Un laberinto bajo tierra

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La alta velocidad hace de Lleida una sugerente parada. Visitas arqueológicas subterráneas, un granero del siglo XIII que expone arte actual y recetas basadas en la novedosa cocina de la fruta.

El AVE, paradójicamente, ha liberado a Lleida del estigma de ser lugar de paso. Ahora luce las medidas y coordenadas exactas para eso que llaman city break. Una escapada, vamos; eso sí, algo desconcertante. Por varios motivos. De entrada, uno piensa, al explorar el Carrer Major, que se ha confundido de estación, y se ha bajado en una metrópoli africana. Pero no, esa gente de color que viene y va siente como suyas aceras y plazas, recoge fruita dolça (así dicen allí) y anima el cotarro. Ésa es otra sorpresa: Lleida es más bulliciosa de lo que aparenta, y sobre todo: esconde más secretos y tesoros de los que uno imagina. Aunque haya que buscarlos bajo tierra…

10.00 ¿Catedral o castillo?
Aunque se venga de lejos, el AVE le deja a uno justo a tiempo de tomarse un café y, lo primero de todo, subir en el ascensor panorámico al olimpo de la ciudad: la Seu Vella

(1). Todavía hay quien llama a la catedral vieja “el castillo”. Y es que en eso la convirtieron tras la guerra de sucesión, en un cuartel; se conservan los baluartes, que van siendo ajardinados. El templo, iniciado en el siglo XIII, con uno de los claustros góticos más acicalados, fue desventrado de altares y capillas, y estuvo en manos militares hasta los años ochenta. En 1992 se abrió a las visitas, tras una abnegada restauración (que continúa). Donde mejor puede uno hacerse idea del antiguo esplendor es en la capilla Requesens, abierta hace sólo un par de años. En el presbiterio, sobre unas pinturas desvaídas, se ve un agujero: allí estaba el Sant Bolquer, el pañal del Niño Jesús, la más preciada reliquia local (fue llevada a Sant Llorenç y desapareció en 1936). Despojado de sus vísceras sacras, el espacio de la Seu se nos antoja más solemne e imponente.

11.30 El museo de la discordia
Venciendo la tentación de holgar por los parques del turó (colina) de la Seu, descendamos de esa acrópolis hasta el reciente Museo de Lleida

(2) (Sant Crist, 1. 973 28 30 75; http://www.museudelleida.net. De martes a sábado. Abierto de 10.00 a 20.00. Domingos, hasta las 14.00. Entrada, 3 euros). Un edificio cúbico del arquitecto Joan Rodon adosado al antiguo Llar o asilo de Sant Josep, y que engloba su iglesia barroca. Allí está todo, como en un álbum familiar: desde el Homo erectus (sin ir más lejos), pasando por ilergetes, romanos y sarracenos, hasta llegar al esplendor barroco. El barroco religioso, porque éste es, además de comarcal, museo diocesano, y, ay, por ese flanco vienen los disgustos. Resulta que las diócesis de Aragón reclaman a la diócesis catalana unas ochenta piezas. Un pero: ni un solo cartel en inglés, o en español. Ya que estamos aquí, sería pecado no cruzar la calle y echar un vistazo a San Lorenzo y su colección de retablos góticos, fabulosa.

12.30
Los secretos de la Paería

Pasando por delante de la catedral nueva (poco que ver, excepto la Verge del Blau, la Virgen del Moratón: la leyenda habla de un martillazo en la frente propinado por el escultor, celoso de un aprendiz que terminó bellamente el trabajo en su ausencia), volvemos al Carrer Major y entramos en la Paería (3) (así se decía Ayuntamiento, en fuero medieval). Al descender a los sótanos de ese palacio románico, a las tripas de Lleida, encontramos los restos de una casa romana, una siniestra mazmorra medieval, o lo que se sospecha que podría haber sido un baño árabe… Un pequeño laberinto subterráneo que forma parte de la reciente ruta de La Lleida Secreta (902 250 050; http://www.turismedelleida.cat).

13.30 Plaça de Sant Joan
Estamos al lado de la Plaça de Sant Joan (4) y, a lo tonto, ya es la hora del aperitivo. Esta plaza, que fue de siempre mercado, mentidero y ombligo, es buen lugar para tapear, lo mismo que los bares cobijados bajo los soportales de la calle Mayor. Las mejores tapas de la plaza las ponen en La Marraco (973 24 23 06), y fuera de esta zona, en Zeke (Prat de la Riba, 42; 973 22 55 51). Al lado de este bar, el restaurante Cassia (5) (Sant Martí, 61; 973 83 16 10) practica la última moda, la cocina de la fruta de Lleida, introduciendo en sus platos productos como la manzana o el fresón. Cerca también está El Celler del Roser (6) (Cavallers, 24; 973 23 90 70), donde el chef Albert Cogul propone una cocina creativa.

16.00 Misterios templarios
La digestión va a ser de cine: batallitas y enigmas proyectados en el castillo de Gardeny (7) (Colina de Gardeny, s/n; 973 27 19 42). No hace falta caminar, el Bus Turistic lleva hasta esa otra colina urbana y, además, con el billete la entrada es gratis. El castillo fue levantado por los templarios, tras ayudar a la conquista de la Lleida musulmana, y llegó a ser uno de los principales de la orden (ver la ruta Domus Templi, en http://www.domustempli.com). También esta colina quedó en manos militares hasta hace nada; el Centro de Interpretación de la Orden del Temple se abrió hace apenas un año. Con mucho voluntarismo se han adecentado castillo e iglesia (machacados) para instalar figuras y escenas, y pantallas donde se narra (en catalán, español o inglés, bravo) la aventura templaria. Algunos sábados, por la noche, se lleva a cabo una dramatización a la luz de las velas.

18.00 Merienda con arte
Esta colina de Gardeny está cambiando. Y más lo va a hacer cuando se abra (¿el año que viene?) el Parc Cientific i Tecnologic, dedicado sobre todo al sector agroalimentario. Pero ya que estamos en las afueras del casco viejo, es decir, en las rondas abiertas al derribar las murallas, podemos disfrutar de la decena de casas modernistas que entonces se levantaron, como las de Balash, Baró, Morera, etcétera. Y prolongar el paseo hasta La Panera (8), que es el almodí o granero del siglo XIII, convertido en centro de arte de vanguardia (plaza de la Panera, 2. 973 26 21 85, http://www.lapanera.cat).

19.00 Comienza el espectáculo
Otro edificio modernista interesante es l’Escorxador

(9) (el Matadero, levantado en 1918), ascendido a teatro Municipal, con sucursal escénica en la iglesia barroca del convento de Santa Teresa (Lluís Companys, s/n; http://www.cafedelteatre.com). Si no hay nada en cartel, probemos fortuna en el flamante Auditori Enric Granados

(10) (Plaza Mossèn Cinto Verdaguer, s/n. 973 22 33 20; http://www.paeria.es/auditori), edificio sobrio de los arquitectos locales Artigues y Sanabria (1995) que engancha la colina (antes salvaje) de la Seu Vella con la calle Mayor. El Auditori aloja el Conservatorio, acoge a la orquesta sinfónica Julia Carbonell y va a incorporar sus sótanos a la Ruta Secreta, ya que allí se han destapado restos de la Iltirda ibera. Si tampoco hay función, consulten el programa Estíu al carrer 2008 (Verano en la calle 2008, http://imac.paeria.cat), todo gratis.

22.00 Dormir o no dormir
Para quienes opten por recogerse, una sofisticada opción es el hotel AC Lleida (Unió, 8; http://www.ac-hoteles.com; 973 28 39 10). Quienes prefieran seguir de marcha, sepan que la zona de copas está en la parte alta, en la costa Ricard Vinyes (11) (plaza y calles adyacentes). Están muy bien el River Cafè (Xalet Camps Elisis, s/n) y Gurugú (www.gurugulleida.com), en la colina de Cardeny, con discoteca al aire libre y terraza.

in El Pais