La Sábana Santa

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La Sábana Santa de Turín, mejor conocida como Síndone, es una de las dos piezas o reliquias de las que se cree contienen imágenes formadas de manera milagrosa de N.S. Jesucristo.

La Sábana Santa de Turín, mejor conocida como Síndone, es una de las dos piezas o reliquias de las que se cree contienen imágenes formadas de manera milagrosa de N.S. Jesucristo. La otra pieza es el Sudario de Oviedo.
Cuando en la primera de ellas se descubrió impresa la figura de una persona, se suscitaron una serie de investigaciones muy serias y rigurosas por parte de prestigiosos científicos, tanto como teólogos y filósofos. Han aparecido numerosas sociedades dedicadas únicamente al estudio del tema, que organizan simposios y congresos con regularidad. Pero, ¿qué hay detrás de todo ello? ¿Cómo fue que se dio tal fenómeno? A través de esta serie de artículos nos dedicaremos a recorrer el fascinante camino que se ha seguido durante varias décadas de indagaciones sobre la Síndone.

La Síndone es una sábana de lino de 4.36 metros de largo por 1.10 metros de ancho, tejida con espina de pescado. Sobre ella se ven las huellas de una imagen –frontal y dorsal– de un hombre muerto por crucifixión, y se observan dos líneas oscuras y dos triángulos blancos, vestigios de quemaduras causadas durante un incendio en 1532.

Una de las primeras pistas históricas señala que la sábana –más probablemente el sudario– es llevada a Edessa (la actual Urfa, al este de Turquía), donde se usa para la conversión de Abgar V, rey de Edessa (reina del 13 al 50), al cristianismo. Poco después de que su hijo volviera al paganismo se le pierde la pista. En el año 216 Edessa es anexada al imperio romano, año en que probablemente el manto regresa a la ciudad, aunque no parece ser exhibido de manera alguna, sino hasta que aparece, en el año 525, en uno de los nichos encima de una de las puertas de la ciudad.

En el 943, un ejército enviado por el emperador bizantino Romano, llega a la todavía musulmana Edessa. El general promete no invadir la ciudad, además de pagar una cierta cantidad de dinero y la libertad de 200 prisioneros musulmanes, a cambio del manto con la imagen de Jesús. Después de muchas negociaciones, se llega a un acuerdo y la sábana es llevada a Constantinopla, donde el 15 de agosto de 944 se recibe con grandes celebraciones y se le instala en la capilla Pharos del palacio imperial de Constantinopla, depósito de muchas otras reliquias sagradas.

En 1204 la Cuarta Cruzada toma Constantinopla y la ciudad es saqueada; en la confusión el manto desaparece y durante un siglo nada se sabe, excepto por documentos de la Orden de Caballeros Templarios. En 1306 se halla una pintura en una de las casas de los Templarios en Templecomb, Inglaterra, de la que se sugiere que representa el rostro del hombre de la Síndone. El 13 de octubre de 1307 los Templarios son arrestados por orden del rey Felipe el Hermoso, acusados de herejía e idolatría. Sus altos dignatarios Jaques de Molay y Geoffrey de Charny son quemados en la hoguera el 19 de marzo de 1314, mientras la Síndone sigue desaparecida.

Según el Memorando de D’Arcys, en 1355 se tienen la primeras ostensiones de la Síndone en la capilla de Lirey, cerca de Troyes. Su propietario era un caballero del lugar llamado Geoffrey I de Charny, quien muere el 19 de septiembre de 1356 en la batalla de Poitiers. La Síndone pasa al poder de su viuda Jeanne de Vergy y, más tarde, se entregó a Margarita de Charny, hermana de Geoffrey II de Charny. Pasó el tiempo y, en 1418, a raíz de las guerras con Inglaterra, la Síndone se traslada de Lirey al castillo de Montfort, por razones de seguridad, y luego a St. Hippolyte sur Doubs, en Alsace-Lorraine, cerca de Suiza. El 22 de marzo de 1453, Margarita, ya anciana y sin hijos, recibe de regalo un castillo y un estado de parte del Duque Luis de Saboya, a cambio de “valiosos servicios”, los cuales son interpretados como la entrega de la Síndone a la familia Saboya, quienes serán sus propietarios durante cinco siglos.

En 1578 la Síndone se traslada a la catedral de Turín, lugar que será su residencia permanente, excepto en tiempos de guerra, y se le instala en el altar, en un lugar construido especialmente, de donde se cambiará en 1694 a la capilla real para depositarse en una urna especial, lugar en que permanece por tres siglos.

Antonio Lara Barragán Gómez OFS

One thought on “La Sábana Santa

    andobin said:
    February 17, 2010 at 10:07 pm

    Aunque parece que el post tiene tiempo de publicado, está muy interesante; no habra mas de ellos o una continuacion?

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