Un singular monumento románico en un antiguo enclave de los caballeros templarios

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La iglesia de Taboada dos Freires ya fue estudiada en detalle por Jaime Delgado en el segundo volumen de El románico de Lugo y su provincia , una extensa obra que empezó a publicarse en 1996. Pero como esta obra es de difícil acceso para los no especialistas, vuelve a ocuparse de ella en su nuevo libro, mucho más asequible, con la intención de popularizar el conocimiento de este monumento singular que caracteriza al lugar que, según sus hipótesis, dio su nombre a todo el municipio.

El templo parroquial, según cree el historiador, tuvo probablemente su origen en un monasterio que existió en este lugar en la Edad Media y cuya fecha de fundación se desconoce. De acuerdo con su tesis, aquel convento primitivo pasó a ser regentado por los templarios a partir de un momento histórico indeterminado. Lo que para Delgado es indudable es que fue esta orden militar-monástica la que encargó la construcción de la iglesia románica. El edificio original, según una inscripción en el dintel de la puerta principal, fue levantado en 1190 por el llamado maestro Pelagio.
Al parecer, la fábrica románica de la iglesia se mantuvo intacta hasta 1927, año en el que sufrió importantes reformas que la desvirtuaron. No obstante, el templo ha conservado importantes elementos románicos, entre los que destaca la portada principal.

Sansón y el león
En el tímpano de esta puerta está esculpida en relieve una figura que guarda semejanza con otras existentes en numerosas iglesias románicas, y que representa, según todos los estudiosos que se han ocupado de ella, la escena bíblica de la lucha de Sansón con un león. En el arte medieval, este motivo iconográfico suele ser una representación simbólica de Cristo venciendo al diablo. Pero para el investigador taboadés, la interpretación puede ser más compleja. A su juicio, el artista que la realizó, «sin renunciar a la representación primordial del tímpano, parece haber concebido la idea de estampar también en él el sello de la orden militar» representando a un caballero templario sobre un caballo, pero por otro lado «quizá juzgó un irreverente atrevimiento» esculpir tal figura sobre la puerta del un templo. El resultado habría sido una figura ambigua e indefinida en la que se mezclan la imagen de Sansón y el león con la de un monje templario sobre un caballo.

in www.lavozdegalicia.es