En busca de la huella de los templarios en la Corona de Aragón

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 Investigadores de la historia y del patrimonio se reunirán la semana que viene en Monzón para poner al día los conocimientos sobre la presencia de esta Orden en las encomiendas aragonesas. Los aspectos esotéricos son difíciles de rastrear en los archivos.

Por segundo año consecutivo, Monzón va a ser sede de las Jornadas sobre la Orden del Temple en la Corona de Aragón, un foro donde especialistas en distintos ámbitos del conocimiento histórico y del patrimonio van a poner en común las últimas investigaciones sobre la presencia y actividades de las distintas encomiendas que los templarios sostuvieron en territorios de la Corona aragonesa.

Las jornadas, organizadas por el Centro de Estudios de Monzón y Cinca Medio (Cehimo), se celebrarán durante toda la semana próxima y ayer, como prólogo, se inauguró una exposición en la Sala Xauradó de la Casa de la Cultura montisonense, titulada “Castillos de la Ruta del Temple”, con fotografías de José Bravo Santamaría.

Las distintas ponencias que se desarrollarán profundizarán en la “indiscutible importancia de la Orden del Temple en zonas del Cinca Medio, Litera y parte del Somontano”, según el responsable del Cehimo, Jaime Peralta. Este experto en patrimonio participará en una de las conferencias, como director del equipo de investigación histórica y arqueológica del Cehimo, titulada “Nuevas aportaciones arqueológicas sobre la Orden del Temple y el Camino de Santiago en Monzón y Cinca Medio”. Se van a presentar los resultados de los últimos trabajos arqueológicos en torno al castillo de Monzón, una de las más importantes fortificaciones que ocuparon los templarios en Aragón y donde resistieron los últimos caballeros hasta mayo de 1309, por la persecución de que fueron objeto tras su caída en desgracia en el Papado y en las monarquías europeas. Estos trabajos han conseguido sacar a la luz al menos tres tumbas de otros tantos peregrinos que hacían el Camino de Santiago, lo que refuerza la teoría de que la Ruta Jacobea pasaba por este localidad aragonesa. También están ayudando a conocer mejor la estructura de los edificios del perímetro del castillo en la época que esta fortificación estuvo ocupada por los templarios y que fueron modificados por necesidades defensivas en siglos posteriores.

Un pasado oscuro

Este año, las jornadas se van a desarrollar pocos días después de la publicación de un libro, con el beneplácito del Vaticano, que rehabilita la memoria de los templarios, al hacerse públicos determinados documentos que confirman que las acusaciones de herejía de que fueron objeto los miembros de la Orden del Temple se debieron a un montaje.

En opinión de Jaime Peralta, nunca es tarde para retractarse y reconocer que los templarios fueron maltratados injustamente, siguiendo el ejemplo del anterior reconocimiento de errores y tropelías que llevó a cabo la Inquisición. “Fueron unos hechos que se produjeron en un contexto histórico determinado, que tuvieron su razón de ser histórica en el momento en que los poderes establecidos deciden acabar con el enorme poder de los templarios, de quienes tampoco se puede afirmar que fuese oro todo lo que reluce”, afirma el director del Cehimo.

El aspecto esotérico

Esa huella, la del supuesto esoterismo que rodeaba a esta orden, es la más difícil de investigar, dada la escasa documentación histórica en la que se pueden rastrear las presuntas prácticas contrarias a la ortodoxia cristiana, según confirma la historiadora zaragozana Ana Isabel Lapeña, quien cerrará las jornadas con una conferencia titulada “La vida interna de una encomienda templaria”. En todo caso, señala, todas las especulaciones se basan en los silencios que envuelven al origen de la orden, y recuerda que los templarios fueron absueltos en el proceso a que fueron sometidos en Aragón, pese a lo cual la orden fue disuelta con la fuerte resistencia de encomiendas como las de Castellote y Monzón.

Más fácil es acercarse a la organización y funcionamiento interno de las encomiendas, gracias a los documentos de carácter económico que pueden encontrarse en los archivos, aunque todavía queda mucho por investigar en torno a la mayoría de las encomiendas templarias de la Corona de Aragón, coinciden en afirmar Jaime Peralta y Ana Isabel Lapeña. Esta historiadora tratará en su intervención aspectos como el organigrama de una encomienda, en cuya cúspide se situaba el comendador. Otros cargos importantes eran el claviger, que se ocupaba de las cuestiones económicas, el capellán -ya que los templarios no tenían por qué ser clérigos-, y el consejo de la encomienda. Se detendrá especialmente en el caso de la encomienda de Novillas, la primera que hubo en la Corona de Aragón.

By J. Zaragoza, in Heraldo.es