Peñiscola – Templarios pasado, presente y futuro

Posted on Updated on

pict2340.jpg

La verdad es que nada podía haberme preparado para lo que iba a experimentar en Peñiscola. Ya había visto una o otra foto del castillo y lo creía pintoresco. Cuando recibimos en la Chancillería una invitación para visitarlo e impartir una conferencia sobre nuestra Orden, lo aceptamos con entusiasmo, tan solamente con la idea de cumplir un paso más de nuestra obra de divulgación de los principios y historia Templarios. Pero las duras rocas y los peñascos más agrestes que soportan su bello castillo han moldado por su impenetrabilidad el espíritu y la argucia de dos compañeros que nos han recibido de brazos abiertos y, en un par de horas, se han convertido en fieles amigos de toda la vida. Más que bellas paisajes, más que el gusto de pasar mi mano por la rudeza del granito y sentir la historia, más que mirar el horizonte abierto del mar desde las altas murallas de una torre Templaria, he regresado más caballero, más hermano todavía, hermano del lugar y sus custodios.

Antes de marchar y hacer los más de 1.200 km que me separan de Peñiscola, he mirado que decía Atienza sobre esta plaza fuerte: “castillo y lugar junta al mar, puesto a disposición de los templarios desde 1233, año de su conquista. Pasó a la Orden de Montesa en 1319. Es monumento nacional en la actualidad y entró por derecho propio en la Historia por haber servido desde 1409 de refugio postrero y de sede pontificia al papa cismático Benedicto XIII, el Papa Luna. Con la cantidad de reformas que sufrió, y a pesar del buen ambiente que permite disfrutar (el castillo es meta obligada de todos los turistas que pasan por aquella zona), hoy es más importante su recuerdo que su apariencia. Y, dentro de ese recuerdo, tiene parte fundamental la coincidencia de su singladura, que no por esta sola circunstancia hace pensar en un ideario templario o templarista en la figura del papa, que recibió aquella donación de los caballeros de Montesa, los herederos de los bienes templarios en el reino de Valencia.”

Pocas líneas. No suficientes para hacer-me soñar. Vamos, que es tarde.

La conferencia la impartimos yo – el Canciller de la Orden, y Fr+ Manuel Quintanilla – Prior General de España. Decidimos ser breves y “cistercienses” (o sea, no usar demasiadas “decoraciones”) sobre el periodo histórico entre 1118 – 1314 , porque es aquél más conocido por la mayor parte de la gente. Después disertar un poco sobre el Pergamino de Chinon y sus implicaciones históricas, pasando de seguida para las líneas de continuación templaria, enfocando particularmente la nuestra y el siglo XVIII. De manera muy clara y totalmente inhabitual entre los varios grupos que hoy se denominan “templarios”, discurrimos sobre cada línea, llamamos falso a lo que es falso (carta de Larmenius, etc.) y explicando la causa de movimientos de denominación “templaria”, pero de origen muy distinta. Terminamos con una descripción en detalle de las ramas OSMTH y OSMTHU de la Orden hoy, así como su trabajo en el dominio político, humanitario, académico, artístico, espiritual y iniciático. Después se abrió una sesión de preguntas por parte del publico que ha sido la parte más estimulante de toda la conferencia.

Aquí iremos publicar el texto de la conferencia, ya que acaba por contestar a varias de las preguntas que muchos visitantes del “Templar Globe” se han colocado sobre nosotros.

Pero, más que hablar, hemos ido a Peñiscola mirar y escuchar. Y lo que hemos visto y escuchado nos ha dejado perplejos. La torrente de pensamientos que se ha suelto es increíble, y las asociaciones de puntos de la historia que hemos tardado tantos años en conocer con lo que guardamos sobre los Templários, nos han dejado muy interesados en profundizar nuestro conocimiento sobre el castillo de Peñiscola y extender a nuestros hermanos – no solamente en el Priorato de España, sino a nivel mundial – la reflexiones y las sensaciones que allí hemos vivido.

Así, en las próximas semanas iré pasar a escrito algunas de ellas, en Castellano e Inglés, para publicarlas aquí en el Templar Globe. Hoy tan solo quiero dar mis gracias a Jordi Pau Caspe, director del castillo y su custodio amantísimo y defensor intrépido por su amable recepción y a Lorenzo, nuestro dedicado guía con quienes mucho hemos aprendido sobre esta fascinante historia. Y, en conjunto, a los dos, por nos haber hecho soñar y volver a una época lejana en la cual encontramos respuesta a muchas de las inquietudes de la vida moderna. En un dado momento, mirando los ojos brillantes de uno y otro, que, con gestos largos y palabras entusiastas nos introducían a los secretos de la maravillosa construcción Templaria, me acuerdo de revivir los tiempos de niño en que iba de mi casa a la casa de un compañero mío y juntos construyamos reinos y, en caballos imaginarios, vivíamos las aventuras de una Avallon que no conocíamos aún. Se la presencia mística de la Divinidad se siente como una alegría incontrolable, un ardor inexplicable en el pecho, una fuerza interior que guía nuestro pensamiento hacia lo más sublime y a menudo nos deja sin poder articular palabra, esa la he sentido en Peñiscola aquella tarde.

Gracias por vuestra generosidad.

Volveremos pronto.