La huella templaria de Lendo

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La única huella que ha dejado el tiempo -y tal vez también la realidad-, de la presencia de los caballeros templarios en la comarca de Bergantiños (en los que hoy es la provincia de A Coruña hubo cuatro) está en Lendo-A Laracha. Ni más ni menos. Lo descubrió, no hace mucho, el historiador y escritor Carlos Martínez Pereira, el mayor experto de Galicia en el tema, establecido en Culleredo (donde, por la época de gloria templaria de Lendo, estaba una de las principales sedes de la Orden de Castilla) y que hunde sus raíces maternas en varios puntos de la comarca bergantiñana.

En efecto, lo que hoy es parroquia de San Xulián de Lendo fue, entre principios del siglo XIII y principios del XIV (es imposible conocer fechas concretas) una encomienda templaria. Traducido: una sede, un lugar en el que los monjes-soldados establecieron su base, muy próxima a la matriz de la bailía de Faro, en los que hoy es O Burgo y O Temple, topónimo de evidente origen. La elección de Lendo pudo deberse a que, por este asentamiento, pasaba una importante vía medieval, antigua calzada romana.

¿Qué queda hoy en día de aquella época remota? Nada, apenas, según las investigaciones de Pereira, salvo algunos documentos y la iglesia de Lendo, mitad barroca (la fachada) mitad románica. La cara norte es la más llamativa: una puerta con arco de medio punto y decoración de estrellas y rosetas en las jambas y llamativos canecillos. Uno de ellos representa la cabeza de un elefante, elemento iconográfico insólito (anque no único en Galicia) de la arquitectura románica, además de otras inscripciones y restos esculturales curiosas.

Las propiedades de la encomienda de Lendo fueron muy numerosas, sobre todo a raíz de la cesión al temple, por parte del monasterio de Oseira, de bienes situados en la actual Bergantiños.

Así, y según la recopilación efectuada por el historiador Martínez Pereira, además de los terrenos y viviendas de Lendo, le pertenecían a los templarios tres casales en San Martiño de Cances la octava parte de la iglesia de esta parroquia carballesa, un casal en Baz (actual Bas, en la parroquia de Sísamo), otro en Vilar de Asalo (Mens-Malpica) y otro en San Salvador de Bembibre (Val do Dubra).

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Todo esto está documentado. Ya dentro del terreno de la especulación, pudo haber pertenecido a los templarios de Lendo el lugar de Freiría (Centiña, San Paio), además del monasterio de Seavia, ambos en Coristanco. También pudieron ser propietarios del monasterio de Mens, en Malpica, y hasta un molino de san Pedro de Barizo, en el mismo municipio, al que llamaban la «voz de los cabaleiros». El puerto de Laxe y el coto de Serantes, bienes con los que, con el tiempo, se harían las familias de los Mariño y los Moscoso, también pudieron pertenecerle.

El único nombre comendador (jefe) del que se tiene plena constancia de su existencia, por una concordia del año 1241, es frei Juan.

Hacia 1310, Lendo ya no figura como encomienda.

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Las investigaciones del historiador y escritor Carlos Martínez Pereira han permitido redescubrir el pasado templario de la iglesia de Lendo, la única que conserva la huella del paso de los seguidores de Hugo de Payens por la comarca de Bergantiños. La actual parroquia larachesa fue, hace ocho siglos, encomienda de la mítica orden religioso-militar, es decir, sede en la que establecieron su base los monjes-soldados. De aquella época sólo se han conservado algunos elementos arquitectónicos.

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