Londres oculto

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Además de los millones de personas que residen en la gran urbe, la capital británica cuenta con otros misteriosos habitantes: prácticamente cualquier monumento y edificio histórico posee su propia historia sobre apariciones de fantasmas. Además, la ciudad está repleta de enclaves relacionados con antiguos ritos paganos, misteriosos caballeros templarios y sangrientos crímenes aún sin resolver…

El nombre de la capital británica trae a nuestra mente sugerentes e inquietantes imágenes de calles oscuras e invadidas por la niebla, de fantasmas acechando en los rincones de antiguas casas victorianas o de terroríficas siluetas de asesinos como Jack el Destripador, esperando el momento propicio para cobrarse una nueva víctima.

Hoy Londres es una de las ciudades más modernas y cosmopolitas del mundo. Y, sin embargo, conserva todo el encanto y el misterio que nos han legado las novelas góticas y las películas de terror. Y es que una vez en sus calles, resulta imposible no encontrarse con algún edificio o lugar que no haya sido escenario de hechos pretendidamente sobrenaturales. Incluso en la actualidad. Sólo tres días antes de mi llegada a la ciudad, en marzo de 2005, los vecinos del barrio de Sydenham Park se vieron sobresaltados por la aparición de una «pantera fantasma», que incluso atacó a un vecino y desapareció sin dejar rastro ante el asombro de las autoridades.

Es sólo un ejemplo de que el misterio sigue vivo en las calles de Londres. Gran Bretaña, con miles de castillos y antiguas mansiones en su territorio, pasa por ser el país con mayor número de fantasmas y aparecidos. Y dentro de ese insólito récord, Londres es una de las ciudades que más almas en pena aporta a ese sorprendente mundo de ultratumba.

Vayas a donde vayas, es imposible no encontrar un antiguo edificio, casa señorial, teatro, museo e incluso pubs que no tenga trás de sí a una larga lista de testigos de hechos sobrenaturales. Pero Londres no sólo ofrece al curioso historias de aparecidos, sino también otros muchos enigmas, relacionados con la arqueología, la Historia o las leyendas. Tanto es así que la ciudad permite al visitante un largo y apasionante recorrido alternativo, que en muchas ocasiones coincide con los lugares turísticos más visitados.

Fantasmas en la city

Muy cerca del célebre Big Ben y el Parlamento –una de las estampas más típicas del paisaje londinense–, se encuentra la abadía de Westminster. El famoso edificio, erigido inicialmente como monasterio benedictino, fue reconstruido en 1065 por Eduardo el Confesor, y en el siglo XIII por Enrique III. El antiguo recinto alberga bajo su suelo las tumbas de numerosos miembros de la monarquía británica y de célebres personajes como Charles Dickens o Isaac Newton.

Con tanto cadáver insigne enterrado en el monumento, no es extraño que la leyenda haya hecho surgir historias sobre apariciones fantasmales en Westminster. Se dice que son al menos tres los espectros que pueden ser vistos allí. El más famoso es quizá el de un padre benedictino que fue visto en 1934 en la zona del claustro. Según el testigo, el monje le explicó que había sido asesinado en la época del rey Enrique VIII. La tradición asegura que suele ser visto en Nochebuena. Otro fantasma que pena por el recinto es el de John Bradshaw, quien juzgó y condenó a Carlos I. Tras la Primera Guerra Mundial, algunos testigos también dicen haber contemplado la fantasmal figura del Soldado Desconocido, cuya tumba está en el edificio.

Si se acercan hasta la animada zona de Covent Garden, pueden prolongar su visita hasta la noche y dirigirse a la estación de metro del mismo nombre, donde desde 1952 numerosos trabajadores del underground londinense aseguran haber presenciado una misteriosa aparición. Los extraños fenómenos comenzaron en la década de los 50 del siglo XX, cuando algunos empleados de la estación, como Jack Hayden, comenzaron a escuchar ruidos de pasos, suspiros y otros sonidos extraños, todo ello con la estación cerrada al público. Hayden y algunos de sus compañeros vieron –incluso a corta distancia– la figura de un hombre alto vestido con ropas antiguas, que aparecía y desaparecía a su antojo, llegando incluso a entrar en la sala de personal. Los fenómenos se repitieron durante años –la última visión data de 1972– e incluso provocaron que más de un empleado pidiera el traslado a otra estación.

Otro de los lugares con fama de embrujado es el Teatro Real de Drury Lane, un edificio construido en 1663 y que, según se dice, cuenta con la etérea presencia de siete espectros distintos. Entre ellos hay uno que destaca de forma positiva sobre los demás. Se trata de un fantasma que parece interesado en ayudar a algunas de las personas que pasan por el Drury Lane, como aseguran la actriz estadounidense Betty Jo Jones o la cantante Sorsen Duke. Según Jones, que interpretaba la obra Oklahoma en la década de 1950, sintió una presencia que la ayudó a arrancar las risas del público, después de varios días sin demasiado éxito. Algo similar relató la joven Sorsen Duke, quien recibió la ayuda del fantasma durante unas pruebas de canto, acompañándola y haciendo que se sintiera tranquila y segura de sí misma.

A pesar de estos testimonios, quien mejor «conoció» a este fantasma del Drury Lane fue el crítico teatral W. J. McQueen Pope. Éste creía haber identificado al espectro con un payaso del siglo XIX llamado Joe Grimaldi, a quien todos recordaban como alguien bueno y querido por el público. McQueen también tuvo la oportunidad de ver en numerosas ocasiones a otro de los fantasmas del edificio, a quien se conocía como «el hombre gris», una figura de gran altura vestida con capa y espada. El interés de McQueen por estas apariciones llegó hasta tal punto que incluso se dedicaba a hacer de improvisado guía para los visitantes, a quienes explicaba los pormenores de las historias de ultratumba del edificio.

Espectros en Hampton Court

A pesar de estos interesantes testimonios, los fantasmas más famosos de la ciudad residen en la Torre de Londres (ver recuadro) y en el Palacio de Hampton Court. Este edificio fue lugar de residencia de la monarquía británica durante mucho tiempo, y entre sus muros se han producido sucesos terribles.

Allí murieron, por ejemplo, la célebre Lady Jane Seymour –tercera esposa del nefasto Enrique VIII– y Catherine Howard, quinta mujer del mismo monarca.

Algunos recintos del palacio parecen atraer especialmente a las apariciones. El supuesto fantasma de Howard suele verse en un mismo lugar, que ha sido bautizado como Haunted Gallery (Galería Embrujada). En 1541, Howard fue acusada de adulterio por su malvado marido, y más tarde ejecutada en la Torre de Londres. Esto no ha sido impedimento, sin embargo, para que muchos aseguren haber visto su etérea presencia –una mujer de blanco que flota sobre el suelo– en la Galería Embrujada. El espíritu de Jane Seymour, otra de las mujeres de Enrique VIII, también merodea por Hampton Court. Seymour murió tras dar a luz a su hijo Eduardo, y desde entonces han sido muchas las personas que dicen haberla visto caminando con un candil en la mano. Otro de los espectros de aquella época es el de la llamada «mujer de gris», supuesto espíritu de Sibell Penn, enfermera del citado príncipe Eduardo. Según se dice, su fantasma puede verse hoy en día recorriendo las habitaciones que ocupó en vida.

Los presuntos fenómenos paranormales que se producen en Hampton Court regresaron en octubre de 2003, cuando varios guardias de seguridad del palacio aseguraron haber obtenido unas extrañas imágenes en las cámaras de seguridad. Según los trabajadores, la alarma de una de las puertas de emergencia sonó varias veces sin motivo aparente. Tras comprobar que todo estaba en orden, regresaron al centro de control para repasar las imágenes captadas por las cámaras. El asombro de los vigilantes aumentó cuando, al revisar las imágenes, descubrieron una figura femenina vestida con ropas de época, que cerraba las puertas y desaparecía.

Coincidiendo con el extraño incidente, los responsables de Hampton Court descubrieron en el libro de visitas la anotación de un visitante que juraba haber visto un fantasma en esa zona concreta del palacio…

Crímenes y paganismo

A pesar de su omnipresencia, los fantasmas no son el único enigma que albergan las calles y edificios de Londres. La ciudad ofrece al visitante algunos enclaves que, siglos atrás, fueron puntos importantes por su relación con creencias paganas.

El lugar que ahora ocupa la citada abadía de Westminster, por ejemplo, albergó en tiempos remotos un centro de culto druídico. En el mismo espacio se levantaba también, durante la época romana, un templo a una divinidad pagana.

En la propia abadía estuvo también la llamada «Piedra del Destino» o «Piedra de Scone», un bloque pétreo que fue utilizado por los reyes escoceses en su coronación hasta 1296. En esta fecha el rey inglés Eduardo I la robó, trasladándola a Westminster, donde permaneció durante 700 años. En ese periodo de tiempo la misteriosa piedra fue utilizada como parte fundamental de la coronación de los monarcas británicos, al estar colocada en el trono de Eduardo el Confesor. El rey la robó, ya que en aquella época se le atribuían propiedades mágicas, por lo que pensó que poseyéndola podría someter a Escocia. El origen de la llamada «Piedra del Destino» constituye un auténtico enigma, y algunos autores la identifican con la piedra de Jacob, e incluso con la sepultura del apóstol Santiago. La piedra fue finalmente devuelta a Escocia en 1996, y hoy se custodia en Edimburgo.

Al otro lado de la ciudad, muy cerca de la catedral de Saint Paul, se descubrió a mediados de siglo XX un templo dedicado a Mitra, cuyos restos pueden ser visitados hoy en día, y donde los arqueólogos han encontrado restos de animales sacrificados al dios.

Otro de los monumentos que atraen más turistas se encuentra cerca de Victoria Embankment. Se trata del famoso obelisco de Cleopatra, que data del 1500 a.C. Fue realizado por orden del faraón Thothmes III, quien mandó levantarlo en la ciudad de Heliopolis, y más tarde se llevó a Alejandría en época de Cleopatra. En el siglo XIX se trasladó a Londres hasta su ubicación actual, flanqueado por dos esfinges de bronce.

Esta pequeña porción del fascinante país de los faraones no es, sin embargo, la única muestra egipcia existente en la ciudad. Las salas y fondos del Museo Británico albergan cientos de obras traídas directamente desde las arenas del país del Nilo. Estatuas, sarcófagos, estelas, shatbis e incluso momias como las de la célebre Cleopatra pueden ser contempladas en sus numerosas salas.

Los amantes de los ambientes lúgubres y de espíritu romántico no deben dejar de visitar el sugerente cementerio de Highgate, situado al norte de la ciudad. El singular camposanto está repleto de rincones tétricos de aire gótico, con estatuas de ángeles y panteones de estilo egipcio. Nuestra visita por el lado oculto de Londres no estaría completa si no recorremos –obligatoriamente de noche– las antaño oscuras y frías calles del distrito de Whitechapel, en las que el temible Jack el Destripador ejerció su dominio de muerte y terror en el otoño de 1888. Su figura sigue causando tal fascinación hoy en día que no le será difícil concertar una visita guiada por la zona. Los guías le explicarán los macabros detalles de unos asesinatos sin resolver, y cuyo autor ha sido relacionado con logias masónicas e, incluso, con la propia familia real británica.