Spirituality

Cómo ser neotemplario hoy y la búsqueda espiritual en Occidente

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NOTA previa de A. Almazán:
 
Este texto forma parte de la conferencia pronunciada por frey Patrick Emile Bracco en Sigüenza dentro de los actos conmemorativos del 880 Aniversario de la fundación de la Orden del Temple, año de 1998 de la era de Cristo; actos organizados por el Gran Priorato Español de la Orden Soberana y Militar del Temple de Jerusalén (OSMTJ). En esta reunión estaban presentes los grandes priores de España, Portugal, Escocia y Escandinavia. Asimismo había delegados de los prioratos de Hungría, Inglaterra, Francia y Alemania.
 
Patrick Emile Bracco era, a la sazón, comendador y nuncio de la OSMTJ de España en Francia, Apoderado de la Comendadoría de las Tierras Ocitnas, y representante en Niza, París, Montpellier, Toulon y Limoges-Poitiers.
 
En nuestra opinión el espíritu rector de esta disertación de Bracco plasma lo que diversos investigadores del Temple y del neotemplarismo francmasónico estiman lo que posiblemente latía en los auténticos y orales (no escritos) “Estatutos Secretos del Temple”.
 
Obsérvese la crítica que realiza a muchos grupos neotemplarios e incluso a miembros de la propia OSMTJ no inmersos en ese “espíritu templario” que él expone. Asimismo véase su reiterada insistencia en la subsistencia de un esoterismo cristiano en el seno del Temple y de su constante tener presente a Dios, a Gloria de cuyo Nombre el Temple elevó su divisa y acción.
 
La conferencia tuvo lugar el 1 de octubre, víspera de San Saturio. Reitero, por mi parte, que nunca he formado parte de ninguna asociación neotemplaria, aunque como periodista especializado en estos temas he asistido a algunas celebraciones neotemplarias como invitado e incluso conferenciante.
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CÓMO SER TEMPLARIO HOY: EL CAMINO DE UNA BÚSQUEDA ESPIRITUAL EN EL MUNDO OCCIDENTAL
 
PATRICK EMILE BRACCO
En nuestros días, a través de toda Europa o América, se constata un florecimiento de movimientos templarios, como si el hecho de añadir la palabra Temple o Templario a cualquier grupo bastara para darle título.
 
Es cierto que en el seno de algunos de estos grupos se encuentra un verdadero espíritu caballeresco cristiano. Pero al lado de esto, ¿de cuántas manifestaciones patológicas podemos ser testigos?
No hablaré de estos bravos “Templarios” que no presentan más que el aspecto de guardianes de cementerios encargados de realizar el plan de las sepulturas, o todavía de estos hiper-especialistas históricos, más ratas de biblioteca que auténticos hombres de terreno. En todos estos casos, el espíritu templario está bien lejos. Pero ¿en qué términos podemos definir hoy el espíritu templario?
 
Cuando era aceptado como templario, este último debía conformarse con ciertas obligaciones de la Regla del Temple, que eran: la obediencia, la castidad, la pobreza, la fraternidad, la hospitalidad y el servicio a los ejércitos. No olvidemos que el Temple era una orden monástica y que sus miembros debían seguir sus reglas de una manera estricta.
 
El espíritu templario reposaba sobre ellas y su respeto representaba una apuesta sublime donde el honor y la fe tenían partes iguales.
 
Este espíritu animaba a los hombres que debían ser, a la vez, santos héroes, especulativos y hombres de acción, administradores y jefes de guerra. Debían aceptar, además, que la acción personal servía a la comunidad y no a la reputación de un hombre, por alto que estuviese en la jerarquía. Y todavía más que la gloria del Temple, servir a la gloria de Dios. Se trataba de ser digno del blanco manto y digno de sí mismo, saber conducirse en este mundo de ilusiones como un verdadero servidor de Cristo.
Pero hoy día, ¿cómo se puede, por una parte, conciliar estas obligaciones con la vida profana y, por otra parte, defender el ideal cristiano en un mundo donde reina la indiferencia?
 
Nuestra Orden actual no tiene una vocación monástica, así como también las obligaciones del Templario deben ser interpretadas con detenimiento. El mundo y las cosas han evolucionado desde el siglo XII, también es preciso saber adaptar estas reglas.
 
La castidad no debe ser una ausencia de relación carnal con el ser amado, sino más bien una huida de toda impureza y de todo desahogo malsano.
 
Tratar de reencontrar el verdadero sentido del amor físico, dándole su lugar como en el amor afable, una fusión de dos seres humanos no sólo por unos instantes, sino por toda una vida.
La pobreza: tampoco es cuestión aquí de comprometer a los Caballeros en la pobreza absoluta, sino hacerles comprender que en un momento se puede perder todo en la vida, pero la verdadera riqueza no está en los bienes exteriores, sino en lo que hay en el corazón.
 
Es preciso saber también, y esto concierne a otras dos obligaciones que son la fraternidad y la hospitalidad, que el templario debe saber compartir con su hermano menos afortunado que él (recordemos el simbolismo de dos templarios sobre el mismo caballo) y que él debe saber abrir su puerta y su corazón a los desgraciados que pueda encontrar en su camino.
La obediencia: cuando se entra en una orden, cualquiera que sea, el primero de los mandamientos es la obediencia. La obediencia y el respeto por las reglas son los únicos medios de mantener las estructuras de un organismo en función, sin no la anarquía se instala y nosotros tenemos demasiados ejemplos alrededor de nosotros para querer seguirlos.
 
El servicio a los ejércitos: la Orden del Temple no está aquí para batirse de una manera física; no llevamos espada, ni armadura; no es cuestión de restituir cualquier compromiso militar. Pero recordemos que, en caso de conflicto, hemos elegido un ideal espiritual, y que este ideal haría falta saberlo defender con las armas en la mano si fuera necesario.
 
Temo que muchos Hermanos, presentes o ausentes, no hayan ponderado de una manera suficientemente seria el peso de su compromiso en nuestra Orden. ¿Cuántos no han sido seducidos más que por la apariencia, el porte del manto blanco, el título de Caballero, pero los actos, los hechos, dónde están? ¿Qué han hecho ellos por la Orden en general y por su evolución en particular?
 
Si no se nace Caballero, se puede, sin embargo, llegar a serlo y para ello se debe tomar y seguir un cierto camino que comienza por una iniciación. Esta iniciación va a permitir al hombre profano que quiera entrar en el Temple, separarse de las coacciones exteriores y de su historia personal. Va a alejarse de su medio inmediato, limitado y obtuso por confiar al Universo y a la Humanidad todo, dándole una dimensión sagrada.
 
El sentido de esta ceremonia invariable es ayudar al nuevo Hermano a afrontar la angustia provocada por un compromiso profundo y permanente. Esta ceremonia vivida por los que obtienen el título y por los Hermanos crea un lazo entre los adeptos y, si es vivida intensamente, puede provocar una auténtica comunión.
 
Comprendemos que estas ceremonias iniciales son muy importantes en el sentido de que pregonan un deseo de despertar el hombre dormido y de hacerle tomar conciencia de un posible estado superior, lo que era una de las misiones del verdadero Temple.
 
Nosotros, que hemos elegido la vía de la Caballería Templaria, sabemos que la meta que nos hemos fijado no es la Jerusalén Terrestre, sino la Jerusalén Celeste.
 
Para hacer actos de beneficencia o tener una conducta moral irreprochable, no es necesario entrar en el Temple. En nuestro caso, esto debe ser la consecuencia directa de una búsqueda situada mucho más alto. Hace falta, pues, comprender que el Temple es también el vehículo de una búsqueda esotérica para cada Caballero, y la síntesis de esta búsqueda es la formación de una encrucijada de civilizaciones y de corrientes espirituales primordiales, cuyos participantes se harían Guardianes de la Tradición, transmitida por vía esotérica desde el cristianismo primitivo (comprendemos mejor así las relaciones entre los Templarios y los musulmanes durante las Cruzadas, mucho más hechas de comprensión mutua que de traición del cristianismo por parte de los primeros).
 
Guardemos el espíritu abierto a la diferencia y practiquemos la tolerancia, así podremos tener ya un estado de espíritu apto para una comprensión más sutil de las cosas.
 
Cuando comienza a existir, el hombre se interroga sobre el sentido de su vida; desgraciadamente las respuestas que aporta a estas interrogantes son vagas e insatisfactorias, y se ve obligado a contentarse con opiniones, de creencia o de fe. El sentido de esta verdadera búsqueda existencial no será dado más que por un camino interior, guiado a la vez por la Fe, la voluntad de alcanzar el logro marcado y la intuición; tres cualidades indispensables para cualquier éxito temporal o espiritual.
 
La corriente templaria es una de las grandes vías occidentales que ha llevado en su seno los medios de desarrollar esta búsqueda espiritual y, más allá de esta simple búsqueda, ha propuesto a los templarios realmente dignos una realización mucho más importante… Quien tenga orejas que oiga…
 
Hemos dicho que nuestra meta era la conquista de la Jerusalén Celeste, la que cada uno lleva en lo más profundo de sí y que le permitirá, si llega a conquistarla, trascender el simple estado mortal que tenía hasta ese momento. Para confirmar esto, miremos el símbolo que llevamos en el hombro izquierdo: es una cruz, sin el hombre crucificado, y no por ella directa y únicamente ligada al cristianismo, pero sí a una tradición muy anterior que creía que el hombre caído estaba estrechamente atado a los cuatro elementos de la manifestación y que sólo por el centro de esta cruz podía extraerse el hombre elegido y digno de figurar con los justos a la derecha del Padre Eterno.
 
Comprender, mis Hermanos, que el Temple ofrece esta posibilidad a los que tienen bastante coraje, voluntad y perseverancia para emprender y mantener tal camino, pero el resultado al final es digno de la gracia que nos ha hecho Dios permitiéndonos estar aquí, pues no olvidemos que este trabajo no se hace únicamente en un sentido egoísta, sino también, y sobre todo, por la Más Grande Gloria de Dios: “Non nobis, domine, non nobis sed nomini tuo da gloriam”.
 
Patrick Emile Bracco
(in templariosymas.blogspot.pt)
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Dia de São Miguel

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Raffaello Sanzio - Tutt'Art@ - (46)

Hoje foi dia de São Miguel. O Arcanjo que encabeça as milícias celestes. O que eleva a espada ao céu e traz a justiça aos injustiçados. O que não dá tréguas às criaturas dos abismos nem paz aos senhores da guerra. Lâmina afiada, corta a direito. Desfaz a escamosa goela num golpe, esventra a peçonha, rompe a perfídia em farrapos finos. Não é mandado por Deus à cabeceira do doente para lhe dar força e confortar. Não canta no coro das esferas celestiais. Não traz novas de vida com o lírio na mão. Não sopra ao ouvido cândidas palavras. Não guarda do infortúnio. Não dá a mão ao débil. Não. Deus não o fez Senhor das Milícias para que fosse admirado, mas para que fosse temido. Não para que deslumbrasse em halo radiante, mas para espavorir os adversários da luz. Não é um anjinho de peanha. Não é uma cara fofa da renascença. Não agarra as saias da Virgem. É o medo na sua mais pura forma. O medo imparável do férreo castigo que tem por lei a lâmina, para quem tem por anima não ter lei. É o dia do fim dos que roubam na noite. É o tormento dos que atormentam. O suplício dos perversos. O carrasco dos assassinos. Algoz dos tiranos. Verdugo dos opressores. É a lei em forma de espada flamígera e fatal. Espada em brasa, rubor de lume e dor, golpe desferido do alto, certeiro, imparável e preciso como um diamante cortante.

Dia de São Miguel. Da milícia de justiça. Vértice celeste da Cavalaria terrestre. Protege-nos, nosso chefe arquiangélico. Tu, que ouviste o nosso humilde murmúrio nos corredores do Templo: ao Teu nome dá glória. Ao teu nome dá glória. Ao teu nome dá glória; e respondeste no teu silêncio sereno: Quis ut Deus?

Luis de Matos

Prior, Osmthu Portugal

A Jug of Wine, A Loaf of Bread – and Thou; Isis, Iraq and the real Islamic caliphates

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A Book of Verses underneath the Bough,
A Jug of Wine, a Loaf of Bread — and Thou
Beside me singing in the Wilderness —
Oh, Wilderness were Paradise enow!

As a bunch of gun-toting religious maniacs tear apart the Middle East, I’ve been thinking about this verse. It’s from Edward FitzGerald’s 19th-century translation of the 12th-century Persian poet-philosopher-mathematician Omar Khayyam’s quatrain. There have been a few rather different translations, but they seem largely to address the same thing: being with the person you love, singing songs and drinking wine.

That’s the image I tend to associate with an Islamic caliphate, although there is some argument over whether or not Khayyam was a religious Muslim: he is described as a Sufi, a member of a spiritual branch of Islam, but also as a hedonist and agnostic. But according to Remi Hauman, a Khayyam scholar, a version of that verse goes even further back, to an actual Umayyad caliph, Walîd Ibn Yazîd, who ruled briefly in AD 743 to 744:

Leave me, Sulaymâ, wine, a singing girl, and a cup. I don’t need any more possessions.
When life is pleasant in Ramlat ‘Alij, and I hold Salmâ in my arms, I would not change places with anyone.

I’ve been thinking about this because the Sunni fanatics of Isis have now called the little territory they’ve carved for themselves on the Iraq-Syria border a new Islamic State, and in fact a “caliphate”. Isis believe that Shias are heretics who should be killed, demand that all Muslims worldwide pledge allegiance to their leader, Abu Bakr al-Baghdadi, who they call the Caliph, and wish to impose an especially brutal form of Sharia.

“They want to build a caliphate,” says Tom Holland, the author of In the Shadow of the Sword, “and that raises the question of what they mean by that.” The original caliphate was the Islamic Arab empire that arose in the years after Mohammed’s death. And, like the Roman empire and the British empire, says Holland, it evolved over centuries – and then “invented its own backstory”, created a tale in which it was set up in the way that Mohammed was instructed by God to set up an empire. “Caliph” means “successor”: the caliphs were supposed to be the successors of the Prophet.

The Sunni/Shia divide, incidentally, stems from a disagreement over whether the caliph should be chosen by the Muslim people, as the Sunnis believe, or appointed by God.

Anyway. As the Khayyam poem suggests, the caliphates were not always what Isis would think of as Islamic. The Caliph al-Mutawakkil, we are told, was murdered by his guard after a night of heavy drinking. As well as the wine, at least one caliph, Al-Hakam II, the Caliph of Cordoba, was openly homosexual, and had a harem of boys; he only bore an heir by having a female concubine dress up in male clothes and take a male name, Jafar. According to the Encyclopedia of Medieval Iberia, in the final centuries of Islamic Spain:

…because of Christian opposition to it and because of immigration and conversion of those who were sympathetic, homosexuality took on a greater ideological role. It had an important place in Islamic mysticism and monasticism; the contemplation of the beardless youth was “an act of worship”, the contemplation of God in human form.

And the harems, the world of Scheherazade and the 1,001 Arabian Nights:

The girls sat around me, and when night came, five of them rose and set up a banquet with plenty of nuts and fragrant herbs. Then they brought the wine vessels and we sat to drink.

With the girls sitting all around me, some singing, some playing the flute, the psalter, the lute, and all other musical instruments, while the bowls and cups went round. I was so happy that I forgot every sorrow in the world, saying to myself, ‘This is the life; alas, that it is fleeting’. Then they said to me, ‘O our lord, choose from among us whomever you wish to spend this night with you’.

Of course this wouldn’t have been the whole story of an Islamic caliphate. But this is part of the story; the caliphates were not, always, harsh puritanical places, but places of learning, places of sybaritic pleasure, places of wine and song.

But, says Tom Holland, Isis aren’t interested in the historical realities as they try to make their own “Caliphate”. “They’re not interested in Omar Khayyam, they’re not interested in the real caliphates: they want to bring to light God’s plan, to restore the civilisation they believe Mohammed built in Medina.” Their image of that civilisation has no basis in historical reality, and they wouldn’t care if it did. But the real story of the caliphates is both more interesting and more complex than their simplistic, brutal vision.

No doubt it would do no good at all. But I wish someone would read Omar Khayyam to Abu Bakr al-Baghdadi.

in The Telegraph

by: Tom Chivers
Tom Chivers is the Telegraph’s assistant comment editor. He writes mainly on science.

Visita ao Convento dos Capuchos – Instrução de Escudeiros

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Realizou-se no dia 13 de Julho uma visita ao Convento dos Capuchos de Sintra, organizada pela Comendadoria de Sintra do Priorado Ibérico da Osmthu, com o intuito de proceder à Instrução de Escudeiros.

Esta segunda visita de Instrução versou o tema da via monástica, depois de se ter estudado o tema da via cavaleiresca através das lendas da Demanda do Santo Graal, há poucas semanas em visita ao Palácio da Pena e seus jardins. Completa-se assim a abordagem aos dois pilares fundamentais da Cavalaria Templária, ao mesmo tempo militar e monástica, numa contradição aparente apenas resolvida pela prática estrita da Regra.

O grupo, composto de Cavaleiros, Damas, Escudeiros e Escudeiras bem como de alguns familiares, foi convidado a explorar o Convento dos Capuchos de forma autónoma, sem mais explicações para além das fornecidas pelos elementos escritos dados a qualquer turista pelos Parques de Sintra ao adquirir uma entrada. Contudo foi-lhes dito que observassem com atenção cada detalhes e que questionassem tudo o que vissem, abrindo o coração às impressões intuitivas de modo a poder trazer dados relevantes quando todos se juntassem no pátio de entrada pouco depois.

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E assim partiu cada um por si, em demanda. A maioria não conhecia o Convento ou a sua história. O Convento dos Capuchos em Sintra fazia parte da Província da Arrábida dos Capuchinhos Franciscanos, mas era um lugar especialmente humilde e inóspito, mesmo para os padrões franciscanos. Estende-se ao longo de uma colina da Serra de Sintra, pejada de largos rochedos, que as construções contornam e assimilam como parte integrante do seu corpo. A penha imensa que constitui o tecto da capela, ao mesmo tempo que é o soalho de suporte das celas e parede do refeitório, antes de mergulhar misteriosamente no chão telúrico do lugar, impressiona e está de tal modo organicamente integrada na construção que, aos poucos, se vai tornando quase invisível ao olhar do visitante. A pobreza é absoluta e não existem decorações sumptuosas ou obras de arte de relevo. Mais depressa faz lembrar uma casa de aldeia antiga ou um mosteiro nos confins do Tibete do que uma casa de religiosos cristãos, não fosse pela altura insignificante das portas das celas, a exigir uma vénia para se transporem e pelo seu tamanho exíguo e impraticável como lugar de descanso.

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Cada um destes pormenores não deixou de chamar a atenção aos Escudeiros, que os reportaram, um após o outro quando se reuniram no átrio de novo, após a primeira volta de reconhecimento. Numa segunda volta foram então abordados vários aspectos relacionados com a via monástica e conventual, procurando sempre entender de que modo se enquadravam no caso particular dos Templários, na sua época. Mergulhando num meio somente conventual, pode o grupo perceber essa vertente sem mais distracções e, depois, recordando a experiência da instrução anterior, compreender como um Cavaleiro pode ser humilde, mesmo numa cela com varanda e vista sobre o mar e senhor numa cela exígua e humilde com a dos Capuchos, numa feliz expressão de um dos Escudeiros. A história do lugar foi  depois contada, sem esquecer as suas associações a várias figuras ilustres (e notáveis de todos os pontos de vista), que incluem D. João de Castro, Vice-rei da Índia e Cavaleiro da Ordem de Cristo; D. Sebastião e o Cardeal (depois Rei) D. Henrique, bem como o incontornável Frei Honório.

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O dia terminou com uma reflexão conjunta e um período de perguntas e respostas no claustro conventual. Tinham passado quatro horas desde a entrada, voando que nem uma ave. Não se deu pelo tempo passar. Foi então que um dos Escudeiros do Alentejo mostrou que se tinha preparado para a viagem, tão longe da sua terra, exibindo pão e um belo salpicão que fizeram as delícias de todos, numa improvisada refeição fraternal de encerramento, de regresso ao pátio dos Capuchos de Sintra.

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Fotos:

Com logo “Templar Globe”, por: Susana Ferreira

Outras: Internet e Parques de Sintra

Mas afinal onde estão os Templários?

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Uma Ordem com a antiguidade histórica da Ordem do Templo, para mais suprimida por meios violentos e injustos, deixou naturalmente muitos ecos da sua existência que perduram séculos. Para os estudiosos o problema da sobrevivência da Ordem não é um mistério, já que há dados suficientes para demonstrar que a Ordem foi suspensa pela Santa Sé, única autoridade reconhecida por ela, pelo que compete à mesma Santa Sé retomá-la ou não. Estou certo que o fará em moldes que chocarão profundamente a maior parte dos ditos “neo-templários” ou “templários” dos dias de hoje, arrasando de vez com mitómanas pretensões e tolices disfarçadas de “história”. Mas a seu tempo o veremos.

É para nós – e aqui falo em nome da Ordem que represento – completamente indiferente o que aconteceu ao “corpo”, parte tangível e mortal da Ordem Templária. Quem quiser o seu cadáver (e muitos o querem…), que o reclamem e lhes seja de boa serventia. O que nos importa é o interior, a dimensão espiritual e transcendente que compunha a mística da Ordem, a qual lhe é anterior e de origem ainda por apurar. Esse cimento invisível de coesão – que Filipe, o Belo, não pode matar ou queimar – esteve bem presente quando D. Dinis sabiamente apadrinhou a Ordem de Cristo. Essa chama que dá a luz imperecível, a mesma que assegura que o candelabro que ilumina a Santa Palavra sobre o altar de Chartres veicula idêntica luz espiritual que aquela candeia na noite gélida de Trancoso ilumina a Sagrada Família na sala da estar de uma velha mãe que reza em súplica a Maria piedosa pela sua prole, essa luz imortal que activa o Templo terrestre e procede do Templo celeste, essa é a causa e a força que nos interessa. Essa é a verdadeira chave que sobeja uma vez varridas as cinzas dos corpos calcinados na fogueira das tiranias humanas. Ao queimar corpos e carne e ossos, Filipe não impediu que o “ethos” Templário se prolongasse na história através de luminárias como a Ordem de Montesa, a Ordem de Calatrava, a Ordem de Alcântara, os Cavaleiros do Gládio da Ordem Teutónica, a Guarda Real de Robert Bruce, a Estrita Observância Templária e, porventura a mais brilhantes de todas as partículas em brasa dessa Fénix Templária que foi a Ordem de Cristo de Portugal. Se Filipe teve algum mérito foi o de tornar imortal uma Ordem que mostrava sinais de decadência. Foi o de multiplicar por dez os corpos que veicularam com êxito a missão e a ética Templária ao longo da Europa medieval e renascentista.

Ora, olhando profundamente se notará que parte do espírito Templário sintetizam uns e outros ramos dessa antiga família ainda activos nos dias de hoje. Há grupos excursionistas, cujas actividades se centram em viagens pelo mundo para assistir a uma missa e uma “investidura” de gente que jamais voltam a ver na vida. Essa é uma vertente. Há outros grupos que preferem os Jantares de Gala e toda a vaidade que com eles se vive. É um outro aspecto. Os Templários originais foram acusados muitas vezes de “bêbados e comilões, pouco interessados pelos pobres”, pelo que é perfeitamente legítimo andar a exibir essa parte da Tradição Templária pelo mundo. Porque não? O que é muito difícil encontrar é um filho, num dos ramos centrais ou colaterais, que mantenha as práticas mais puras e mais bem ancoradas na verdade Templária, que possam dar acesso à tal Cavalaria Espiritual que fez o Templo e o refez sempre que assim foi preciso ao longo da História.

No nosso caso, OSMTHU, ramo da OSMTH (obrigado a seguir caminho autónomo nos anos da 2ª Guerra a partir da OSMTJ), estamos muito pouco preocupados em saber se Clemente V foi conivente com Filipe deixando que os Templários fossem queimados na fogueira, ou se Clemente V não foi conivente, assinou um documento (“Carta de Chinon”) em que absolveu a Ordem, na sequência do qual deixou Filipe queimá-los na fogueira. Para nós, o “cheiro a esturro” não se dissipa. E nós, OSMTHU, fomos os primeiros (senão os únicos) a ser convidados por Barbara Frale e o Padre Pagano a visitar os Arquivos Secretos do Vaticano e ver o documento , nos idos de 2002. Contudo sabemos que documentos históricos devem ser enquadrados no seu contexto e tempo históricos, pelo que pretender reconhecer mais de 700 anos depois da assinatura da Carta de Chinon uma Ordem fundada mais de 400 anos após a mesma assinatura é de uma desfaçatez  e fantasia mitómana que em nada abona a organização que mantém esse fim, declarando à imprensa que vai “negociar” com o Vaticano… Como se o Vaticano negociasse este tipo de assuntos como quem regateia o preço das nabiças na saudosa Praça do Bolhão… Tenham paciência…

Estamos pouco preocupados em saber se o cadáver Templário pode ser exumado pelo simples facto de que o seu espírito e a sua força anímica, a sua componente transcendente (que não é de jantares anuais, mas, recorde-se, de MONGES -SOLDADOS), o seu SER, está vivo e é tão coerente hoje como o era há 800 anos. É tão Templário como sempre o foi.

Dito isto, há que reconhecer que este post é motivado pela verdadeira avalanche de emails, comentários e pedidos que temos recebido nos últimos dias de entrada na Ordem. Isto deve-se à recente cerimónia realizada em Coimbra por um outro ramo da Ordem que teve cobertura mediática muito razoável. Sobre esse ramo não nos cabe pronunciar (mais uma vez, o frutos são o melhor indicador da árvore que os dá). Cabe sim esclarecer que a OSMTHU está numa fase de interioridade que não é compatível com cerimonial público. Por um tempo ainda indeterminado a Ordem considerou que é profundamente importante reforçar os dois aspectos marcantes da nossa Tradição:

a) A Instrução da Cavalaria (quer histórica, quer filosófica, quer simbólica)

b) A Instrução Religiosa (sem a qual o potencial Cavaleiro não pode realizar a plenitude da iniciação MONGE-SOLDADO)

Estas duas componentes aparentemente contrárias (a do guerreiro que tem o poder de matar e a do sacerdote que tem o poder de absolver) são específicas do nosso ramo da Tradição Templária e não se encontram disponíveis em nenhum outro ramo activo neste momento.

Deste modo, a OSMTHU em Portugal determinou que, antes de se proceder a qualquer tipo de aproximação à Ordem, é de vital importância que possíveis candidatos às suas fileiras entendam de modo muito claro o que é a Ordem e o que podem de forma REALISTA esperar da sua filiação. Deste modo, estabeleceu-se um protocolo com o In Hoc Signo Hermetic Institute (ver www.ihshi.com) que permite a qualquer postulante empreender um período de estudo aprofundado através do Grupo de Estudos Templários, após o qual está melhor posicionado para decidir que ramo da enorme família Templária mais se coaduna com as suas aspirações.

Assim, até notícia em contrário e à semelhança de outras Ordens de carácter iniciático, a OSMTHU em Portugal delega no Instituto IHS a fase introdutória de preparação e orientação prévia dos seus futuros membros.

Mas afinal onde estão os Templários?

Ao leme, Senhor… Ainda estão ao leme.

The Lego Bible

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More than 4,500 illustrations, depicting more than 400 Bible tales from Genesis to Revelations, are displayed online at thebricktestament.com.

Launched in 2001, it is the ongoing project of one man, Brendan Powell Smith, nicknamed “The Reverend”.

He says it is intended to educate people about the Bible “in a way that is fun and compelling, while remaining true to the text of the scriptures.

“To this end, all stories are retold using direct quotes from The Bible.”

It is huge, detailed, occasionally gory and frequently satirical. The excerpts from 1 Samuel are entitled “Saul rejected for incomplete genocide”, after the leader of the Israelites left some sheep and cattle alive after being ordered to exterminate the Amalekites.

Similarly, Saint Stephen is shown saying: “If you ignore a few phrases here and there and completely ignore their original context, [the Scriptures] totally predict Jesus!”

Mr Smith says of the driving force behind his labour of love: “I am not at all religious myself, but have a longstanding interest in religion, the Bible, and the study of ancient Christianity and Judaism, hence the nickname ‘The Reverend.'”

The Brick Testament was released in book form in 2003.