonces lo que el propio Colón ordenó escribir en su testamento en Valladolid el 19 de mayo de 1506, un día antes de su muerte, cuyo quinto centenario ahora se conmemora? Recordemos ese pasaje: “Cuando salí de España el año de quinientos e dos fize una ordenanza e mayorazgo de mis bienes…”.

Si es en 1502 cuando ordena redactar el Mayorazgo, ¿cómo se explica el texto de 1498? ¿Acaso es falso? Justamente eso es lo que han afirmado algunos investigadores, como Salvador de Madariaga, que sostiene que el documento de 1498 jamás fue escrito por Colón, sino amañado posteriormente por algunos de sus sucesores para hacerse con sus bienes. Y casualmente, el documento de Mayorazgo de 1502 despareció misteriosamente…

Un genovés que no sabe italiano

Los defensores de la cuna genovesa para Colón suelen recordar que el Almirante eligió como custodia de sus bienes a la Banca genovesa de San Jorge, pero olvidan añadir que ni siquiera a esa entidad ni a los demás italianos con los que tuvo trato escribió Colón en italiano. Y tal vez la razón sea bien sencilla: no conocía ese idioma.

Antes de llegar a Castilla en 1485, Colón residió en Portugal y allí contrajo matrimonio con una mujer de noble familia, Felipa Moniz. Con ella tuvo su primer hijo, Diego. Pero, curiosamente, tampoco escribió ni una sola página en portugués durante el tiempo que residió en ese país, al que se calcula que llegó en 1476. ¿En qué idioma hablaba a su mujer? ¿Cómo es posible que no supiera italiano un hombre de quien las actas notariales dan noticias de estar en Génova con más de veinte años de edad?

Esa terrible incongruencia preocupó también a Menéndez Pidal, quien, no obstante, zanjó el asunto diciendo que, a pesar de ello, “esta primera observación no me llevó ni por un momento a la demasiada vulgariazada hipótesis del Colón español. No perdamos el tiempo en ella”.

Sin embargo, otros muchos autores sí que decidieron perder tiempo en el asunto, teniendo en cuenta que había escritos suyos en castellano, que fue el único idioma en el que escribió Colón, cuatro años antes de venir a España. Es decir, que ya en Portugal conocía nuestro idioma. ¿O quizá era el suyo propio?¿Podemos afirmar que Christoforo Colombo era Cristóbal Colón? De ser así, ¿qué razón pudo tener para mudar su nombre al llegar a España? Los historiadores ortodoxos dicen que hizo tal cosa por ser Colón más fácil de usar en Castilla. Y aunque es una razón difícil de comprender, ¿también era más fácil de usar en Portugal? Decimos esto porque hay pruebas documentales que demuestran que ya llevaba ese nombre en el país vecino, como una carta que le envió el rey luso cuando ya vivía en Sevilla en la que se le llama también Colón y no Colombo.

Hernando dice que su padre cambió el apellido “para adaptarse a la patria a la que fue a vivir y comenzar nuevo estado”. Y, a la vez, afirma que los actos de su padre no fueron casuales, sino “realizados por algún misterioso designio”. ¿Sucedió eso mismo con el cambio de nombre? Hernando recuerda que Colón, en griego, significa miembro. ¿Miembro de qué? Colombo, añade Hernando, quiere decir paloma, el mismo animal que representa al Espíritu Santo. ¿Creó Colón un nombre ad hoc para mostrarse como un elegido, como el portador de Cristo en el nuevo mundo? Eso es lo que han querido ver algunos al tratar de interpretar su oscura rúbrica.

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Xpo FERENS

La firma de Colón es una de las bromas más pesadas que ha gastado ese hombre a las futuras generaciones. Antes del Descubrimiento no tenemos ninguna carta suya, pero a partir de entonces comenzó a firmar empleando una suerte de jeroglífico triangular construido en base a letras, rayas y vírgulas, y debajo del cual añadía El Almirante. En dos ocasiones, en cambio, optó por otro título: El Virrey.

Tan importante era para Colón esa firma, que una de las cláusulas de su testamento la dedica justamente a recordar a su hijo Diego y a “todos los que de mi subcedieren e descendieren”, que firmen de ese modo y no de otra forma. Pero si todo esto es extraño, aún lo fue más la decisión que adoptó a partir de 1502, cuando debajo de la pirámide de letras decide escribir: Xpo FERENS.

¿Qué significa esta charada? Tradicionalmente se ha creído correcta la propuesta del dominico y cronista adulador de Colón fray Bartolomé de Las Casas, según la cual Xpo es la abreviatura griega de Cristo, mientras que FERENS es palabra latina que significa “El que lleva a”, de modo que pareciera que Colón firmó como “El que lleva a Cristo”. Pero, en realidad, la palabra latina es un dativo, con lo que habría que leer esto: “El que lleva para Cristo”.

En cualquier caso, es evidente que algo tiene que ver la firma con llevar o ser portador de Cristo. Y la representación por antonomasia de Jesús es la cruz. ¿Es casual que en las dos carabelas y en la nao Santa María apareciera la cruz? Evidentemente, no. Y lo que es más llamativo es que esa cruz fuera tan sospechosamente parecida a la cruz patada de los templarios.

Colón y el Temple

No está claro, pues, que Colón fuera genovés. Y esto ha motivado toda suerte de hipótesis: Colón ibicenco y judío, Colón mallorquín hijo del forense Juan Colom; Colón mallorquín hijo del Príncipe de Viana; Colón gallego, siendo en realidad el conde Pedro Madruga; Colón alcarreño, hijo de Aldonza Mendoza… E incluso, Colón americano, como defendió Antonio de la Riva, para quien el Almirante era en realidad descendiente de un puñado de peregrinos a los que el Temple iba a transportar en barco desde La Rochelle hasta Santiago de Compostela cuando el rey francés Felipe IV dictó la orden de prender a los freires en 1307. Entonces, aquellos templarios huyeron llevando a los peregrinos como víctimas colaterales de aquel conflicto, y buscaron refugio en el lugar del cual obtenían desde hacía tiempo la plata que permitió la construcción de las catedrales góticas: América.

No obstante, hay muchos más cabos que conducen a Colón hasta las barbas del Temple, como su enigmática huída de Portugal. En efecto, si ya es tarea de difícil explicación aclarar cómo llegó exactamente a ese país, aún más oscura fue la causa de su salida de allí.

Muerta ya su esposa Felipa Moniz, “tomando a su hijo niño, Diego Colón, dio consigo en la villa de Palos”, escribió Las Casas. Pero su segundo hijo, Hernando, anotó algo notable a propósito de la salida de su padre del país vecino: “… abandonó en secreto Portugal con su hijito Diego por miedo a que el rey lo impidiera”. Y los historiadores coinciden en que salió de allí huyendo de la justicia. ¿Por qué?

Antes de salir de Portugal, Colón vendió su proyecto a la monarquía vecina. Dicen que los sabios rechazaron la idea, como sucedió en España inicialmente, pero el rey ordenó aparejar una carabela y enviarla en la dirección que Colón decía. Regresó la expedición con un sonoro fracaso, pero Colón huyó. ¿Por qué?

Estando ya en España, el monarca luso envió una carta a Colón fechada el 20 de marzo de 1488 en la que lo invitaba a regresar a Portugal y le garantizaba inmunidad por un crimen pendiente. ¿Cuál fue ese crimen?

He aquí una propuesta arriesgada: Colón robó en Portugal, tal vez en la propia Escuela de Sagres, un documento de origen templario y seguramente redactado por cosmógrafos judíos que en otros tiempos estuvieron a sueldo de la Orden. Hay que recordar que el Temple mudó de nombre en Portugal bajo el manto protector de Don Dinis. Se transformó en la Orden de Cristo, pero siguió vivo y musculoso. Y allí se instalaron tiempo después cosmógrafos judíos de gran solvencia, como Abraham y Yehudá Cresques, autores del Atlas Catalán fechado en 1375. Y gracias al impulso de todos ellos y al amparo del príncipe Enrique surgió la Escuela de Navegación de Sagres. ¿Estaban allí depositados los mapas secretos que habían permitido al Temple llegar a América?

¿Adónde se dirige Colón una vez arriba a España? ¡Al monasterio de La Rábida! Un enclave otrora templario, donde entabla amistad con dos monjes a los que los cronistas de la época denominan estrelleros, Antonio de Marchena y Juan Pérez. ¿Qué razón movió a Colón a ir exactamente a ese monasterio? Los historiadores argumentan que pretendía dejar a su hijo junto a su cuñada, Briolanja Moniz, que vivía en Huelva. Sin embargo, el monasterio de La Rábida no está de camino a Huelva si uno viene de Portugal. Y además, claramente dice Hernando Colón con quién dejó su padre a Diego: “Dejando al niño en un monasterio de Palos llamado La Rábida, se dirigió inmediatamente a la Corte…”.

Igual a las dos Coronas

Cualquier ángulo de la biografía de Colón es una sorpresa. En cierta ocasión escribió: “pensando lo que yo era, me confundía mi humildad, pero, pensando en lo que llevaba, me sentía igual a las dos coronas”.

¿Era una fanfarronada de Colón, o realmente tienen razón quienes han visto en él al hijo nunca reconocido del Príncipe de Viana, Carlos d’ Evreux y Trastámara, el primogénito del rey de Aragón Juan II a quien su padre desterró y olvidó entregando el trono al hijo que tuvo con su segunda esposa, el futuro Fernando el Católico?

¿Qué explicación se puede encontrar ante el asombroso caso de un supuesto hijo de un tejedor genovés que es recibido en la Corte española por los personajes más notables del momento? El tesorero de Castilla, Alonso de Quintanilla, lo hospeda y le da de comer en su casa, y a través suyo, entra en contacto con el mismísimo “tercer rey” de España, Pedro González de Mendoza y con otros tantos personajes poderosos.

¿Por qué lo habrían de recibir y escuchar tan altas instancias cuando su proyecto fue desestimado en la Junta de expertos que lo analizó en Salamanca, según escribió Las Casas? ¿Cómo es posible que los reyes no se lo quiten de encima de inmediato tras ese dictamen e incluso le concedan varias subvenciones económicas en los siete años que esperó hasta que fuera aceptada su idea? ¿Era casualidad que los altos funcionarios de la Corona de Aragón arriba mencionados fueran judíos conversos y que la mayor parte del dinero del primer viaje lo aportar el converso Santángel? ¿Era Colón también un converso? Muchas preguntas sin respuesta.

El Portal de Belén de América

Si el lector visita el monasterio de La Rábida no debe dejar pasar la ocasión de entrar en una pequeña celda que se encuentra en el claustro mudéjar del recinto. Allí, en una pieza que no contiene sino un sobrio mobiliario y un retrato imaginario de Colón, Juan Pérez, el monje franciscano que siempre apoyó al marino, ayudó al aventurero a redactar las Capitulaciones que presentó posteriormente a los monarcas. Esa sala es conocida como “el Portal de Belén de América”.

En la Junta de expertos que desestimó el proyecto colombino, el futuro Almirante no mostró todas sus cartas.

¿Qué fue lo que no dijo Colón ante la Junta de expertos? ¿Acaso la vieja leyenda del piloto anónimo cuya existencia no puede dudarse después de los magníficos trabajos del profesor Juan Manzano Manzano? ¿No quiso decir que un moribundo marino, que accidentalmente había llegado a América y de allí logró regresar, le confesó en Porto Santo antes de morir víctima de la sífilis qué ruta había seguido?

Tal vez fuese ése el secreto, pero tal vez no. ¿Y si era su baza final el documento templario robado en Portugal, tal y como yo creo?

Los reyes no despiden nunca definitivamente a Colón, quien durante aquellos años debió sobrevivir como vendedor de libros de estampa y dibujante de cartas de marear. Pero el 17 de abril de 1492, los monarcas y Colón firman el documento más controvertido de la historia desde el punto de vista jurídico: las Capitulaciones de Santa Fe.
¿Qué hizo cambiar de idea a los reyes hasta el punto de conceder en ese documento a Colón los títulos de Virrey y Almirante de la Mar Océana “en alguna satisfacción por lo que ha descubierto”? ¿Qué había descubierto Colón en abril de 1492? ¿Cómo es posible que el funcionario que ejerce de secretario en el lance sea Juan de Coloma, que lo era de Aragón, cuando el documento se firma en tierra castellana? ¿Por qué después se guardó en el Archivo de Aragón?

Quinto centenario de un nuevo misterio

Lo único seguro de la biografía de este extraño hombre es que el 20 de mayo de 1506 expiró en Valladolid. Las exequias se celebraron en la iglesia de Santa María la Antigua y sus huesos fueron a descansar al convento de san Francisco, donde hoy está la Plaza Mayor de Valladolid.

Pero el miércoles 11 de abril de 1509 un hombre que respondía al nombre de Juan Antonio Colombo, mayordomo de Diego, el primogénito del Almirante, llegó al monasterio de La Cartuja, en Sevilla. Llevaba con él una urna. Dijo que allí estaban los restos de Colón.

No conocemos cuándo tuvo lugar la exhumación del cadáver en Valladolid ni quién lo hizo, pero el caso es que se convino que fue enterrado en la capilla de Santa Ana de La Cartuja, aunque la leyenda no da descanso a sus huesos. En esa capilla fue enterrado su hermano Diego el 21 de febrero de 1515, y también el primogénito del Descubridor, también llamado Diego.

Pero en 1536, la viuda de este último solicitó a la Corona poder trasladar los restos de su marido y de su suegro a Santo Domingo. Se afirma que se concedió tal petición, pero tampoco hay constancia documental de que realmente embarcaran.

Sin embargo, quienes creen que hubo viaje recuerdan que, tras el Tratado de Basilea, España dejó de ser soberana de aquellas tierras, y el 21 de noviembre de 1795 se llevaron los huesos de Colón a La Habana. Mas al perder España Cuba, se afirma que retornaron a Sevilla, donde presuntamente duermen bajo un barroco catafalco en su catedral. Y en el esfuerzo de demostrar mediante estudios de ADN que es él y no otro quien allí sestea, se encuentra la ciencia en estas fechas.

in Akasico.com

A symbol of the building of the modern world

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Regarded as the pre-eminent symbol of Portugal’s history as a powerhouse of European exploration, Lisbon’s Jeronimos Monastery is a fitting location for the signing of the EU reform treaty.

The magnificent complex was started in 1502 by King Manuel I to commemorate Vasco da Gama’s voyage as commander of the first ships to sail directly from Europe to India.

Located at the entrance to the port of Lisbon, the monastery was built on the site of an earlier hermitage where the monks of the Order of Christ, a Portuguese successor to the Knights Templar, gave succour to passing sailors.

That hermitage, the Ermida do Restelo, had been founded by Henry the Navigator, a Portuguese prince who lived from 1394-1460.

He was a noted patron of voyages of discovery along the western coast of Africa and the Madeira islands.

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Opening up trade routes

Until Prince Henry’s time, the most southerly point known by European sailors was Cape Bojador, a treacherous reef-surrounded headland on the western Sahara coast, in present day Morocco.

For generations, Spanish and Portuguese sea-lore had maintained that Africa was unnavigable past this point.

But eager to bypass the Muslim territories of north Africa and open up trade routes to the south, Prince Henry funded 15 expeditions to conquer the Cape before Captain Gil Eanes finally succeeded in 1434.

It was in Prince Henry’s hermitage that da Gama and his crew spent their last night in Portugal in prayer before setting sail for India in 1497.

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Upon their return two years later, King Manuel I commissioned the construction of a new monastery to give thanks to the Virgin Mary for da Gama’s success.

The work was funded by a tax on eastern spices, with the exceptions of pepper, cinnamon and cloves.

Thanks to da Gama’s passage to India the spices were in plentiful supply, allowing the architects to build a European Gothic masterpiece, regarded as the jewel of Manueline design.

King Manuel chose the monks of Order of St Jerome (Hieronymus monks) to occupy the Monastery.

Like their predecessors from the Order of Christ, the Hieronymus monks continued to provide spiritual guidance to the sailors passing through Lisbon throughout the Age of Discovery – the great period of European exploration from the 15th to 17th Centuries.

By the 16th Century these Portuguese sailors had helped build a huge empire embracing Brazil as well as swathes of Africa and Asia.

There are still some 200 million Portuguese speakers around the world today.

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Foundations of our world

The monastery’s connection to the sea is richly illustrated on the columns in the cloisters which are carved with coral, sea monsters and coils of rope.

Many great figures from Portuguese history are buried in the monastery, including its founder King Manuel and da Gama himself.

The monks remained in the monastery until 1833 when religious orders were dissolved in Portugal, at which point the building became owned by the state.

Declared a Unesco world heritage site in 1984, it is described by the UN cultural agency as a “reminder of the great maritime discoveries that laid the foundations of the modern world”.

in BBC News

Editorial – Acuerdo de Lima

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Es nuestra convicción que la historia es cíclica. Que, como la primavera despierta la vida que estaba en latencia bajo los fríos cuerpos inmuebles durante el oscuro invierno, así todo vuelve al punto de origen, todo muere y nace otra vez, todo repite la ciclicidad del Universo. Estamos destinados a reinterpretar nuestra historia. Estamos destinados a encontrar viejos enemigos, las mismas pruebas que hay que superar, los mismos vicios y peligros. Por fortuna, de cada vez que volvemos, estamos acompañados de los mismos verdaderos hermanos de siempre. Todo es círculo. Todo es cíclico.

Nuestros antepasados nos han dejado muchas de las reglas ocultas de la historia y de la naturaleza, cifradas en enigmas, leyendas y tradiciones. De todas las conocidas, para nosotros Templarios, pocas recobran más valor hoy día que las Leyendas de Arturo y sus Caballeros de La Mesa Redonda. Historias muy antiguas, que las cruzadas y la intervención de monjes Cistercienses y Templarios ayudaron a avivar en el Medioevo y que dejan un legado de tradición y conocimiento muy fértil, tesoro sin precio cuya clave está en la lectura y meditación sobre los arquetipos que les dan forma.

El mondo Templario está pasando por momentos conturbados. No – todo el mondo está pasando por momentos conturbados… Como no estaría el mondo Templario afectado?

Muchos me han pedido un comentario a la reunión que ha tenido lugar recientemente en Lima, Peru. En ella, un grupo de caballeros ha firmado su lealtad a su ombligo, en un documento que nada más sirve que para reconocer en su calidad usurpadora una figura patética y -por supuesto – ausente de la reunión. No me cabe, como Canciller de la Orden, hacer comentarios a hechos que, en el entender de algunos, echan a la basura años de arduo labor y la memoria de Hermanos Ilustres como Horacio, Alexandre, Barros, Alcántara entre otros. En funciones, solo puedo tomar actitudes coherentes con las que sean mis funciones. O sea, de la espada se defiende uno con la espada, pero de la palabra, con la palabra. Y como aquí vos hablo como Editor del Boletín Oficial de la Cancillería – sin espada, pero con pena – solo voy a recordar un pasaje de las Leyendas de Arturo que, mejor que alguna vez yo lo pudiera hacer, explican los hechos y hacen una previsión del resultado. Es que nada hay de nuevo en Lima. Todo ha ocurrido en el pasado muchas veces y nuestros Maestros Mayores se lo dejaron escrito para nuestro mejor entendimiento en cifras muy simples bajo el título de “leyenda”.

Antes de pasar a contar ese episodio tan ilustrativo, solo quiero recordar que nuestro Maestro elegido (palabra, que denota democracia, igual oportunidad y posibilidad de decidir quien debe gobernar; contraria a dictadura, imposición, herencia y despotismo), Fr+ Antonio Paris, a pesar de ausente de la mirada internacional por problemas personales, sigue siendo el Maestro que hemos elegido. Así como Ricardo Corazón de León era Rey de Inglaterra, aunque ausente en la Ciudad Santa en la Tercera Cruzada, y no cabía a que su hermano Juan lo traicionara buscando ocupar si silla, así hoy el Maestro sigue presidiendo sobre la Orden y no cabe al hermano – quien sea – Juan o no, buscar llenar el vacío con su propio ombligo. En el caso de que el Maestro se vea impedido de dar todo lo que su ánimo quiere dar a la Orden, será prorrogativa del Consejo Magistral y de los Priores (los que estén, claro) decidir sobre propuestas que haga el Canciller para el gobierno de la Orden. Para lo demás, atenten en las leyendas, precioso relato de lo que ha pasado y fidedigna previsión de lo que puede resultar si los hombres deciden no escuchar su voz interior antes de sus otras partes del cuerpo…

La Leyenda
Rumores corrían rápido sobre ese joven llamado Arturo, ahora reconocido por sus pares como Rey de Inglaterra. Morgana había jurado destruir el linaje de Uther Pendragon, y por sus artes de magia se ha introducido en la corte de Arturo sin que nadie se enterara que era su media-hermana. Arturo ha quedado alucinado por su belleza y, como que poseído por una indomable lujuria, la deseó con pasión. Por la mañana, cierta que había concebido un hijo, se marchó de Camelot antes que Arturo despertara. Nació así Mordred, frágil niño que, alimentado y cuidado por la vil Morgana, ha crecido fuerte, listo para destruir Arturo. Cuando Morgana ha hecho llegar noticia a Arturo de su nuevo hijo, este ha quedado en silencio. Merlín le explicó que ese hijo sería su destrucción y que con él llevaría a la ruina todo lo que Arturo pudiera construir. El fruto ilegítimo del amor carnal entre dos medio-hermanos (hijos de linajes distintas, pero hermanos en todo caso), aunque involuntariamente concebido, trae la punición incorporada en el acto, dice Merlín…

El tiempo pasa, Arturo inicia su demanda del Santo Grial con sus caballeros e casa con la bella Ginebra. Rey y Reina, por mucho tiempo, serán la imagen de la felicidad. Pero Ginebra no le da hijos y cuando Mordred llega a la edad en que debía ser educado en armas, Morgana lo ha manda a su padre Arturo, que lo recibe y mantiene en la corte. Además Ginebra se toma de pasión por Lanzarote y consuma su amor, en traición a Arturo. Lanzarote decide fugarse a Francia y Arturo lo persigue.

Aprovechando las tormentas personales de Arturo, mientras este está ausente en Francia, Mordred [(el fruto del amor entre medio-hermanos)] inmediatamente usurpa el poder de su padre, que lo había aceptado en la corte y, llamando Morgana a la corte, se instala en la silla de mando del Rey. Lo justifica con que él es el único hijo de Arturo y que devuelve el poder a su padre cuando vuelva. Pero así no ocurre. Ciego de poder, Mordred se corona Rey y decide obligar Ginebra a casar con él. Ginebra busca refugio en la Torre de Londres y Arturo, al tener noticia de los hechos, regresa a Inglaterra, donde se enfrenta a Mordred en la batalla de Camlann. “Oh! Desafortunado día este en que Caballeros hermanos se enfrentan de armas unos a los otros”, se lamenta Arturo antes de la batalla. Esta estaba ya profetizada desde el momento en que Arturo aceptó Morderd a su lado como si fuera lo que en realidad no era, no reconociendo el carácter destruidor que le iba dentro.

Ambas fuerzas luchan de manera feroz. Al final de todo un día de batalla ambas están destruidas y hay cuerpos por todo el campo de batalla. Del lado de Arturo solo dos hermanos viven [(2 hermanos y 1 caballo)]. Arturo busca el cuerpo de Mordred para certificarse que está muerto. Llora sus compañeros, llora la Orden de la Mesa Redonda destruida por la traición. Cuando encuentra su hijo este aún sigue vivo. Muy ferido, pero vivo. Arturo recusa usar la sagrada Excalibur para terminar con sus días, para no derramar su sangre sucia sobre ella. Usa una lanza, como la que ha traspasado Cristo, de la cual Mordred no se intenta desviar porque se cree protegido por la magia de su madre Morgana. Pero se equivoca. La lanza lo traspasa de manera fatal justo en el momento en que Mordred da un último golpe a Arturo. El golpe es profundo y Arturo muere poco después.

Con la muerte de Mordred, la paz no regresa a Camelot. Es que el mal es persistente. La leyenda lo que vaticina as que cuando otro venga después de Arturo – que, como muerto, es llevado para Avallon para curar sus heridas y para un día volver -, ese gobernante es obligado a cerrar el ciclo, decapitando cada uno de los hijos de Mordred para que el mal termine. Así termina la Morte de Arturo.

Última Reflexión
No tengo ilusiones sobre el grado de inteligencia de los que ponen la Orden en peligro para seguir sus ambiciones. Con esto lo que digo es que, a lo mejor no van a comprender el paralelo con la leyenda. Solo me cabe comentar que, documentos espurios, que dan existencia a organizaciones transnacionales espurias, firmados por medio-hermanos de líneas diferentes llevado por la lujuria del poder y inebriados por la aparente ausencia del titular legítimo, a lo largo de la historia han tenido siempre el mismo fin. Así como Morgana, que se queda de fuera la mayor parte del tiempo, usa las armas de seducción y, al concebir Mordred está precipitando el fin de la Orden de la Mesa Redonda, así en el tema de Lima hay personajes importantes ocultos en las sombras, que han concebido el “Acuerdo”, germen de la división entre los hermanos. Así como Mordred se creía invencible por protección de su madre, así los que están bajo la protección de dichos personajes se creen invencibles. La leyenda les da la llave. Así como Mordred toma el poder y busca obligar Ginebra a casar, hay quienes hayan dado como cierto que Prioratos iban a firmar (o firmarán en el futuro) un acuerdo de que no han hecho parte y que es una usurpación igual a la de Mordred! Pero, leed con atención y más lecciones importantes podéis sacar de esta fuente cristalina e inmortal. Puede que sea irreversible. Puede que la ruina esté ante nosotros y que nuestro Arturo esté siendo traído por sus hijos. Que sea. Los que se queden después de la destrucción y de la batalla de hermanos contra hermanos, sabrán cortar las cabezas que les toquen para cerrar el ciclo.

Y la primavera vuelve.

Non Nobis Domine Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam

Assembly of the Priory of Brazil

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A General Assembly of the Priory of Brazil has been called for the 10th of February. The main point in the Agenda of the day is the election of the new Prior General of Brazil. The Assembly will take place in the Itaici Monastery, in Indaiatuba, São Paulo.

The only candidate is Sor. Rosali de Oliveira Gato, Dame of the Temple and currently Seneschal of the Priory of Brazil. We wish her luck in the election and hope the event to be a good occasion for fraternal friendship to be lived by our Brazilian brethren.

So, if you are a Templar and you are in São Paulo around the 10th of February, and wish to attend the meeting, do contact Sor. Roasli at rosaligato@uol.com.br.

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 Uma Assembleia Geral foi convocada no Priorado do Brasil para o dia 10 de Fevereiro. O ponto principal da agenda é a eleição do novo Prior Geral do Brasil. A Assembleia terá lugar  no Mosteiro de Itaici, em Indaiatuba, São Paulo.

 A única candidadta é a Sor. Rosali de Oliveira Gato, Dama Templária e actualmente Senescal do Priorado do Brasil. Desejamos-lhe muita sorte para a sua eleição e esperamos que o evento seja uma boa ocasião para um fraternal e amistoso convívio entre os Irmãos Brasileiros.

Por isso, se é Templário, está em São Paulo por volta do dia 10 de Fevereiro, e deseja estar presente no reunião, por favor contacte Sor. Rosali em rosaligato@uol.com.br.