Tras la pista de san Guillermo

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SAN GUILLERMO fue un caballero-monje muy admirado por las órdenes de caballería debido a su valentía y religiosidad. Tanto es así que una de estas órdenes le erigió una ermita que dio nombre a un monte de Fisterra.

El cardenal Jerónimo del Hoyo, que visita la ermita en 1607, dice que había un sepulcro donde estuvo el cuerpo del santo. Además, cuenta la leyenda de un ermitaño de Fisterra que pretendía subir desde la costa por la ladera del monte hasta su refugio un tonel de vino que le había sido regalado por unos franceses, cuando un demonio disfrazado de campesino se le presentó, y lo hizo rodar cuesta abajo, estrellándose el barril e hiriéndose su portador.

Este relato coincide, como sugirió Benjamín Trillo, con un pasaje del libro Vie de Benoît d’Aniane, del año 823, escrito por el hermano Ardon, sobre un monje al que se veía con frecuencia llevar pellejos de vino sobre el asno que montaba. Este monje era Guillermo, conde de la ciudad de Toulouse, Francia, y que más tarde fue nombrado duque de Aquitania por Carlomagno, primo de su abuelo Charles Martel.

Invasión
Cuando los sarracenos invadieron el sur de Francia en el año 793, Guillermo con su ejército los expulsó, y en el 801 cooperó en la reconquista de Barcelona. Regresó a su patria, y en el año 806 se retiró a la abadía benedictina de San Salvador de Gellone, que él mismo fundó en el 804, en la vía tolosana que va a Santiago; plantó viñas, creó una biblioteca, enriqueció su iglesia con reliquias como un trozo de la cruz del Señor y es allí donde hoy reposan sus restos.

A este convento se refiere, en 1417, Nomper II Señor de Caumont y caballero de la Orden del Santo Sepulcro, cuando visita la ermita de San Guillermo: «Allí hay una gran montaña donde está ubicada una ermita que recuerda a la de Saint-Guilhem en el valle de Gellone», hoy llamada Saint-Guilhem-le-Désert en Hérault, Francia.

En 1426, Sebald Rieter visita la ermita y escribe: «Allí yace el cuerpo del venerable señor San Guillermo que hizo en Fisterra muchos milagros».

Nicolas Popplau escribe en 1484, que en la Iglesia de Santa María de Fisterra se exhiben las reliquias de un brazo de San Guillermo en un relicario de plata; pues bien, en 1151 Raimon, abad de Sant-Guilhem-le-Désert, hizo este regalo a los Templarios de la iglesia de Sante-Eulalie-de-Cernon, al sureste de Millau, encomienda principal de Larzac, que traerían a Fisterra años más tarde. Y esto explica varias cuestiones…

Explicaciones
Primero, que una escuadra francesa haya robado en 1552 las valiosas reliquias del santo que estaban en la iglesia; segundo, que Fray Martín Sarmiento en 1745, cuando llega a la ermita, se encontrara una imagen de «…San Guillermo de piedra vestido de agustino…», siendo que el santo era benedictino, pero la regla de San Agustín fue la que observaron los Templarios originalmente; tercero, que la Orden del Temple que erigió la ermita fue prohibida por el Papa, hecho que explica la negativa arzobispal de 1901 al pueblo de Fisterra en su intento de reconstruirla (iniciativa que valdría la pena retomar hoy día), y, cuarto, que existan varios textos extranjeros haciendo referencia a esta villa y a su santo foráneo.

Por todo lo expuesto, difícilmente podríamos creer que San Guillermo sólo fue un eremita que el pueblo canonizó y no percatarse de la importancia de este santo, como sí lo hicieron un cardenal y un fraile benedictino.

by JUAN GABRIEL SATTI BOUZAS in http://www.lavozdegalicia.es