Los Gatos

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Hermosas mascotas resultan los mininos. Los machos son parranderos, duermen de día y por las noches, sin importarles el clima, desaparecen de la casa regresando al día siguiente para comer y dormir como si nada hubiera pasado.

Desde la época medieval se asoció principalmente al gato de color negro con la brujería. Se decía que una bruja, mediante conjuros transformaba a una persona en esa clase de animalito convirtiéndolo en su servidor al servicio de Satanás. Esto ocasionó que la Iglesia Católica emprendiera una cruel y feroz persecución hacia estos animalitos con la finalidad de borrarlos de la faz de la Tierra.

La Iglesia Católica azuzó al populacho a partir del siglo XIII a que exterminara todo gato, principalmente si era de color negro. Miles de ellos fueron quemados públicamente, principalmente en el día de San Juan.

Para cuando la peste negra amenazaba con exterminar a los europeos, esto no hubiera sucedido de no haber aniquilado a los mininos ya que las ratas, principales portadoras de la enfermedad, se paseaban por las calles como si estuvieran en su propia casa. La escasez de felinos impedía que estos roedores fueran eliminados ya que para el año 1400 d. C., encontrar un gato era como localizar una aguja en un pajar.

En el siglo XIV, el Papa Clemente decide acabar con la Orden del Temple y entre los delitos que les imputaba, estaba el adorar al diablo en forma de gato.

Pero no todo resultó negro para los gatos como se les presentó el panorama durante la Santa Inquisición. Aquí vemos que además de mandar a quemar gente, la Iglesia Católica también decidió acabar con estas mascotas. Si nos remontamos 3000 años a. C. notaremos que estos pequeños felinos gozaban de grandes privilegios entre la casta sacerdotal y el pueblo en general de varias etnias.

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La historia del gato se remonta hacia la época esplendorosa del antiguo Egipto. Eran inoculados con unas gotas de su propia sangre para protegerlos de enfermedades y de los malos espíritus. Quien se atreviera a matar a uno de estos animalitos, era considerado un delito mayor y el castigo consistía en aplicar al asesino la pena capital.

En un principio, los gatos fueron animales salvajes, pero los egipcios los domesticaron ya que tenían la creencia de que se trataba de animales sagrados, portadores de poderes mágicos. Cuando uno de estos felinos moría, sus propietarios, en señal de duelo se afeitaban las cejas y se llevaba a cabo luto familiar, como lo escribió Herodoto en su libro “Los 9 libros de la historia”. Además, el cadáver era momificado y enterrado en un lugar sagrado. En el año de 1890, en la ciudad de Bubastis, fueron encontradas amplias necrópolis que contenían cuerpos de más de 300 mil gatos momificados.

Creían los sacerdotes egipcios que un gato servía de enlace entre los dioses y los humanos. La belleza del felino hizo que los magos egipcios representaran a la diosa Bastest, símbolo de la belleza y fecundidad, con una cabeza de gato.

Los griegos, conocedores de la agilidad de estos felinos para cazar roedores, intentaron comprar a los egipcios una pareja para llevarlos a su país y que ahí se reprodujeran. Ante la negativa de los sacerdotes egipcios de vender uno de sus emblemas sagrados, los griegos robaron una pareja llevándolos a su tierra natal y de ahí comenzó la reproducción para toda Europa. Los griegos representaron a la diosa Artemisa, diosa de la cacería, como la que había dado vida a los gatos para poner en ridículo a su hermano Apolo, quien la había asustado con un león.

Existe una leyenda que narra el por qué los gatos tienen la cola doblada. Se dice que los gatos siameses tenían por misión vigilar las ánforas de los templos las cuales tenían en su interior grandes tesoros expuestos al público. Era tal el celo de los animalitos por llevar a bien su trabajo que sus ojos se volvieron estrábicos y como su cola sujetaba con tal fuerza las asas de las ánforas, con el tiempo les quedó doblada.

En el siglo XVIII, el gato vuelve a adquirir su prestigio de implacable cazador de roedores y vuelve a dársele su importancia, además de servir como leales mascotas. Para controlar las plagas de roedores en los barcos, éstos llevaban mininos a bordo los cuales cumplían con su labor de exterminio. Cuando las embarcaciones naufragaban, los gatos lograban sobrevivir y es así como se explica que hayan llegado a lugares como la isla Marion, en la región Antártida o el Galápagos.

Actualmente encontramos gente que cree en las supersticiones de los gatos negros. Todo depende del lugar ya que lo que para unos es buen augurio para otros resulta nefasto.

Se dice que si en el camino se le atraviesa a una persona un gato negro que transite de izquierda a derecha es señal de mala suerte. Esto quedaría conjurado si el felino tiene un lunar blanco en alguna parte de su cuerpo.

Los jugadores de juegos de azar consideran de buena suerte si tocan un gato negro antes de ir a las apuestas. Se cree que tener un minino color negro en casa la protege al igual que a sus moradores de envidias e intrigas.

Matar un gato es señal de mala suerte. Por eso, algunas personas pagan para que otros lo hagan. Pero no cuentan que tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata. Si el gato está boca arriba en el suelo anuncia lluvia. Si está sentado de espaldas al fuego es pronóstico de frío y mal tiempo. Si se lava las orejas son visitas; la derecha, son visitantes masculinos mientras que la izquierda serían femeninos.

Estos animalitos, resultan adorables y si se les trata bien, dándoles cariño y comida, son fieles en la amistad para con sus amos. En la soledad de una persona, un gato es una excelente compañía y ayuda a relajar a quien se encuentre estresado.

por Frank Barrios/Diario de Xalapa, Mexico

One thought on “Los Gatos

    miller said:
    April 4, 2010 at 3:54 pm

    hay sacrificio de gatos actulmente y para que ?

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