San Guillermo, de Francia a Fi[ni]sterra

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En Fi[ni]sterra hay una ermita derruida cuya advocación ha despertado las más diversas teorías, unas con algún acierto y otras sin ningún asidero. Me refiero a la ermita de San Guillermo, erigida en una caverna por los Templarios, tan afectos a reunir reliquias de santos como las de Felipe, Helena, Esteban, Lorenzo, Eufemia y otros que utilizaban tanto para atraer aspirantes como para recibir donaciones.

Se desconoce la fecha del nacimiento de San Guillermo. De los pocos datos de su vida consta que era conde de la ciudad de Toulouse, en Francia, y más tarde fue nombrado duque de Aquitania por el emperador Carlomagno, primo de su abuelo Charles Martel.

Cuando la invasión musulmana a Francia en el año 793, Guillermo organizó la formación de un ejército que, con grandes sacrificios, detuvo a los árabes. No sólo esto, sino que preparó también una contraofensiva. No hubo muchos príncipes y caballeros cristianos que le acompañaran, porque creyeron que las fuerzas limitadas de los cristianos no eran capaces de realizar un ataque a los invasores. Pero él confiaba en la ayuda de Dios y supo animar a sus tropas con tal fervor que los musulmanes tuvieron que retirarse.

En España

Guillermo de Aquitania sirvió más tarde en España y en el 801 cooperó con su ejército en la reconquista de Barcelona. Luego regresó a su patria y se dedicó a reedificar su ducado tras las grandes destrucciones que había dejado la guerra, especialmente en las pequeñas poblaciones y en el campo. Carlomagno le quiso dar a Guillermo otros terrenos en recompensa por su heroica lucha, pero éste le manifestó su intención de entregarse a la vida monástica: «No quiero honores, ya que nada más cumplí con mi deber. Como los árabes han sido definitivamente rechazados de nuestras tierras, quiero ponerme ahora la armadura de Dios». Así es que en el año 806 se retiró a la abadía benedictina de San Salvador de Gellone, etapa en el camino de Santiago, y que él mismo había fundado en el 804.

A este convento se refiere Nomper II, señor de Caumont, Chateauneuf, Château Cullier y de Berbéguières y caballero de la Orden del Santo Sepulcro, cuando visita en 1417 la ermita de San Guillermo y en su Voiatge a Saint Jaques en Compostelle et a Notre Dame de Finibus Terre escribe: «…hay una gran montaña donde está ubicada una ermita que recuerda la de Saint-Guilhem en el valle de Gellone»; hoy Saint-Guilhem-le-Désert en Hérault, Francia. Pero Sebald Rieter afirma en 1462: «…allí yace en el monte (de Fi[ni]sterra) el cuerpo del venerable señor San Guillermo quien hizo allí muchos milagros…».

Templarios

Ahora bien, Nicolas Popplau describe en 1484 un brazo «guarnecido de plata» (robado por una escuadra francesa en 1552) que se conservaba en la iglesia fisterrana; pues en 1151, Raimon, abad de Sant-Guilhem-le-Désert, hizo este regalo a los Templarios de la iglesia de Sante-Eulalie-de-Cernon, al sureste de Millau, principal encomienda de Larzac, Francia.
Más tarde, entre 1154 y 1199, los Templarios traerían consigo la reliquia a Fi[ni]sterra, como lo atestigua uno de los escudos de la iglesia; de tipo cortado y que lleva arriba dos bustos de caballero con sus cascos afrontados (imitando el famoso sello del Temple), y abajo un brazo armado empuñando una espada. Escudo que fue mal atribuido a los Recamán.

San Guillermo murió el 28 de mayo de 812, fue canonizado por el Papa Alejandro II y su festividad es celebrada particularmente en Francia y Alemania.

El ejemplo de Guillermo de Aquitania movió en el tiempo de las cruzadas a muchos nobles europeos a dejar la familia y la patria para luchar y morir en Tierra Santa o España.

by JUAN GABRIEL SATTI BOUZAS in http://www.lavozdegalicia.es