La Coelleira Templaria

Posted on Updated on

coelleira.jpg1

Pequeña pero legendaria. La Coelleira, la isla vigilante a la entrada de la ría de Viveiro, atesora en pocos metros una gran personalidad. Refugio para aves de paso entre África y el norte de Europa, estos días es un fortín inexpugnable defendido por miles de gaviotas que crían sus pollos, compartiendo el suelo con los conejos.

La Coelleira, en el municipio de O Vicedo, sigue iluminando el misterio, sobre todo por las múltiples referencias a un antiguo monasterio dedicado a san Miguel que sirvió de refugio a caballeros templarios. Según la tradición, allí fueron degollados 35 de los 36 monjes-soldados en el final de la Orden del Temple, la llamada milicia de Dios, fundada en Jerusalén durante las Cruzadas y que el rey francés Felipe IV mandó erradicar, repartiéndose sus bienes entre otras órdenes rivales como los Hospitalarios, la Iglesia católica y las casas reales.

Los más viejos de la ría apenas alcanzan a recordar un torrero andaluz que se ocupaba del faro establecido en el siglo XIX, una familia que laboró las tierras de la isla (de apenas dos kilómetros de perímetro pero con agua potable), o de la recarga desde el cercano puerto de Bares de la lámpara de acetileno que precedió a la automatización de señales. Pero la historia del monasterio de Quonicularia refiere datos muy lejanos, no tan sensacionales o fantásticos (pongan, si quieren, sensacionalistas y fantasiosos) como los referidos al Priorato de Sión, pero sí quizás muy en consonancia con la vida medieval de los templarios y su relación con el mundo cristiano. La Coelleira aparece como refugio de huidos, castillo defendido con un gran foso marino o la austera vivienda del eremita, solitaria y apartada, ideal para quien busca meditación y penitencia. Pero quizás la isla fue también un lugar estratégico en el Camino Norte de Santiago y para la navegación en la zona pues, aparte de Viveiro, el cercano Bares ya era de antiguo un importante puerto prerromano, según los vestigios arqueológicos descubiertos por Federico G. Maciñeira. De Oriente a Occidente, desde Normandía a Galicia, los templarios supieron situar sus encomiendas en las principales vías de comunicación, incluidas las marítimas, para formar una organización económica, militar y política muy potente, con marina y banca propia, capaz de desafiar o prestar a reyes y papas, y de sufrir sus tensiones, pues no siempre los de estos eran también sus enemigos. Durante el Medievo aparecen omnipresentes en Ponferrada, en Ourense y en todo el Camino de Santiago: San Fiz do Hermo (Guntín), Lugo, Vilar de Donas, Melide, pero también con importantes posesiones y atalayas marítimas en A Guarda, Vigo, Illa de San Simón, Pontevedra, Coia, Canido; en la Costa da Morte: Fisterra, Muxía, Muros, Malpica, Laxe, A Laracha; el muy importante asentamiento de Burgo de Faro, en A Coruña; Ferrol, Betanzos, San Sadurniño, Caaveiro… Con las huestes musulmanas en la Península, muchos peregrinos costearon por el Cantábrico, al abrigo del Temple.

Historiadores como Enrique Cal Pardo o Carlos Pereira Martínez han investigado la presencia en Galicia de esta milicia de caballeros, unida por una regla monacal cristiana, con votos de castidad y pobreza personal, pero que tuteló hospitales, pazos, cotos, castillos o iglesias y que tenían diezmo, escuderos, sirvientes… propiedades y poder determinantes en su procesamiento inquisitorial por herejía, sufriendo torturas y confiscación o perdiendo la vida en la hoguera, como en el caso de su gran maestre, en Francia, Jacques de Molay.

En su apogeo, la milicia de Dios pasó de ser la guardiana de Tierra Santa a guardiana del resto del mundo, en especial de otros santos lugares, pero sin jurar lealtades a reyes. Sólo al papado. Luego su papel de policía de caminos declinó y acabaron barridos hasta de la Coelleira, pequeño enclave sin encomienda certificada, donde, no obstante, habitaron en distintos momentos otros monjes, como los benedictinos en el siglo X. Coelleira no es Chipre ni Rodas, pero quizás falte un moderno estudio arqueológico de la isla lucense, a pesar de haber sido posteriormente muchas veces arrendada y roturada. Y la investigación del papel del obispo de San Martín de Mondoñedo en el degollación de los templarios, aunque parece que fue un señor de Viveiro, el que realizó la matanza en la boca de la ría, como reconocerían posteriormente en el linaje de los Bernaldo de Quirós.

Si preguntamos en Bares a los más viejos, también les fue transmitida la leyenda. Recuerdan que el único que se salvó lo hizo a nado, ganando la costa hasta refugiarse en un lugar de Xilloi conocido como Casa do Paisano, para lo cual debió de haber tenido que camuflarse abandonando su hábito blanco por otro de paisano. En todo caso, aún quedan en la ría viveirense muchas preguntas: ¿Quiénes y qué tipo de personas eran los templarios de la Coelleira? La leyenda sólo habla de un tal Guillelme. ¿Eran caballeros franceses huidos, quizás desde La Rochela? ¿Fue asediada la isla y hubo resistencia, o la matanza fue efectivamente por sorpresa? La isla no era una catedral gótica ni una gran fortaleza, ni una pequeña, como la de A Coruña. ¿Por qué las muertes en ella, ya que la mayoría de los templarios aragoneses o catalanes salieron vivos tras resistir duros asedios y los concilios provinciales no encontraron culpables de herejía? Cuestiones menos apasionantes que otras leyendas y suposiciones como la trama del gran secreto del Priorato de Sión (en tiempos orden hermana de la del Temple), la custodia del Santo Grial, la búsqueda del Arca de la Alianza o el tesoro templario. Pero alguna respuesta tendrán aquellas muertes. Aunque, en Bares, prefieren recordar de un modo más festivo al patrón de la isla, con estos versos: «San Migueliño das uvas maduras, tanto me tardas e pouco me duras».

by Xabier Lombardero in www.lavozdegalicia.es

4 thoughts on “La Coelleira Templaria

    La Coelleira Templaria said:
    July 21, 2008 at 10:32 pm

    […] La Coelleira Templariatemplars.wordpress.com/2007/05/11/la-coelleira-templaria/ por enxebere hace pocos segundos […]

    Zorro Negro said:
    October 22, 2008 at 11:35 am

    me dan ganas de ir yo mismo a investigar la isla, lo de llegar a nado me parece ya algo mas dificil…

    enhorabuena, gran post

    Francisco Carreja Calvo said:
    November 20, 2009 at 8:29 pm

    La historia tiene tintes de realidad, ya que una casa de O Vicedo cercana a la playa de Xiyoi, recibe el nombre de “Casa del paisano”, y lo de nadar hasta la costa puede parecer irreal, pero no tanto ya que incluso tiene nadado gente deste Xiyoi hasta Bares, que es una travesia a primera vista mas peligrosa y cruzando la entrada de una ria.

    laura said:
    July 25, 2011 at 4:46 pm

    La historia yo la conocia de otra manera mi abuela nos la tiene contado muchas veces yo lo que no sabia es que eran templarios por que la casa do paisano eran familia de mi abuela

Comments are closed.