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La Vera Cruz de Segovia

February 28, 2008 · No Comments

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Cuenta la leyenda que recién inaugurada la iglesia, allá por el año 1162, murió un caballero de la Orden del Temple. Su cuerpo fue llevado hasta los muros de esta enigmática y espectacular construcción y un descuido hizo que el cadáver del caballero se quedara solo durante toda la noche.

Fue entonces cuando los grajos entraron en la iglesia y picotearon el cuerpo hasta dejarlo destrozado. A la mañana siguiente, el prior de la Orden entró en el recinto y comprobó en qué estado habían dejado las aves el cadáver. Gritó, corrió y espantó a los grajos que aún saqueaban el cuerpo, a la vez que lanzaba una maldición para que no volviesen a entrar en el santo lugar. La leyenda asegura que desde entonces nadie ha visto de nuevo a dichas aves sobre el tejado de la Vera Cruz. Sin duda algo más que una iglesia, algo más que un símbolo.

A los pies del Alcázar de Segovia, que dicen que alarga su sombra para proteger sus piedras, encuentro la citada iglesia. Un edificio santo que, al parecer, mandaron construir caballeros templarios en el siglo XII. Una teoría, la de su origen templario, que es la más extendida hasta nuestros días, aunque recientes investigaciones apuntan que su origen podría ser de la Orden del Santo Sepulcro, una congregación castellana que consagró la iglesia en el año 1208.

Contribuye a esta confusión una inscripción en el interior, frente a la portada lateral sur, en el edículo central, que dice: “Los fundadores de este templo sean colocados en sede celestial, y los que se extraviaron les acompañen en la misma. Dedicación de la Iglesia del Santo Sepulcro. En los idus de abril de 1246 –nuestro trece de abril de 1208–”.

Muchas son las teorías sobre este escrito. Muchos sus enigmas. ¿Lo fundaron templarios que luego se extraviaron? ¿Quiénes son los extraviados? ¿Se castigó a los extraviados y por eso el templo pasó a manos de otras personas? Parece que son los caballeros del Santo Sepulcro los que reconocen la labor de los templarios al consagrar la iglesia, pero nada está claro sobre tan encriptado texto. Parece que en esas palabras se recoge el castigo que recibió el Temple… No sería el único cambio de dueños. En 1531, tras unirse las Órdenes del Santo Sepulcro y la de Jerusalén, la iglesia pasó a manos de los caballeros de la Orden de Malta, Rodas y Jerusalén, sus actuales propietarios.

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Ocho lados que en realidad son doce

Hiela en Segovia. El aire pesa, como el tiempo. Me apoyo en una cruz de piedra, que torcida mira al horizonte. La iglesia parece que nace del suelo. La luz hace vaho cuando uno intenta penetrar en la iglesia.

Muchas veces se afirma que la Vera Cruz es una iglesia de planta octogonal, típica de la Orden del Temple. En realidad son doce sus lados, con tres ábsides cilíndricos adosados, una sacristía también cilíndrica y una torre de planta cuadrada. Una extraña construcción en la España y Europa de entonces. ¿Por qué doce lados? Un octógono suponía –me explican– un elemento intermedio entre la tierra, que se representaba como un cuadrado, y el cielo, que era un círculo o cúpula. Cuantos más lados tiene un polígono más se aleja del cuadrado –tierra– y más se acerca al círculo –cielo–. Doce son los lados de esta iglesia, algo atípico y que como símbolo viene a hablar de su espiritualidad y cercanía al más allá. De hecho, en la Revelación de San Juan, la Jerusalén Celeste era representada como una ciudad circular provista de doce puertas, agrupadas de tres en tres en los puntos cardinales. La Vera Cruz que observo parece una metáfora de la Jerusalén de San Juan.

Por fuera es una iglesia sugerente, diferente, perdida en el viejo camino que conducía desde Segovia a la población cercana de Zamarramala. Una iglesia que recuerda a otras dos famosas construcciones que entonces se mantenían en pie a miles de kilómetros de distancia, que crecieron en el lugar en el que nace el Sol. Los investigadores creen que la Vera Cruz tiene sus precedentes en la famosa Mezquita de la Roca de Jerusalén y en la basílica del Santo Sepulcro.

Otra vez, como pasa con muchas de las construcciones templarias, encontramos la unión de islam y cristianismo; una vez más, los caballeros del Temple toman parte de la cultura y religión con la que más férreamente lucharon.

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El edículo central

De puertas para adentro, la Vera Cruz es un enigma que recuerda a otros lugares parecidos, construcciones antiguas que se supone fueron propulsadas también por los templarios. El mes pasado recogíamos en esta sección los secretos de la ermita de San Baudelio, en Soria. A ambas les une la idea del tronco central. En San Baudelio era una palmera perfectamente detallada en su ramaje. En la Vera Cruz es el símbolo de un fuerte árbol el que sujeta sus muros. La palmera o el árbol son parte de la cultura islámica. La columna del mundo. La unión del cielo y la tierra…

El árbol de la Vera Cruz es sólido y macizo. Un edículo central de doce lados. Parece un templo dentro de otro templo. Nacen aquí dos plantas. Una inferior, en la que la luz entra por cuatro arcos que miran a los cuatro puntos cardinales, es estrecha y baja; una especie de cueva o cripta. Entro, miro el altar, donde las cruces blancas sobre fondo rojo de la Orden de Malta sobresalen sobre el Cristo allí representado. Parece que éste podría ser un lugar de iniciación de los caballeros. Un lugar donde empezar la meditación o cumplir penitencia. Se supone que es inicial allí la meditación o penitencia porque mis pies están pegados a la tierra, como lo estuvieron entonces los de muchos hombres piadosos. El camino para subir al cielo. Principio y fin. Algo parecido a lo que en San Baudelio se conoce como la linterna de los muertos.

Hay también un piso superior. Subo las desgastadas escaleras de piedra que dan la espalda al ábside central. Gastadas por el paso del tiempo, las escaleras al norte y al sur comunican las dos plantas. Allí, arriba, una mesa de piedra se encuentra justo en el centro. Sobre su tabla resbala la mirada hacia el altar, hasta el Cristo. Encima, una bóveda de influencia califal corona la planta. Otra vez el islam. A la izquierda una imagen de San Juan Bautista, columnas de tipo salomónico y pequeñas vetas en la pared por las que entra la luz. También son los arcos de influencia árabe. Parece una sala de reuniones de los hermanos, pero también parece un lugar elevado donde poder acercarse más a Dios, al mundo celestial; un segundo grado en los caballeros que quieren hacer terrenal el cielo. Pero hay una tercera sorpresa: una pequeña celda corona la construcción. Un lugar reservado para la alta meditación, en la que el hermano, en un habitáculo muy pequeño, quedaba casi colgado del cielo, para terminar su contacto con Dios. Se cierra allí el círculo. Muerte y resurrección. Parece una linterna. Ya tengo la similitud que buscaba. Aquí como en San Baudelio existe la linterna de los muertos. Se completa también en mi cabeza la simbología del árbol. Todo él –en su tronco que refleja toda la vida– lleva al caballero desde lo terrenal a lo celestial.

Esta iglesia fue también una perfecta excusa para acabar con la Orden del Temple. Las acusaciones de oscurantismo y adoración a un ídolo pagano fueron algunos de los motivos para llevar a cabo su disolución y ejecutar a muchos de sus caballeros. Y la Vera Cruz forma parte de ese misterio. En realidad, este templo tiene mucho que ver con una iglesia portuguesa de la Orden del Temple: la iglesia de Tomar, otro punto más para pensar que fueron templarios los que levantaron estas enigmáticas piedras.

En esta iglesia, como en tantas otras, cuentan que hay una astilla verdadera de la cruz de Cristo. En Semana Santa, los caballeros de la Orden de Malta escoltan una procesión en la que sale el Lignum Crucis. Dicen que si se juntaran todas las astillas que hay de la cruz de Cristo, se podría construir un palacio de madera. ¿Leyenda o realidad? Si alguna hubiera de ser verdadera, pocos lugares en el mundo parecen tan apropiados como éste. De hecho, otra de sus muchas leyendas relaciona a los caballeros de la Vera Cruz con el milagro de la Cruz de Caravaca, en Murcia. Pero esa es otra historia, otra memoria de las piedras que, si el tiempo nos lo permite, recorreremos en futuras ocasiones.

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Encomienda de Malaga reúne el proximo 1 de Marzo

February 21, 2008 · No Comments

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El próximo día 1 de Marzo reunirá la encomienda de Málaga del Priorato de España en ceremonia y investidura a realizar en Marbella. Los miembros del Priorato de España que deseen participar, por favor contacten vuestro Comendador o el Prior General Fr+ Manuel Quintanilla.

El Canciller de la Orden ha confirmado su presencia a los actos.

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Lanzarote, Una Isla Mágica

January 22, 2008 · 1 Comment

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Con un nombre que evoca los mitos artúricos, un pasado que la sitúa en las rutas de fenicios, romanos y tal vez también de los templarios y un telurismo que se deja sentir en cada rincón, no resulta extraño que la geografía lanzaroteña esté marcada por el misterio. OVNIs, casas encantadas y enigmáticos vestigios arqueológicos jalonan las rutas insólitas de la isla de los volcanes.

Cualquier descripción que podamos hacer de la isla de Lanzarote y de su particular «espíritu del lugar» se quedaría sin duda corta. Es un enclave que hay que sentir para poder siquiera intuir su auténtica dimensión. El visitante descubrirá pronto que el elemento dominante es el fuego, expresado en su seductor telurismo, en el paisaje volcánico bajo cuyas oscuras lavas late el corazón de la tierra. La «Isla de los Volcanes» ofrece un juego de contrastes que han servido para que la isla sea, desde 1993, Reserva Mundial de la Biosfera por la Unesco.

Lanzarote nos ofrece maravillas como el Parque Nacional de Timanfaya. Bajo su sinuoso paisaje de lavas oscuras es posible percibir una fuerza telúrica única, erigiéndose en un lugar ideal para conectar con la Madre Tierra y sus energías. La mano de César Manrique se deja sentir por numerosos rincones de la isla, aunque cobra una dimensión casi mística en los Jameos del Agua, punto de visita obligada para todo turista, y enclavado en el municipio de Haría, al norte de la isla. Más allá de su proyección turística, los Jameos son un rincón para la meditación y la relajación, emergiendo como un oasis en el tubo volcánico subterráneo de unos 4.000 años de antigüedad y seis kilómetros de longitud del que forma parte junto a la conocida como Cueva de los Verdes. Jameo es un término de supuesta procedencia aborigen que describe la formación natural resultante del desplome de parte del techo de una cueva volcánica, que en otras regiones se conoce como torca. La naturaleza quiso también que el agua del mar llegara formando varios lagos cuyo nivel sube y baja dependiendo de las mareas, configurando un entorno realmente mágico, un mundo aparte que inteligentemente es potenciado con la ayuda de la apropiada música con la que suele ser recibido el visitante.

Las ruinas de atlantes de Pechiguera
Las costas de Lanzarote comparten con las de Fuerteventura, La Graciosa y los islotes y peñascos cercanos pertenecientes al denominado Archipiélago Chinijo, la sugerente posibilidad de acoger restos submarinos de supuestas estructuras artificiales. Éstas habrían sido edificadas –según las propuestas más atrevidas– hace miles de años e irremediablemente vinculadas a la hipotética Atlántida. La zona de la Punta de La Pechiguera, separada de Fuerteventura por un brazo de mar y en cuyas inmediaciones se alza la emblemática Montaña Roja, es la más interesante en este sentido.

En 1981 un equipo de la televisión pública italiana RAI filmó los fondos marinos de esta zona y con ellos las formaciones de apariencia artificial que se ocultan bajo su superficie, tras serle comunicada su existencia por parte de submarinistas de la revista Mondo Sommerso. Las imágenes, que mostraban plataformas aterrazadas, escalones, pequeños muros y pasillos que aparentaban estar pavimentados, eran tan espectaculares que en su momento despertaron la suficiente expectación como para que se organizara una expedición española a la zona. Sin demasiadas pistas, finalmente el equipo de geólogos, biólogos marinos y periodistas localizó el lugar exacto tomando sus propias filmaciones, que pasarían a emitirse en TVE de la mano del documentalista Luis Pancorbo. Gracias al biólogo y especialista en fotografía submarina Prudencio Naranjo, integrante del equipo español, pudimos acceder a tales documentos y constatar –como suele ser la norma en estos casos– que el dictamen oficial sobre la naturaleza de aquellas supuestas estructuras era que se trataba de formaciones naturales. Una respuesta lógica y al mismo tiempo automática que se aplica a muchas de estas formaciones submarinas, pero que en este caso pasa por alto un detalle crucial: que la ubicación de esas formaciones coincide con una zona que hace unos ocho mil años se encontraba sobre la superficie. De acuerdo con los estudios geológicos de las costas canarias y sus fondos marinos, expertos como el paleontólogo Francisco García Talavera han demostrado que, antes del último deshielo, las islas de Lanzarote y Fuerteventura, junto a los islotes ubicados en sus proximidades, formaban un único territorio de 200 Kms de longitud, una masa de tierra uniforme que además extendía sus costas decenas e incluso centenares de metros en algunos puntos más allá de donde hoy se ubican. Las cercanas costas africanas y las peninsulares también eran sensiblemente diferentes a las actuales; de hecho, frente a los 95 Kms actuales en la última glaciación eran apenas 60 los kilómetros que separaban la costa canaria de la del continente africano.

En el terreno de las especulaciones, es plausible pensar en alguna cultura asentada en ese territorio insular, que se habría visto obligada a emigrar ante la subida del nivel de las aguas, lo que casaría en parte con la idea que tenemos de la Atlántida. Sin embargo, los prehistoriadores canarios, que no quieren oír hablar de continentes sumergidos y culturas ancestrales, difícilmente retrotraen el poblamiento de las Islas Canarias más allá de los 2.500 años, lo que hace muy difícil conciliar las propuestas, aunque no quiera decir en absoluto que el asunto pueda darse por zanjado. Las estructuras de La Pechiguera constituyen a nuestro juicio un capítulo no resuelto por el momento, en especial teniendo en cuenta otros indicios de similar factura que se encuentran en diferentes puntos de las islas.

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Luces populares y lugares encantados
Un cambio de timón nos sitúa en nuestro recorrido por los misterios de Lanzarote en otro escenario muy diferente, el de la casuística insólita y el folklore mágico que impregna la isla. Una de las tradiciones de mayor impacto se localiza en el municipio de Yaiza, concretamente en torno a la que todavía es conocida por los mayores como la Playa de la Cruz, cerca del Castillo de las Coloradas. Desde allí y con Montaña Roja nuevamente como referente, se observaba hasta hace escasas décadas las evoluciones de un misterioso hacho encendido, una pequeña bola de luz que, tras aparecer súbitamente en el mar, se metía tierra adentro trazando un amplio recorrido, hasta volver de nuevo a las profundidades. Como sucede en el caso de la conocida Luz de Mafasca, en Fuerteventura, y a poco que prestemos un poco de atención al topónimo «Playa de la Cruz», el origen que los lugareños han atribuido a la misteriosa luminaria no es otro que el de la manifestación del alma en pena de un marinero que hizo leña con la madera de una cruz, condenándose por tal acto.

La presencia de estas luminarias no es exclusiva de este enclave lanzaroteño, aunque bien es cierto que la mayor parte de la casuística se concentra en esta parte de la isla, alcanzando hasta tierra adentro zonas como el de Las Breñas e incluso Montaña Roja y el Faro de La Pechiguera. Otros ejemplos de esa tradición mágica los encontramos a poca distancia, en una zona conocida como La Mulata, donde existe una cueva conocida por el mismo nombre –Cueva de la Mulata– considerada durante siglos como un lugar encantado, un enclave de magia del que «salían miedos», y donde muchos aseguraban ver siluetas de hombres que inmediatamente se desvanecían, una descripción similar a la ofrecidas por los aborígenes en las crónicas antiguas al referirse a los seres encantados que reverenciaban y vinculaban con los antepasados y el Dios Sol.

La observación de luces populares y más modernamente de OVNIs es, al igual que en el resto del archipiélago relativamente frecuente, y en las tradiciones populares no han faltado reseñas a brujas, duendes e incluso sirenas habitando riscos y salientes en la costa, relacionadas posiblemente con la antaño frecuente observación de focas monje y otros mamíferos marinos emparentados. Fue frecuente para la Isla de Lobos, y también para La Graciosa, isla ésta donde además también rondaba la tradición de una misteriosa luz, pero en esta ocasión vinculada con un supuesto tesoro escondido por marineros que se veían acosados por corsarios y que finalmente quedó enterrado y perdido en la Playa de las Conchas. No obstante, es en el bello municipio de Teguise, villa histórica y primera capital de la isla, donde lo misterioso parece cebarse con mayor interés. Y es que desde el siglo XVI se viene dando cuenta también en este municipio de la observación de luces populares, que recorrían el espacio comprendido entre las montañas de Tahiche y Maneje, a veces hasta en grupos de tres, como da cuenta un testimonio recogido por el tribunal de la Santa Inquisición nada menos que en el año 1581 y que, como es lógico, en el contexto de la época fue asociado al vuelo de las brujas.

El potencial arqueológico del municipio es de los más valiosos de la isla, con el Palacio de Zonzamas como expresión más llamativa, al registrarse elementos arqueoastronómicos significativos, y en sus empedradas calles no es extraño encontrar todo tipo de relatos mágicos que contribuyen a comprender la supervivencia hoy en día de celebraciones tan singulares como sus peculiares carnavales, conocidos como «los Diabletes de Teguise». Con ocasión de las carnestolendas, algunos vecinos se visten estrafalariamente con pantalón y chaqueta blancos decorados con rombos rojos y negros, aunque a veces su vestimenta presenta tan sólo líneas y puntos de dichos colores. Se atavían con unas llamativas máscaras que de la forma de macho cabrio evolucionaron a la caricatura de una cabeza de toro, de las que sobresalen unas largas lenguas, destacados dientes y ojos exageradamente dibujados. Durante su recorrido por las empedradas calles teñidas de historia, los lugareños evocan tal vez sin saberlo ancestrales ceremonias que buscaban alejar el mal y propiciar la abundancia, rememorando un tiempo en el que lo invisible y lo visible convivían de manera cotidiana en tierras lanzaroteñas.

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Montaña roja, baliza de ovnis
A finales de los años setenta y comienzos de los ochenta, el periodista J. J. Benítez logró que Lanzarote fuese conocida a nivel nacional e internacional por los avistamientos de OVNIs que tenían lugar en la isla. Fueron unos años en los que a través de sus libros o de sus reportajes en La Gaceta del Norte, se describían observaciones protagonizadas por policías, pilotos, técnicos, pescadores y lugareños, casos que siempre desconcertaban y que en alguna ocasión incluyeron la observación de humanoides. Uno de los puntos «calientes» era Montaña Roja, un volcán ubicado cerca de La Pechiguera en torno al que hoy se levantan urbanizaciones que casi permiten acceder a la cima sin esfuerzo. Hace treinta años el panorama era muy diferente y el periodista navarro, animado por las observaciones de luces extrañas en el interior del cráter comunicadas por pilotos, se animó a pasar varias jornadas en solitario en el lugar. Aunque sus experiencias narradas en Encuentros en Montaña Roja parecen tener un alto contenido subjetivo, también es cierto que en la citada obra incluyó documentos fotográficos que reforzarían la afirmación de que los OVNIs, por razones desconocidas, frecuentaban la emblemática montaña.

El espectro de Severino Bethencort
La más célebre de las casas encantadas de Lanzarote nos remite nuevamente a Teguise, al que fuese el hogar de Severino Bethencourt, hijo ilustre de la villa y alcalde de la misma. Cuenta la leyenda que al fallecer pidió a sus hijos que no vendiesen la casa, «porque él se iba a quedar incluso después de muerto». Al fallecer ignoraron la petición y tal contrariedad sería el motivo de que hoy esté encantada, concentrando fenómenos anómalos que ha hecho imposible la convivencia para la mayoría de de sus inquilinos. Los españoles, ingleses y alemanes que han comprado la casa coinciden en su testimonio: en la bodega de la planta baja se aparece un hombre vestido de negro y con sombrero. Además del espectro y del movimiento de puertas y ventanas, con frecuencia se escuchan pasos y ruido de útiles en la bodega, el lugar preferido del alcalde. Los lugareños narran la experiencia de una enfermera que se mudó a la casa junto a sus dos hijos. Una noche, mientras los pequeños estaban en la habitación escuchó risas, interrogándoles por el motivo de tanta diversión. Para su asombro, los niños le contaron como un «señor de negro y con sombrero estaba sentado en la cama, haciéndoles bromas». Despavorida, terminó poniendo en venta la casa.

No parece casual que la vivienda esté precisamente en la Calle El Duende, aunque es difícil determinar si este nombre es anterior o no a los fenómenos. Tampoco parece casual que la vivienda esté en una parte del pueblo ubicada en el cauce natural al que iban a parar los restos del cementerio cuando llovía de forma torrencial. A pocos metros de distancia, otro inmueble acumula posee fama de encantado, la Casa de «Las Inquisidoras», la sede de la Inquisición que tras ser restaurada se conocida como Palacio Espínola.

Por José Gregorio González

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Nazis en Canarias

January 10, 2008 · 1 Comment

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La pequeña tocaba el piano intentando que aquellos oficiales nazis no descubrieran su secreto. En un céntrico piso de Madrid en 1940, nuestra protagonista amenizaba con su música las reuniones de los militares alemanes de visita en España quienes, ajenos a la discreta testigo, conversaban sobre operaciones militares, estrategias y otros asuntos de su gobierno. Joachim von Ribbentrop, Ministro de Asuntos Exteriores, Albert Speer, arquitecto del Führer, y Wilhelm Canaris, Jefe de la Inteligencia Militar, solían frecuentar el lugar.

Aquel salón fue testigo de conversaciones por las que los aliados habrían pagado cualquier cifra. El secreto de la niña consistía en que entendía perfectamente el alemán, aprendido de su abuela austríaca. Muchos años después, ya anciana, los investigadores David Zurdo y Ángel Gutiérrez dieron con ella, rescatando de su memoria interesantes datos sobre aquel piso franco de los nazis en España. Entre lo que allí pudo escuchar destaca el relato sobre una expedición que los nazis preparaban a las Islas Canarias en busca de algún tipo de tesoro. En La Vida Secreta de Franco, los autores citan la anécdota, asegurando que se había fletado un submarino para realizar la misión, aunque lamentablemente la pista acaba ahí, sin posibilidad de seguirla, debido al carácter fortuito del comentario de los oficiales. La naturaleza del tesoro y los detalles de la supuesta expedición quedan en el ámbito de la especulación. No obstante, es un valioso dato que aporta una pieza más al rompecabezas de la intrahistoria del nazismo –en la que anidaron creencias ocultistas y empresas peregrinas– situando a Canarias en el tablero de ajedrez pangermanista del nacionalsocialismo.

Los guanches arios

Antes de sumergirnos en tan sugerente tema, debemos detenernos en el documentado interés que los nazis mostraron por los guanches, los antiguos pobladores de Canarias. Y es que, aunque la conquista de Canarias no concluyó hasta finales del siglo XV, desde al menos dos siglos antes se acumulaban las referencias sobre su existencia y las peculiaridades de sus pobladores. Los aborígenes canarios eran descritos en aquellas primeras noticias –como las aportadas por Giovanni Bocaccio– de manera un tanto romántica, realzando sus virtudes y poniendo de manifiesto su desconcertante refinamiento y desarrollo social y religioso, frente a las condiciones casi salvajes en las que se veían obligados a vivir por la limitación de recursos. Bocaccio explicó que eran de gran estatura, rubios y de ojos azules, estableciendo unos rasgos corroborados por otros cronistas en épocas posteriores y que, como el lector adivinará, se adaptan al prototipo ario que tanto codició Heinrich Himmler para las SS. Se trataba de una civilización desarrollada, a la que el medio natural había paralizado y hecho retroceder. Para cuando la arqueología y la antropología pusieron las cosas en su sitio, contextualizando estos rasgos predominantes dentro de otros mucho «más comunes», la figura del «buen salvaje» ya había cautivado a los estudiosos germanos, que no tuvieron reparo en adjudicarles un origen centroeuropeo, contemplándoles como descendientes de los pueblos que inspiraron la heroicidad de los mitos teutónicos.

Un papel destacado en esta vinculación entre guanches y germanos la estableció Franz von Löcher, escritor y viajero alemán que, por encargo de Luis II de Baviera, viajó a Canarias en 1873. Al más puro estilo de los nacionalistas que apenas dos décadas más tarde darían forma al movimiento ariosofista, del que se nutriría el ocultismo nazi, Löcher formuló en su libro Los germanos en las Islas Canarias (1886) la teoría de que los aborígenes isleños eran de origen germano y que, de hecho, guanches –o guarache como los cita– era una deformación del término wandches, que significa «vándalos».

Según su tesis, en el año 492 d.C. el pueblo de los Vándalos, de origen germano, ocupó el Norte de África conquistando Cartago y doblegando a los bizantinos. El general bizantino Belisario se tomó la revancha hacia el 533, aunque un nutrido grupo de vándalos logró escapar de las represalias. Parte de ellos se habrían establecido en el sur de Marruecos y el resto prosiguió su éxodo hasta alcanzar Canarias tras divisar el Teide. Su superioridad cultural y militar no encontró resistencia entre los nativos que ya habitaban las islas, imponiéndose también racialmente, aunque paulatinamente entrarían en retroceso, según Löcher, «al perder el uso de los metales y la construcción de embarcaciones (…). Su lengua se anquilosó y su cristianismo se deformó».

Ignoramos si su obra fue conocida por Hitler o los altos mandos del nazismo. Pero su difusión, en un momento en el que el pangermanismo nacionalista y la ariosofía cobraban fuerza, no debe ser despreciada y constituye un ejemplo del interés de los científicos alemanes de la etapa pre-nazi por la población prehispánica de Canarias. Además, sin ser un autor de culto, la obra de Löcher difícilmente podía haber pasado desapercibida, teniendo en cuenta que su obra más notable llevaba el título de La importancia del pueblo alemán en la historia universal. Un interés que también se dejaría notar, ya en plena gestación del nazismo y con una documentada influencia en el mismo, en la obra del historiador Gustav Kossina, quien apuntó la existencia de una gran oleada de pueblos indio-arios que a partir del tercer milenio a.C. habían dado origen a las culturas védica, zoroastrista, megalítica, griega y romana, ocupando el África bereber y alcanzando Canarias. Aunque su propuesta fue muy criticada, en torno a su figura se creó el Instituto Arqueológico de Marburg, que gozó de la simpatía del ideólogo nazi Alfred Rosemberg, por lo que no es descabellado pensar que, para entonces, Canarias empezara a ser un objetivo de interés en la búsqueda de los orígenes de la raza aria impulsada por la organización nazi Ahnenerbe o «Herencia de los ancestros».

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¿Un tesoro templario?

Al mismo tiempo, los raciólogos alemanes fijaron su atención en los guanches a través de personajes como el antropólogo Eugen Fischer, quien en los años veinte se interesó por los aborígenes canarios, estudiando sus vestigios y rastreando la supervivencia de los rasgos físicos en la población de la época. Fischer, utilizado como fuente esencial por Hitler en su Meinf Kampf, escribió sobre los guanches: «son rostros de ángulo facial muy abierto, pómulos prominentes y base de la nariz algo hundida, de tipos de huesos bastos y de gran estatura, que se distinguen perfectamente de las razas mediterráneas». Su trabajo abriría el camino al etnólogo austríaco Josef Dominik Wölfel y a la antropóloga Ilse Schwidetzky, quien estudió los restos óseos y la población viva de las islas, corroborando la pervivencia racial entre los campesinos, conclusiones que coinciden con los planteamientos de los grupos völkisch, que veían en el campesinado alemán a los auténticos guardianes de la pureza aria.

Schwidetzky, cuyo retrato ocupa un destacado lugar junto al de Fischer entre los pioneros de la investigación de los guanches en las salas del Museo Arqueológico de Tenerife, mantuvo durante su juventud una colaboración con las publicaciones raciales cercanas al nazismo. La duda radica en saber si éstos y otros estudiosos acudieron a Canarias financiados por entidades nazis o si este movimiento simplemente se aprovechó de su trabajo, descontextualizándolo a su favor como hizo con otros estudios.

En cualquier caso, resulta sugerente que los antropólogos alemanes fijaran su atención en la tipología racial de los guanches, desde antaño descritos con los rasgos del ideal de hombre ario y, simultáneamente, los grupos ocultistas ariosóficos de los que surge parte del nazismo comenzaran a reescribir la historia germana, idealizando a sus antepasados y a sus dirigentes a rastrear los vestigios allí donde fuera necesario y a recuperar su raza, que consideraban divina.

Un dato más: la supuesta vinculación de Canarias con la mítica Atlántida. Si los ocultistas nazis –y líderes como Hess, Himmler o Rosenberg– estaban convencidos del origen atlante de los arios y no descartaban la posibilidad de su supervivencia en lugares aislados ¿no implicaba esto un motivo más para buscar en Canarias?
Como se explica en otro artículo de este dossier, en 1938 el naturalista Ernst Schäfer, acompañado por el doctor Bruno Berger, buscó en el Tíbet a los ancestros de la raza aria. ¿Qué les habría impedido hacer lo mismo en Canarias? En las inmediaciones del Tíbet los ocultistas nazis también ubicaron ciudades o reinos subterráneos, que buscaron siguiendo los testimonios de quienes aseguraron haber estado en ellos. Curiosamente, en el Barranco de Badajoz, en Güímar, se sitúa un relato apócrifo sobre una expedición alemana que buscó en las entrañas de este enclave mágico la entrada a una ciudad subterránea. ¿Se podría estar refiriendo el relato de la niña con la que comenzamos este artículo a esta supuesta expedición? Es imposible saberlo, como también lo es saber sí el tesoro tenía algo que ver con unas cuartetas de Nostradamus que, presumiblemente, aluden a un tesoro en Canarias vinculado con los templarios: «Puesto tesoro Temple, ciudadanos hespéricos / en aquel retirado lugar secreto / el Temple abrir… (…) Debajo dencina Guien, del cielo cortado, no lejos de allí está escondido el tesoro que durante largos siglos había sido amontonado».

Está documentado el interés nazi por las profecías del médico francés, así como la obsesión por templarios, teutones y otras órdenes de caballería pero ¿se referían estas cuartetas a un tesoro oculto por los templarios en Canarias? La pregunta más intrigante sigue sin respuesta: ¿encontraron los nazis los que buscaban en las islas?

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Fernando de Toro-Garland con Nuevo Libro

January 7, 2008 · No Comments

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Editor del Globe con Fernando de Toro-Garland y esposa Dueña Paricia Oyarzun en Italia  

El próximo Martes, 15 de Enero, presenta en Madrid su nuevo libro “La Rosa del Desierto” el poeta, escritor, abogado y ensayista Fernando de Toro-Garland, Maestro Emerito de la Orden del Temple. Al acto tendrá lugar en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles y será presentado por Juan Ruiz de Torres.

Autor de una vasta obra literaria que repasa desde estudios lingüísticos y literarios, hasta la poesía, el ensayo y la misma novela, Fernando de Toro-Garland es un nombre de referencia obligatoria en el mundo Templario moderno. Esta presentación marca un punto alto (uno más), en una vida dedicada al saber y a las artes, como profesor universitario en Estados Unidos y España, como promotor de encuentros entre autores, escritores y artistas y como autor de gran talento y sofisticación.

La presentación será a las 8 de la tarde en la Calle Leganitos, 10 - 1º Derecha, Madrid.

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Calatrava la Vieja, el principio de la milicia de Dios

December 21, 2007 · No Comments

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Sobre los soberbios muros, poderosos durante tanto tiempo a contener el violento oleaje de alarbes invasiones, abre surcos el labrador para cubrir tanto abandono y olvido con la corona de flores y espigas de la fecunda naturaleza. ¡Efímera condición de las obras humanas!”. Así concluye la historia de un castillo, el de Calatrava La Vieja, según cantaban los historiadores de la época. Ruinas y escombros del lugar que vio nacer la más importante Orden de caballeros, quizá con la de Santiago, que ha dado España: la Orden de Calatrava.

Este nuevo ejército religioso fue sucesor y heredero de aquel que llegó hasta el mismísimo Jerusalén y que acabó sus días entre intrigas de reyes y Papas: el Temple. Los templarios, en 1200, abandonaron la plaza, Calatrava la Vieja, que hacía marca entre la España cristiana y la musulmana, ante la eminente amenaza sarracena. Entonces, ante la súplica del monarca –Don Sancho–, un abad y un monje crearon un cuerpo religioso-militar que despertó al final, al igual que sus antecesores, el recelo de las más altas instancias.

Luchas árabes

Cerca del actual Carrión de Calatrava, los musulmanes levantaron una fortaleza militar para defender el importante camino que unía las ciudades de Toledo y Córdoba. Un gran castillo en el que hoy se están haciendo excavaciones arqueológicas y que aguanta aún la huella de la época árabe. Fue, dicen las piedras y las crónicas, una plaza al más puro estilo musulmán, que contó con mezquita, baños, tiendas… y sobre la que existen escritos que ya la mencionan en el año 785. El Guadiana –siempre el agua– se observaba desde las almenas, y su poder, aun cuando ya está bastante derruido, se aprecia entre sus restos. Una primera lucha interna entre el poder árabe de Toledo y Córdoba llevó al castillo a la destrucción; luego fue el emirato de Córdoba el que volvió a apuntalar sus muros y convertir Qal’at Rabah –como se conocía en época árabe– en una ciudad amurallada, convertida en una isla en medio de la meseta castellana por la construcción de un foso de agua que rodeaba todo el recinto.

Llegan los cristianos

La plaza, estratégicamente vital para la reconquista, la tomó por primera vez el rey Alfonso VI, en 1147. Tres años después la fortaleza fue otorgada al Temple para su defensa. Según consta en la propia prospección arqueológica, ésta fue la primera edificación templaria en el reino de Castilla y León. Rápidamente, los nuevos moradores levantaron una iglesia, con ábside en forma de herradura, un poco inclinada hacia un lado, que simboliza la cabeza de Cristo desvanecida en la cruz.

Sin embargo, los arduos caballeros templarios no consiguieron defender la fortaleza y ante el numeroso ejército musulmán que amenazaba sus muros decidieron abandonarla antes de presentar la, a su juicio, inútil batalla. Entonces, el rey Sancho III reunió a su consejo de nobles y pidió voluntarios para defenderla. Fue, dice la historia, un monje y caballero, fray Diego Velázquez, el que convenció al abad de un monasterio navarro, don Raimundo, para que reclamara la fortaleza como propia. Nadie más habló, la plaza ya tenía dueño. Un suicidio, pensó el resto. Corría el año 1158.

Según las crónicas, don Raimundo de Fítero y fray Diego Velázquez reunieron en poco tiempo un ejército de monjes y caballeros de más de 20.000 soldados. La llegada de las ordas cristianas convenció a los musulmanes de hacer el camino inverso de los templarios y desistieron de intentar tomar la fortaleza. Calatrava La Vieja había sido salvada. Ahora tenía otros dueños.

La nueva Orden estuvo sometida a la regla de san Benito. Del aspecto espiritual se encargó el abad, Raimundo de Fítero, mientras que el militar era asunto de Diego Velázquez, que además de monje era un arduo guerrero. El primero tuvo que hablar con la congregación del monasterio de Fítero y con la abadía de Scala-Dei en Francia, de la que emanaba la autoridad de la congregación para atenuar los preceptos de una nueva Orden en la que armas y oración se daban la mano –algo no reconocido por el Císter–.

Pocos años después, en 1163, la muerte del abad en el castillo convento de Ciruelos y una difícil situación política en Castilla, acabaron con la “sublevación” de los guerreros sobre los religiosos, que no querían estar gobernados por un abad. Tras un periodo convulso, los monjes se retiraron de Calatrava La Vieja y marcharon a Ciruelos o a Fítero. Desaparecido también fray Diego Velázquez, nombrado abad de otro monasterio, la Orden tuvo por fin a su primer maestre, don García, cuya primera misión fue la de marchar a Francia a pedir reconocimiento y, en parte, independencia del Císter; y luego a Roma, donde el Papa, Alejandro III, concedió el 25 de septiembre de 1164 la primera bula que reconocía la creación, ya sí propia, de una “milicia de Dios”. La Orden de Calatrava era independiente.

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De Alarcos a las Navas de Tolosa

Llegaron entonces años de luchas, posesión de nuevas tierras y más poder. Dos batallas marcaron el destino de Calatrava La Vieja. La primera, la dura derrota de Alarcos. En 1195, Alfonso VIII, su ejército y caballeros provenientes de las Órdenes de Calatrava y Santiago, sufrieron una severa derrota a mano de los almohades. Mucha sangre de los calatravos se derramó en aquella batalla. Tanta, que la fortaleza que les vio nacer fue abandonada y recuperada por los musulmanes; y tanta, que la cruz negra que era emblema de la Orden pasó a ser roja, dicen algunos que en recuerdo a tanta sangre derramada.

Pero no desapareció la Orden; sólo se replegó. Mantuvo parte de sus posesiones y se rearmó, al igual que los ejércitos de Alfonso VIII. El rey, obsesionado con vencer a los almohades, declaró una guerra santa que apoyó el Papa. Había que expulsar a los musulmanes y para ello, en 1212, una gran ejército cristiano los derrotó en la célebre batalla de las Navas de Tolosa, lo que supuso el principio del fin de Al Andalus.

Antes de esa batalla, la cruzada cristiana tomó de nuevo el castillo de Calatrava La Vieja, en un asedio que, sin embargo, hizo que muchos cruzados europeos volvieran a sus casas defraudados por el pacto que hizo el rey Alfonso con los musulmanes. El monarca permitió una retirada de las tropas almohades a cambio de la fortaleza. El recinto, ya bastante deteriorado por las disputas, volvió a manos de la Orden que lo supo defender cuando quedó expuesto al olvido. Sin embargo, el tiempo se cobró su factura y los calatravos edificaron una nueva fortificación, más al sur, en el año 1218. Construida por los prisioneros musulmanes de Las Navas, nació Calatrava La Nueva, sede que ya nunca abandonarían.

in Akasico.com

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Los radicales islámicos también atacan el deporte europeo

December 18, 2007 · No Comments

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Parece que la desfachatez y fanatismo de los musulmanes no tiene límite. Al maltrato de mujeres y homosexuales, el empleo de la violencia contra los niños o el terrorismo internacional, se une también una ofensiva que pretende imponer la sharia en Europa.

La última, ha sido atacar al deporte europeo. Barsia Kaska, un abogado turco experto en derecho europeo, ha solicitado que la UEFA imponga una sanción al Inter de Milan por llevar una camiseta que atenta contra el Islam. Ocurrió en el partido de Liga de Campeones, que enfrentó al equipo italiano contra el Feberbahce turco, en el estadio de San Siro el pasado 27 de noviembre.

Kaska, seguidor del Fenerbahce, vio cómo su equipo perdía ese partido por 3-0. Pero más le dolió ver la camiseta que portaba el Inter: una enorme cruz roja sobre fondo blanco.

Su imagen ha sido portada en varios medios turcos, acompañada casi siempre de otra: la de un templario, perteneciente a la orden de los legendarios monjes soldados, fundada poco después de la conquista de Jerusalén (1099), en la primera cruzada y que estaba, según cuenta la leyenda, en posesión nada menos que del Santo Grial.

“Esta cruz me recordó a los días sangrientos del pasado”, indica Kaska. Y, tras ver la derrota, presentó una denuncia ante un juzgado que remitió a los comités disciplinarios de la UEFA y la FIFA, en Suiza, pidiendo la anulación de los tres puntos conseguidos por el Inter por “manifestar de forma explícita la superioridad racista de una religión”, según recoge la propia denuncia.

La camiseta protagonizó el editorial “¿Cómo lo permitió la UEFA?”, del célebre comentarista Mehmet Y. Yilmaz, un día después de la paliza italiana al Fenerbahce. “¡Los tres goles de este Inter cruzado deberían ser eliminados!” fue el titular elegido por la redacción de deportes del rotativo islamista Radikal.

CABALLEROS TEMPLARIOS

Los Caballeros Templarios o La Orden del Temple fue una orden medieval de carácter religioso y militar cargada de tintes legendarios, nacida después de la primera cruzada. Fue fundada en Jerusalén, en 1118 por nueve caballeros franceses, con Hugo de Payens a la cabeza.

En sus inicios su denominación oficial fue Orden de los Pobres Caballeros de Cristo (Pauperes Conmilitones Christi); pero más tarde fueron conocidos comúnmente como Caballeros templarios o Caballeros del Templo de Salomón (Milites Templi Salomonis), denominación surgida tras instalarse en el antiguo templo de Salomón. La designación de Orden del Temple es la traducción al francés de la denominación en latín, siendo muy extendida dados los amplios lazos Templarios con Francia.

in Minuto Digital

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El escudo del Barça, religiosamente incorrecto

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La cruz de San Jorge presente en el escudo del Barcelona ha provocado en los últimos días una gran controversia en los países islámicos, que ven este símbolo como un recuerdo de las Cruzadas. Las autoridades de Arabia Saudí han ordenado retocar el escudo de tal manera que sólo aparece el brazo vertical de la cruz.

Según una información de ‘La Vanguardia’, basada en el testimonio de dos ciudadanos españoles residentes en Riad, en la capital saudí es imposible comprar una camiseta del Barça con el escudo oficial.

Además, el diario asegura que las prendas culés con el escudo “religiosamente correcto” se pueden adquirir también en otros países islámicos como Argelia.

Meras falsificaciones

El club, no obstante, asegura que tal modificación de su emblema no es sino una mera falsificación, a la que es completamente ajeno y ante la que no puede hacer nada.

“Todas las camisetas oficiales que salen del Barcelona no tienen ningún tipo de retoque en los escudos, así que estos de los que se habla son una simple falsificación contra la que no podemos hacer nada”, explicó a EL MUNDO Jordi Bardia, portavoz del club azulgrana, quien precisó además que este tipo de equipaciones sólo se pueden adquirir en circuitos comerciales no oficiales.

Lo cierto es que no es la primera vez que fútbol y religión se entremezclan. El actual portero del Deportivo de La Coruña, el israelí Dudu Aouate, judío practicante, pidió a su anterior club, el Racing de Santander, que en su uniforme no figurara una cruz que el conjunto cántabro llevaba como parte del anagrama de un patrocinador. O el pasado 27 de noviembre, cuando el Inter de Milán recibió al Fenerbahçe turco en San Siro luciendo una camiseta blanca con una cruz roja, que recuerda el centenario del club y que fue criticada por la prensa turca.

in El Mundo

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Peñiscola - Conferencia el dia 15

December 13, 2007 · No Comments

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El próximo día 15 de Diciembre, Sábado, tendrá lugar en el Castillo Templario de Peñiscola una conferencia sobre la Orden del Temple con el titulo: “Orden del Temple, Pasado, Presente y Futuro”. La conferencia será impartida por S.E. Manuel Quintanilla, Prior General de España e Luis de Matos, Canciller Internacional de la OSMTHU - miembros del Consejo Magistral, integrada en las conmemoraciones de los 700 años del Castillo, organizadas por la Diputación de Castelló y el Castillo Templario de Peñiscola.

La conferencia tendrá lugar en el Salón Gótico, por las 18 horas.

El Castillo Templario-Pontificio de Peñíscola es la fortaleza que ocupa la parte máselevada del peñón sobre el que se sustenta la antigua ciudad de Peñíscola. Situada al norte de la Comunidad Valenciana, dentro del mar, es Peñíscola toda ella una fortaleza completamente amurallada, unida a tierra por una estrecha lengua de arena, que antiguamente desaparecía cuando había tempestad y que hoy esta ocupada por la ciudad nueva que es centro turístico de primer orden.

Esta imponente fortaleza se comenzó a construir en 1294 y fue terminada doce años después en 1307. Quienes poseían recursos y poder en aquellos tiempos para emprender y concluir tan rápidamente una obra de esta magnitud no eran otros que los enigmáticos caballeros Templarios. Edificaron el castillo a imagen y semejanza de los que antes habían construido en Tierra Santa. El monumento conserva en la actualidad todas las particularidades de una obra templaria siendo uno de los mas claros exponentes de dichas características.

Sobria y robusta edificación, que ha llegado a nosotros en perfecto estado de conservación, aunque le falte una cuarta parte que se destruyó en 1814; en el transcurso de la guerra de la Independencia. Condenada a un duro e implacable sitio por parte de las tropas del General Elio que intentaban recuperar la ciudad ocupada por los franceses. Hubieron de someterla a un furibundo bombardeo que asoló gran parte del caserío que rodea el castillo y parte de la fortaleza, dejando las marcas de los proyectiles en todas las murallas.

El Castillo Templario-Pontificio de Peñíscola comparte con el Vaticano y el Palacio de los Papas de Aviñón el privilegio de haber sido Sede Pontificia; una de las tres que ha habido a lo largo de la historia. Muchos autores lo describen como monumento singular, único y así es ya que cualquier persona puede visitar, en España, gran cantidad de castillos, algunos templarios, como este. Ubicados en una roca, casi dentro del mar, algunos. Pero que hayan podido participar en un momento de la historia de Europa como fue el Cisma de Occidente, desde el privilegiado puesto que le confirió ser una de las tres sedes pontificias que a lo largo del dramático proceso hubo en el mundo cristiano, tan solo Peñíscola, en toda España, y sobre todo su Castillo, jaula de oro donde se recluyó Benedicto XIII, solo este.

Fue esta la época más importante de los más de 700 años que tiene la fortaleza. Sin lugar a duda, los años en que sirvió de refugio al Papa Luna. Para poder entender la personalidad de tan insigne figura, fundamental en la historia de Europa, se han de recorrer sus austeras salas, sobrios patios y adustas torres, todo el conjunto rodeado por el omnipresente Mediterráneo, del que Benedicto fue Papa: el Papa del Mar.

Hoy el Castillo Templario-Pontificio de Peñíscola es un foco de atracción turística y cultural, más de 330.000 visitantes al año. En él, convertido en un prestigioso Centro Cultural que alberga numerosas exposiciones plásticas, el Festival de Cine de Comedia de Peñíscola, Congresos, Conferencias, etc… . Destacan entre las muchas actividades: El Festival de Música Antigua y Barroca que se lleva a cabo durante la primera quincena de agosto. El ciclo de Conciertos de Música Clásica que cubre parte del mes de septiembre y el Festival de Teatro Clásico que desarrolla sus sesiones a lo largo de los meses de julio y agosto.

En definitiva, este edificio que desde el 4 de junio de 1931 es Monumento Histórico-Artístico Nacional, recoge entre sus muros más de 700 años de existencia, convirtiéndose, para el visitante, en una puerta por la que acceder a la vivencia de su historia y un lugar perfecto para el disfrute del ocio y la cultura.

Programación de las Conmemoraciones.

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Walking the Byways of Segovia

December 7, 2007 · No Comments

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Of all the hotels in the old hill city of Segovia, the Hotel Victoria is most rife with atmosphere. It is situated under the shadow of the cathedral on the little Plaza Mayor, the main square, occupying some mysterious part of the old Town Hall, a fine ramshackle building with a working clock that was built — I was astonished to learn — in 1615. There are thriving bars beneath its colonnades, with tables on the pavement; and beyond the wrought-iron bandstand across the square lies the mouth of the Calle Real, Segovia’s main street, where Segovians come to stroll in the cool of the evening.

The fact is the Hotel Victoria is up for sale. Its gate is padlocked and its curtains drawn, and it is only nostalgia that steps out from under the curling tin sign above the doorway, suggesting the barouche at the door, the grandees upstairs and Carlist radicals in the restaurant. The local real estate agency would be delighted to sell it to you, with all its ghostly good will, for about $1.5 million. It is cheap.

Segovia is one of those small cities that Europeans do so well: sophisticated, full of sights and mysteries, it is graced with a castle and a cathedral and the greatest monument of Roman occupation in Spain, an aqueduct that forms the city’s coat of arms. You could explore for days without having to worry about getting around, and without hurting your feet. The old town on the hill is encircled by walls, separating it from the newer town below.

One useful guidebook refers cyptically to an inscription somewhere in the city that reads: In this cellar lay a treasure guarded by a mustachioed dwarf who knew the Bible, the Talmud and the Koran by heart. The guidebook gave no clues, and though I never found this tablet, I had a delicious time trying. When the siesta hours had whipped the people from the streets, I wandered at will among the sloping alleys, serenaded by the gentle clatter of cutlery in upper rooms, peering into doorways and discovering not dwarfs but treasure, certainly: cool Moorish patios, those colonnaded inner courts where the old rulers of Spain sought shade and the gentle trickle of running water; great doors laced in ancient ironwork; a pile of mildewed columns that seemed to have fallen from some huge lost temple.

The city’s single greatest mystery is the aqueduct. Segovia sits on a crag scored by two rivers like a moated castle, and commands the old road that breasted the mountains to the south. There is suprisingly little evidence of Segovia’s importance to the Romans, yet they chose to construct here this magnificent aqueduct to carry water to the upper town, 92 feet high at its highest point, made of hewn stone laid without a shred of mortar and raised on a series of double arches. The Moors in rout had it partly demolished, but Isabella, proclaimed Queen in Segovia (thereby through her marriage to Ferdinand delivering Spanish unity), had the monk Escovedo rebuild it in 1483. Sadly it is dry, and the old purification buildings stand empty and barred like the Hotel Victoria.

Whatever Segovia may have been in Roman times, by medieval days it was an important religious center, with a wealth of lovely churches and splendid monasteries — many of them worked on by the Moors, who were the finest masons in Spain before they were finally expelled in 1523, and who left to Segovia in particular their technique of sgraffito — etching plasterwork with swirling patterns and geometric forms.

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If Moorish work is to be found, ironically, in Segovia’s Christian churches, an old synagogue can be traced in the lines and siting of the Iglesia de Corpus Cristi, on the Plaza del Corpus Cristi, close to the cathedral. (The church is open only in the evenings at 8, for Mass.) The Jews were expelled from Spain in 1492, and the oddest trace of their presence is to be found farther down the Calle Real in a building known as Casa de los Picos, house of the spikes, because it is entirely prickled over with granite points. The house was inherited, after the expulsion, by a man who grew so sick of hearing it referred to as the Jew’s House that he hit upon this extraordinary way of distinguishing it anew. Now a vocational school, Casa de los Picos it remains to this day.

You cannot move very far in Segovia without coming across some beautiful Romanesque church, a palace, a tower, a carved doorway, or one of the delightful cloisters with which the Spanish were wont to surround their churches: acting as marketplaces and shady walks, many of these arcades are carved with an intense variety of scenes. The Church of San Martin, on the historic plaza of the same name, is surrounded by an arcade with particularly fine carved capitals. But the best, indeed, are to be found about 20 miles outside the city, in a town called St. Maria la Real de Nieva, in the cloisters of the monastery church of the same name. Theyshow flocks and shepherds, eagles swooping down on lambs, guard dogs and strange beasts and goats with half-human faces. Storks’ nests crown Segovia’s towers, and you hear their billing echo around the alleys like a riff on castanets; here, as everywhere else, the stork is a bird of good omen, and some churches have gone so far as to install bases upon which storks will be encouraged to build, turned to the sky like benign satellite dishes.

To visit the churches, you must be inquisitive and prompt. Outside the hour of Mass — it is generally celebrated daily, with hours posted on the door — they tend to be locked, though down in the valley to the north stands a curious church that is open in the mornings and afternoons and may be visited for a small and worthwhile fee.

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The Church of La Vera Cruz was built by the Knights Templar in the 13th century on a mysterious plan. Twelve-sided, the church contains a stout central chamber with four doorways aligned along the points of the compass, where novices were ushered into the mysteries of the cult, passing the night in vigil and performing unorthodox rites that insured their bond with the order. It is said to be based on the Church of the Holy Sepulcher in Jerusalem, for the crusading Templars developed in the Holy Land a doctrine that approached sufism and surpassed the bounds of formal Christianity — an echo, perhaps, of the mustachioed dwarf again, with his arcane knowledge of the three great books. The Templars were ruthlessly suppressed in the end by monarchs greedy for their material goods. The church warden at La Vera Cruz advised me to walk toward the center of the chamber, humming; all at once my voice spread out and seemed to shiver through me, as if my chest had become quadrophonic. It was very strange and satisfying to do, and the small child with or in you will be overjoyed.

I WAS also delighted by the Alcazar, the model of Disney’s castle in California, all slated turrets and toppling crags, with a massive crenelated tower above the drawbridge. Sadly for antiquarians, the bulk of the interior was bombed out by the artillery school billeted there in 1862 and longing for transfer to Madrid instead. (They got the transfer and the ruined shell of the Alcazar was subsequently repaired.) I fought a terrific urge to throw myself off the roof of the tower by concentrating on the graffiti etched into the soft yellow stone — some of the early lettering is very beautiful indeed. It is said that at a window of this castle a royal nurse once let slip the heir to all the Spains, Don Pedro, and instantly leaped headlong after the infant.

This yellow stone gives Segovia much of its charm, and utterly makes the cathedral. Rebuilt in 1525, it was the last in Spain to be designed in the Gothic style, and its faintly gingerbread exterior does nothing to prepare you for the grandeur of the interior, soaring on bundled columns 330 feet into the dome. The altarpiece, carved by Juan de Juni, is crowned by a magnificent Pieta.

Segovia can seem, at times, dauntingly Catholic; it has seven parishes and more holy places than most. St. Dominic, founder of an order that vied with the Franciscans for dominion over the minds of medieval commoners, sought refuge in a cave at the foot of the city, over which was soon built the magnificent Dominican Monastery of Santa Cruz. Torquemada, whose name is a byword for cruelty and intolerance, studied here; but so too did the benign St. Theresa, who was not so unlike her Calcuttan namesake, and the mystical divine St. John of the Cross, whose shrine, when I visited on a Sunday evening, was more fully attended than any other I’d seen.

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This may have something to do with Segovians’ capacity for enjoying themselves: on a sunny evening the park beneath the cliff on which the shrine of St. John stands is filled with decorous lovers, couples with their children, whole families out for a picnic on the grass. This is the cliff — and very red and forbidding it appears — from which, according to legend, a young Jewish woman named Esther was to be hurled until, in desperation, she appealed to the Virgin of the Christians to save her, and was immediately borne up by four angels. She became a most pious convert and a saint, St. Mary of the Jump. These tales of precipitation make more sense when you consider how small the rock is on which Segovia stands, and how deep the chasm that divides it from the surrounding plain.

When the sun moves off the park, Segovians reappear making the paseo along the Calle Real, window shopping, stopping for tapas or maybe an astonishingly sweet and gelatinous cup of hot chocolate, peering back at the mournful piglets that stare from every restaurant window, mutely proclaiming roast suckling pig as the city’s specialty. Bon viveurs, though, are likely to be disappointed by Segovian cuisine, which is not cheap and shirks the promise extended by wonderful wines, sybaritic siestas and the delightful habit of nibbling tapas with drinks.

I wondered about this, because the quality of the food soared almost as soon as I left the city walls behind me. I found myself enjoying glorious seafood (eel, with a rich scattering of clams and shrimps, mopped up by fine hard bread) at a lovely establishment called El Bentorro de San Pedro Avanto with Segovian families who had driven a couple of miles out for lunch.

ON another occasion, though, directed by a proud citizen to the “best restaurant in Segovia” — Meson Jose Maria — where my appetite was whetted by a framed photograph of the proprietor greeting King Juan Carlos himself — I had one of the most dismal meals I had eaten since I left the plane in Madrid, mockingly accompanied by a half-bottle of good wine, which I was trustingly permitted to pour myself from a whole one.

Segovians no doubt offer what they think visitors will want: meaty, hefty food for a feast, rather than home cooking and the humble salad. And who can blame them? The hotels are generally full, and visitors come back year after year, and Segovia is frankly so delightful that if no one else will buy the Hotel Victoria, I might, and eat forever at a restaurant run by me.

By JASON GOODWIN
in The New York Times

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Javier Sierra: «Los templarios conocían América antes de Colón»

October 29, 2007 · 2 Comments

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Antes que autor de ficción de éxito -su novela ‘La cena secreta’ (2004) ha sido un ‘bestseller’ mundial-, Javier Sierra (Teruel, 1971) se dedicó al periodismo paranormal y fue considerado el ‘niño prodigio de la ufología española’. Redactor de revistas como ‘Año Cero’ y ‘Más Allá’, que llegó a dirigir, escribió centenares de artículos sobre ovnis y presuntos enigmas. ‘La ruta prohibida’ (Planeta, 2007), su último libro, se centra en misterios de la Historia que, según él, «llevan siglos aguardando a ser desvelados».

-En su obra, se pregunta: «¿Acaso la Historia (con su inmerecida H mayúscula) se ha ocupado alguna vez de los ‘pequeños’ indicios?».

-Bueno, considero que no ha profundizado en ellos o no les ha dado la relevancia que tienen. La tesis del libro es que la Historia es incomprensible sin el factor ocultista, sobrenatural… Muchos grandes personajes actuaron cómo lo hicieron porque profesaban creencias de ese tipo. El reinado de Felipe IV, por ejemplo, sería absolutamente incomprensible sin tener en cuenta la influencia de su correspondencia con sor María Jesús de Ágreda.

-Que él creía que se comunicaba con el Más Allá.

-Exactamente. Y la utilizó de médium para comunicarse con su mujer fallecida y el príncipe Baltasar Carlos. Todo el mundo ha recurrido a estas cosas para justificar ciertos actos, pero la Historia ha metido el factor creencias debajo de la alfombra, cuando es muy importante para entender muchas cosas.

-Los historiadores no pasan eso por alto. Otra cosa es que esa monja fuera un personaje clave del reinado de Felipe IV.

-Hombre, no fue el conde-duque de Olivares. Pero que el rey decida en un momento prescindir de los servicios del conde-duque se entiende, en buena medida, gracias a la correspondencia con sor María Jesús.

-Quizá sea sólo un factor más, ¿no?

-Para mí, importante.

-No he encontrado en su libro nada que obligue a los historiadores a cambiar una fecha.

-¿Por ejemplo?

-La del Descubrimiento de América, que usted anticipa.

-Lo que mantengo es que habría que cambiar ese dogma de que América no se conocía hasta 1492.

Historia y dogmas

-¿Se refiere a los vikingos?

-No. De hecho, en el capítulo que dedico al mapa de Vinlandia, que algunos consideran la prueba de que los vikingos descubrieron América hacia el año 1000 porque aparece cartografiada una zona que parece la bahía del Hudson, lo pongo en jaque. Al hacer el análisis espectrográfico de la tinta, da que no tiene más de…

-Unos ochenta años.

-¿Como mucho! El mapa de Vinlandia es un falso histórico.

-Entonces, ¿quiénes conocían América antes de Colón?

-Yo hablo del siglo XIII. ¿Quiénes tenían flota en esa época? Los templarios. Y doy una serie de indicios: la piedra de Westford, en Massachusetts, que contiene un ‘graffiti’ de un caballero con una espada…

-Decir que es un caballero con una espada…

-Es lo que parece.

-Pero las cosas no son siempre lo que parecen.

-Pero tampoco al contrario.

-¿Dónde están las pruebas de que los templarios llegaron a América?

-Hay indicios, sólo indicios. No se han encontrado los restos de un barco templario; pero sí indicios como el ídolo de Carabuco, en Colombia. Es una escultura precolombina de un señor con barba, cuando los indios del altiplano son lampiños.

-¿A algunos les parece barba!

-Sí, vale. Pero no está fuera de contexto. En Tiahuanaco, está también el monolito Kontiki, con barba.

-…

-Vale, con lo que parece barba, pero es mucha barba.

-Son indicios, mientras que pruebas del Descubrimiento de 1492 las hay a patadas.

-Sí.

-Sin embargo, usted dice que Colón llegó a América siete años antes.

-Son indicios. Uno piezas sueltas e intento vislumbrar una explicación. Yo las explicaciones contundentes me las guardo para las novelas.

-Entonces, ¿qué base de realidad hay en las afirmaciones que hace en ‘La ruta prohibida’?

-Es que yo no pretendo imponer un dogma sobre otro.

-No estamos hablando de dogmas. La Historia no es un dogma.

-No pretendo imponer un escenario histórico sobre otro. Digo que, dentro de la Historia que nos han contado, hay una serie de indicios que no encajan, de piezas incómodas de las que no se habla. Éste es un libro en el que no he partido de una visión preconcebida de los temas. Habló del manto de la Virgen de Guadalupe y me encuentro con que el profesor Garza Valdés, un creyente en la sábana santa, sostiene que es una pintura, y no una imagen milagrosa. No me interesa mantener mitos clásicos del misterio por mantenerlos.

-Como… ¿por ejemplo?

-En los capítulos sobre la catedral de Chartres admito que, cuando escribí ‘Las puertas templarias’, me equivocé con el ‘milagro de la luz’, según el cual el día del solsticio de verano un rayo de luz pasa por un agujero de un vitral del templo e incide sobre una loseta marcando el arranque de la nueva estación. ¿Qué pasa? Que me he encontrado con que ese milagro no es del XII, sino que es del XVIII.

-Es el milagro del que habla Louis Charpentier en ‘El enigma de la catedral de Chartres’, ¿no?

-Exacto. Yo soy un ‘fan’ de Charpentier. Lo admito. Pero Charpentier se equivocó al atribuir el milagro de Chartres al siglo XII, cuando es un reloj astronómico del XVIII.

-No es raro que se equivoque. Usted dice en su libro, basándose en él, que las primeras catedrales francesas forman sobre el mapa la constelación de Virgo, y no es así.

-Tienes razón. Pero Charpentier no elige una constelación cualquiera, sino Virgo, que encaja muy bien con las catedrales dedicadas a Nuestra Señora. Lo que me fascina de esa historia es que es paralela a lo que hacen otras civilizaciones de la Antigüedad imitando constelaciones con sus monumentos.

-Pero la ubicación de las primeras catedrales no se corresponde con la constelación de Virgo. Las que cita Charpentier no sólo no son las primeras catedrales, sino que algunas no son catedrales. Además, las mueve de sitio… Es como si usted y yo elegimos unas capitales de provincia determinadas para decir que representan en España la constelación de Tauro. Las encontraremos. Y eso es lo que hace Charpentier, según los historiadores.

-Ja, ja, ja… La teoría de Virgo no es aceptada por los historiadores, pero, por otro lado, hay historiadores que han buscado en laberintos la constelación de Teseo. ¿Qué pasa, que para unas cosas sí y para otras no?

El cielo en la Tierra

-Despende de las pruebas.

-Trascendiendo el detalle, los antiguos tenían una obsesión por el cielo y por imitar en la Tierra lo que veían en los cielos.

-Desde que aparece la agricultura, el hombre necesita de la astronomía para controlar el paso del tiempo.

-Yo hablo de algo más que usarla para el calendario. Me refiero a cosas como la interpretación de ‘Las Meninas’ como un talismán astrológico, una teoría de Ángel del Campo Francés, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Este señor pone en relación la pintura y la astronomía.

-Dice que ‘Las Meninas’ refleja…

-La constelación de Corona Borealis, siguiendo los corazones de los personajes principales, y Capricornio si se cierra el círculo y se extiende hacia los otros personajes. La estrella más importante de Corona Borealis se llama Margarita, como la infanta protagonista del cuadro, y Capricornio era el signo de Mariana de Austria, la esposa de Felipe IV, que había sufrido dos abortos y tenía a toda la corte pendiente de que pariera un varón.

-Pero Corona Borealis tiene seis estrellas y los personajes cuyos corazones aparecen unidos por una línea en su libro son cinco.

-Es que esta imagen (explica ante la de la constelación que aparece en su libro) procede de un catálogo moderno. A mí, Ángel del Campo me dijo que en los catálogos de Diego Velázquez eran las mismas estrellas. Probablemente la más pequeña tenga una magnitud que pasaba desaparecida para algunos catálogos de aquella época.

-Buscando y buscando, a todo se le puede encontrar una explicación ‘ad hoc’.

-Es que yo no las busco. Ángel del Campo da una explicación coherente a por qué Diego Velázquez pinta esa obra de tema menor en unas proporciones de lienzo tan importantes como el retrato ecuestre de Felipe IV. El pintor da una importancia impresionante a esta obra, para que sólo sea exhibida en una estancia del Alcázar de Madrid.

-El que paga, manda.

-Sí. Pero es que en esa época, yo parto de ese concepto, hay una intencionalidad narrativa detrás de cada obra de arte. Quieren contar algo o quieren que sirva para algo. Yo no se la había encontrado a ‘Las Meninas’ hasta que Ángel del Campo dijo que es un talismán astrológico. En aquella época se creía en eso.

in El Correo Digital

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Especial viajes: Ponferrada, “la ciudad de los templarios”

October 24, 2007 · 1 Comment

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Ponferrada, la capital de El Bierzo, se levanta en la confluencia de los ríos Sil y Boeza, en la provincia de León. El camino jacobeo fue fundamental para la ciudad e incluso de ahí deriva su nombre, según los historiadores. Los escritos señalan que la construcción de un puente en el siglo XI sobre el río Sil para que los peregrinos pudieran pasar de una orilla a otra dio lugar a la población al ser conocida como Pons Ferrata , que significa puente de hierro.

Ponferrada es una localidad rica en patrimonio cultural e histórico y siempre estará vinculada a un hecho que le ha dado personalidad propia a lo largo de los siglos, la llegada a la ciudad de la Orden del Temple en 1178 para proteger a los caminantes que se dirigían a Santiago. A destacar el Castillo, una de las razones por las que Ponferrada es conocida como la ciudad de los templarios .

Además la visita a esta ciudad leonesa puede ser aprovechada ahora para disfrutar de la exposición Las edades del hombre , la más importante de las que se han organizado en nuestro país sobre el arte religioso. El patrimonio de las once diócesis de Castilla y León se exhibe fuera de las catedrales de la región y en esta ocasión se muestran 130 obras de primera categoría entre pinturas, esculturas, relieves, orfebrería y libros. El lugar elegido es la Basílica de Nuestra Señora de la Encina e Iglesia de San Andrés y los tesoros podrán ser vistos hasta noviembre de este año.

La visita

Castillo de Ponferrada. Se encuentra situado en una colina que domina el río Sil desde sus 60 metros de altura. Ocupa una extensión de 8.000 metros cuadrados en el cruce del Camino de Santiago entre León y Villafranca. Cuando llegaron los templarios se encontraron una pequeña fortaleza construida sobre un poblado romano, que pasarían a ampliar hasta convertirla en una gran fortaleza. Cuando la Orden del Temple desaparece en 1312, el castillo empieza a cambiar de propietario hasta que llega a los Reyes Católicos, quienes lo venden posteriormente al Marqués de Villafranca. Actualmente es propiedad del Ayuntamiento.

El Castillo de Ponferrada fue declarado en 1924 Monumento Histórico-Artístico. Es una de las visitas ineludibles si estás en Ponferrada porque es de los pocos castillos de propiedad pública que se conservan parcialmente en buen estado.

Basílica de la Encina. Es el monumento religioso más importante de la ciudad. Su estilo renacentista alberga a la Patrona de la ciudad y del Bierzo, la Virgen de la Encina. Según cuenta la tradición, los templarios encontraron su imagen en el hueco de una encina, donde fue escondida para protegerla de los sacrilegios de los invasores árabes. La construcción de la basílica se inició en 1573.

Iglesia de San Andrés. Esta situada a los pies del castillo. Se comenzó a construir a finales del siglo XVII y en su interior se encuentra el Cristo de la Fortaleza, trasladado allí desde la capilla del castillo. Muy cerca de la iglesia está Convento de las Concepcionistas Franciscanas. Al ser de clausura no puede visitarse pero sí su iglesia, en la que hace poco se descubrió una importante cubierta mudéjar que ha sido restaurada.

Torre del Reloj. Se encuentra en la calle que lleva el mismo nombre, una de las más típicas del casco antiguo de Ponferrada. La calle discurre por un arco, que pertenecía a la muralla medieval sobre el que se levanta la Torre del Reloj, del siglo XVI.

Casa de los Escudos. Se presenta como una casona solariega de la familia García de las Llanas de estilo barroco con influencias rococó. En la actualidad es propiedad del Ayuntamiento de Ponferrada y alberga el Museo de la Radio que ofrece un viaje educativo y sensorial por la historia de la radio en España.

Museos en Ponferrada. Puedes visitar el Museo del Ferrocarril, en las vías de la antigua estación de Ponferrada. Allí puedes encontrar locomotoras y vagones restaurados con la intención de dar a conocer la importancia que este medio de transporte tuvo para la ciudad desde su llegada, en 1882.

Otra opción es el Museo de El Bierzo, en la antigua cárcel de la villa, construida en el siglo XVI por orden de Felipe II. Consta de varias zonas, desde el Paleolítico hasta el siglo XIX. El Camino de Santiago tiene su propia sala.

Valle del Silencio: Lleva este nombre desde hace catorce siglos porque fue el refugio de uno de los primeros grupos de eremitas. Hay que visitar Peñalba, declarado Conjunto Histórico Artístico, uno de los pueblos más bellos de nuestro país.

Las Médulas. En las cercanías de Ponferrada se encuentran las ruinas de las minas romanas de Las Médulas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Eran empleadas para extraer oro. Algunos historiadores destacan que los romanos consiguieron hacerse con unos 960.000 kilos del preciado metal.

in EuropaPress

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En busca de la huella de los templarios en la Corona de Aragón

October 23, 2007 · No Comments

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 Investigadores de la historia y del patrimonio se reunirán la semana que viene en Monzón para poner al día los conocimientos sobre la presencia de esta Orden en las encomiendas aragonesas. Los aspectos esotéricos son difíciles de rastrear en los archivos.

Por segundo año consecutivo, Monzón va a ser sede de las Jornadas sobre la Orden del Temple en la Corona de Aragón, un foro donde especialistas en distintos ámbitos del conocimiento histórico y del patrimonio van a poner en común las últimas investigaciones sobre la presencia y actividades de las distintas encomiendas que los templarios sostuvieron en territorios de la Corona aragonesa.

Las jornadas, organizadas por el Centro de Estudios de Monzón y Cinca Medio (Cehimo), se celebrarán durante toda la semana próxima y ayer, como prólogo, se inauguró una exposición en la Sala Xauradó de la Casa de la Cultura montisonense, titulada “Castillos de la Ruta del Temple”, con fotografías de José Bravo Santamaría.

Las distintas ponencias que se desarrollarán profundizarán en la “indiscutible importancia de la Orden del Temple en zonas del Cinca Medio, Litera y parte del Somontano”, según el responsable del Cehimo, Jaime Peralta. Este experto en patrimonio participará en una de las conferencias, como director del equipo de investigación histórica y arqueológica del Cehimo, titulada “Nuevas aportaciones arqueológicas sobre la Orden del Temple y el Camino de Santiago en Monzón y Cinca Medio”. Se van a presentar los resultados de los últimos trabajos arqueológicos en torno al castillo de Monzón, una de las más importantes fortificaciones que ocuparon los templarios en Aragón y donde resistieron los últimos caballeros hasta mayo de 1309, por la persecución de que fueron objeto tras su caída en desgracia en el Papado y en las monarquías europeas. Estos trabajos han conseguido sacar a la luz al menos tres tumbas de otros tantos peregrinos que hacían el Camino de Santiago, lo que refuerza la teoría de que la Ruta Jacobea pasaba por este localidad aragonesa. También están ayudando a conocer mejor la estructura de los edificios del perímetro del castillo en la época que esta fortificación estuvo ocupada por los templarios y que fueron modificados por necesidades defensivas en siglos posteriores.

Un pasado oscuro

Este año, las jornadas se van a desarrollar pocos días después de la publicación de un libro, con el beneplácito del Vaticano, que rehabilita la memoria de los templarios, al hacerse públicos determinados documentos que confirman que las acusaciones de herejía de que fueron objeto los miembros de la Orden del Temple se debieron a un montaje.

En opinión de Jaime Peralta, nunca es tarde para retractarse y reconocer que los templarios fueron maltratados injustamente, siguiendo el ejemplo del anterior reconocimiento de errores y tropelías que llevó a cabo la Inquisición. “Fueron unos hechos que se produjeron en un contexto histórico determinado, que tuvieron su razón de ser histórica en el momento en que los poderes establecidos deciden acabar con el enorme poder de los templarios, de quienes tampoco se puede afirmar que fuese oro todo lo que reluce”, afirma el director del Cehimo.

El aspecto esotérico

Esa huella, la del supuesto esoterismo que rodeaba a esta orden, es la más difícil de investigar, dada la escasa documentación histórica en la que se pueden rastrear las presuntas prácticas contrarias a la ortodoxia cristiana, según confirma la historiadora zaragozana Ana Isabel Lapeña, quien cerrará las jornadas con una conferencia titulada “La vida interna de una encomienda templaria”. En todo caso, señala, todas las especulaciones se basan en los silencios que envuelven al origen de la orden, y recuerda que los templarios fueron absueltos en el proceso a que fueron sometidos en Aragón, pese a lo cual la orden fue disuelta con la fuerte resistencia de encomiendas como las de Castellote y Monzón.

Más fácil es acercarse a la organización y funcionamiento interno de las encomiendas, gracias a los documentos de carácter económico que pueden encontrarse en los archivos, aunque todavía queda mucho por investigar en torno a la mayoría de las encomiendas templarias de la Corona de Aragón, coinciden en afirmar Jaime Peralta y Ana Isabel Lapeña. Esta historiadora tratará en su intervención aspectos como el organigrama de una encomienda, en cuya cúspide se situaba el comendador. Otros cargos importantes eran el claviger, que se ocupaba de las cuestiones económicas, el capellán -ya que los templarios no tenían por qué ser clérigos-, y el consejo de la encomienda. Se detendrá especialmente en el caso de la encomienda de Novillas, la primera que hubo en la Corona de Aragón.

By J. Zaragoza, in Heraldo.es

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Hawaii man hopes his pilgrimages will spread a message of peace

October 8, 2007 · 3 Comments

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Upcountry Maui resident Brandon Wilson followed in the footsteps of the first Crusaders last year when he walked from Dijon, France, to Jerusalem, spreading a message of commonality among people.

This fall, he will follow another pilgrimage route in the same, traditional way, trekking the 625-mile Via de la Plata trail through Spain on foot.

Wilson said he has been drawn to spiritual pilgrimages since 1992 when he first hiked through Tibet with his wife. He has made six pilgrimages since then, following what he calls “deliberate travel” by slowing down the pace and immersing himself in the journey.

“It becomes a sort of transcendent experience,” said Wilson, a writer and photographer who has published two books about previous walks. “Outside of the cocoon of the known, you put yourself out there in the universe. You learn to have trust and you learn to have faith.”

Where crusaders trod

From April to September 2006, he walked the Templar Trail, so-called because it was the route that a leader of the First Crusade, Godfrey de Bouillon, and the original Knights Templar traveled on their way to battle in the Holy Land in the ninth century.

“This trail that was used for war … throughout the Crusades,” said Wilson, who considers himself Christian. “I wanted to do it as a walk for peace — to walk through nations that had been so war-torn for so many generations and to remind people that there are better ways to solve our problems instead of resorting to war.”

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He hopes the Templar Trail will be designated as a “trail for peace,” especially since it cuts through so many different countries with people of varied religious and ethnic backgrounds.

“The ultimate route for peace becomes a path that begins with every individual,” he said. “A physical path such as this sets people in that direction.”

During his 2,620-mile, 160-day journey, Wilson carried only a 15-pound backpack. He began his journey with an older French companion, who had to turn back once they reached Istanbul. Wilson often had to change his planned route because of political unrest in certain areas.

When Wilson needed food, water or shelter, they were somehow provided.

“I walked through 11 different countries on two continents and I was shown universal hospitality by complete strangers,” he said.

Wilson said that every day he would stop and talk to people about being an American, about the war in Iraq, and other world issues, often clearing up misconceptions and learning much himself.

“Once people, no matter what background they have, start off on these trails, reduce their lives to the basic essentials that they carry with them on their backs, learn to trust again and deal with lots of pent up feelings and emotions … we realize how much we are alike, no matter what our religions, no matter what our cultures, no matter what our nationalities,” Wilson said.

A road less traveled

His next pilgrimage, along Spain’s Via de la Plata, follows part of an ancient Roman road stretching from Seville in the south to Astorga in the northwest. The pilgrimage route ends in Santiago de Compostela where the remains of St. James the Apostle are said to be buried.

“It’s a less traveled route,” Wilson said, compared to the popular Camino Francés route that also ends in Santiago de Compostela. “There will be a lot of time for contemplation, I’m sure.”

Wilson will publish a book this coming January called “Along the Templar Trail: Seven Million Steps for Peace” about his pilgrimage from France to Jerusalem. He also has a website: www.pilgrimstales.com.

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Al Qaeda llama a contra-cruzada por Al Andalus: “Eliminad a España y Francia del Magreb”

September 24, 2007 · No Comments

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A la tercera Ayman al Zawahiri se explayó. El número dos de Al Qaeda hizo ayer un llamamiento a “limpiar el Magreb musulmán de los hijos de Francia y España”. Sus palabras tendrán, probablemente, un efecto movilizador sobre una franja minoritaria de la juventud magrebí. Fue la tercera vez, desde diciembre pasado, que el lugarteniente de Osama Bin Laden señaló a España y a sus vecinos del sur, pero hasta ahora nunca les había dedicado tanto tiempo. El vídeo, subtitulado en inglés, fue colgado ayer en la página web de As Sahab, la productora del grupo terrorista. Difundido con motivo del sexto aniversario de los atentados del 11-S, abarca, a lo largo de sus 80 minutos de duración, otros muchos temas y ataca con dureza al régimen de Pakistán.

Al Zawahiri fija un objetivo a los magrebíes: “La recuperación de Al Andalus es un deber para la oumma [comunidad musulmana] y para cada uno [de los muyahidín] en particular”. Al Andalus es el nombre que los musulmanes dan a la península Ibérica a partir de 711, cuando estuvo regentada por califas y emires, hasta su expulsión en 1492.

La reconquista de Al Andalus es una reivindicación frecuente en boca de los responsables de Al Qaeda. El propio Al Zawahiri comparó, en julio, la “ocupación” española de esa tierra musulmana con la de Irak por Estados Unidos.

Para recuperar Al Andalus hay que dar un paso previo: “Sólo podréis hacerlo eliminando del Magreb islámico a los hijos de Francia y España que han regresado”, recalca el brazo derecho de Bin Laden.

“No se equivoquen, al mencionar a los hijos alude ante todo a los regímenes del Magreb que considera lacayos de las antiguas potencias coloniales”, asegura Abdalá Rami, analista del Centro de Estudios en Ciencias Sociales de Casablanca.

Cuando se refieren al Gobierno de Argel, los salafistas argelinos -en enero cambiaron su nombre por el de Al Qaeda en el Magreb Islámico- lo tachan siempre de “siervo” o “lacayo” de Francia.

“La amenaza de Al Zawahiri apunta hacia los regímenes, pero también está dirigida contra los ciudadanos e intereses de España y Francia en la zona y, en última instancia, contra Ceuta y Melilla”, sostiene Fernando Reinares, director del programa de terrorismo global del Real Instituto Elcano.

Esta vez, sin embargo, el médico egipcio que secunda a Bin Laden no mencionó a las dos ciudades autónomas. Sí lo hizo, en cambio, en diciembre pasado. Arremetió contra la “ocupación” española, que equiparó con la que Rusia ejerce sobre Chechenia. Abdelmalek Droukdal, el líder de los salafistas argelinos, instó en mayo a Marruecos a “limpiar” ambas ciudades de “las impurezas españolas”.

Al Zawahiri ensalzó, a continuación, la lucha de los “padres y abuelos” de los magrebíes que “derramaron su sangre” para expulsar a las potencias coloniales. Invitó así a los jóvenes magrebíes a seguir el ejemplo de sus antepasados.

Los islamistas siempre mostraron cierto desprecio por la lucha del Frente de Liberación Nacional argelino, apenas teñida de religiosidad, pero consideran que el rifeño Abdelkrim, que se sublevó contra España, fue uno de sus precursores.

“Sed fieles a vuestra religión, a la sunna [palabras] de vuestro profeta y a la sangre de vuestros antepasados”, concluye Al Zawahiri su capítulo audiovisual sobre el Magreb. “Apoyad a vuestros hijos, los muyahidín, en su lucha contra los cruzados y sus hijos”.

El hombre a apoyar en el Magreb aparece también en imágenes de archivo incluidas en el vídeo. Es el argelino Abdelmalek Droukdal, jefe de la rama magrebí de Al Qaeda, responsable de los numerosos atentados que han ensangrentado Argelia. Desde principios de año, la violencia terrorista se ha cobrado casi 400 muertos en el país.

“Es un discurso dirigido a los magrebíes y por eso menciona a Francia”, prosigue Abdalá Rami. “En algunas franjas de la población del Magreb, Francia, a causa de su pasado colonial, tiene una imagen más negativa que Estados Unidos”.

“No es el caso de España, a la que Al Zawahiri asocia esta vez con Francia”, señala el investigador marroquí. “Sólo algunos marroquíes denostan también a España por su colonización de la franja norte y por su presencia en Ceuta y Melilla”.

El lugarteniente de Bin Laden es “el estratega de Al Qaeda”, afirma Reinares. Ayer “señaló al Magreb como zona de conflicto y lo marcó como territorio prioritario”. “Está dando ordenes no sólo a los salafistas argelinos, sino a otros grupos asociados e incluso a individuos aislados” que sueñan con apuntarse a la yihad.

“Anticipa lo que no tardaremos mucho en ver, dentro de semanas o meses”, concluye el investigador del Real Instituto Elcano. Los servicios de seguridad “no lograrán abortar todos los intentos de perpetrar atentados”. “Algunos saldrán adelante y estarán dirigidos contra intereses o ciudadanos franceses o españoles”.

Las fuerzas de seguridad del Magreb temen especialmente el regreso de decenas o cientos de jóvenes que viajaron a Irak y que, si no murieron combatiendo, han adquirido una experiencia que sueñan con poner en práctica en sus países de origen.

in El País

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Santiago’s Golden Legend

September 11, 2007 · 1 Comment

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Santiago de Compostela has been a lodestar for visitors for more than a thousand years. The world’s first guidebook was written in 1130 by Aimeri Picaud, a French monk, to give information to travelers on their way there. In the early Middle Ages, between 500,000 and 2 million people came each year. They came, however, not for the sun or the architecture, but to visit the sacred relics of the body of St. James.

As a center of Christian pilgrimage, Santiago rivaled Rome and the Holy Land. The Camino de Santiago, or the Way of St. James, originated in towns all over Europe - in England, Germany, Italy, Scandinavia and, of course, France. Pilgrims set out alone, in small groups, or in large gatherings. For the most part, their paths converged in France, where the routes were organized by the Benedictines and Cistercians of Cluny and Citeaux and the Knights Templars of the Spanish Order of the Red Sword. By the time the pilgrims crossed the Pyrenees and entered Spain, they continued on two routes only - the northern coastal road, called the Asturian, and the more popular Camino Frances, or French Way. Along the latter, so much traveled over hundreds of years, and still used today, were built some of the most spiritual and magnificent of Spanish buildings. Yet nothing prepares one for the wonder of Santiago de Compostela itself.

In Spain it is often impossible to separate tradition and history. But there’s no doubt that a visit to this northwest corner of the Iberian Peninsula is made far more exciting by some knowledge of the extraordinary events that did (or didn’t) happen there. St. James the Apostle, brother of St. John the Evangelist, brought Christianity to Spain and then returned to the Holy Land, where he was beheaded; his body was conveyed to Spain by his disciples in a rudderless boat that found its way to a little inland port now known as Padron.

About 15 miles southeast of Santiago, Padron is a good introduction to the marvelous mysteries. If you’re lucky enough to find the priest to let you in, enter the little 17th-century parish church of Santiago by the River Sar, which flows through the town; under the altar you can actually see the granite stone to which the apostle’s boat was tied. Thus the name Padron, taken from ”piedra,” meaning stone.

After St. James’s body reached Spain, it disappeared for 800 years until Pelayo, a hermit, saw a brilliant star flashing over a woodland (hence, perhaps, Compostela, from ”campo de la estrella,” or ”field of the star”). An ancient burial place was unearthed and on July 25, A.D. 813, the holy remains were drawn triumphantly in an ox cart into the center of Santiago. On the busy Calle de Franco, there’s a little shrine to mark the spot where the journey ended, and near the city walls, by the fine stone market, there stands the Romanesque church of San Felix de Solovia, built near the cave in which the hermit Pelayo lived; the church is notable for a 12th-century tympanum of the Adoration of the Magi.

On the top of the Bishop’s Palace, facing the great Cathedral of St. James, there is a huge statue of a knight on horseback carrying a banner. Not much, you might think, to do with the James who watched with his brother at Gethsemane. But this is his reincarnation, Santiago Matamoros, the Moorslayer, who appeared miraculously to inspire the Christians in their battles against the infidels. His banner bore an ornamental red cross and it is still the city’s symbol, marking souvenir ashtrays, key chains and decals.

A third St. James was created by the pilgrims themselves. He is dressed as one of them, with a wide-brimmed hat and a heavy cloak adorned with the scallop shell that was - and remains - the pilgrims’ emblem. He carries a stout staff with a drinking gourd attached. This St. James appears above the Holy Door in the cathedral’s east facade, overlooking the Plaza de la Quintana.

The pilgrims usually entered the cathedral by the Puerta de Azabacheria, where the jet workers made and sold their wares. Jet and silver are still the two crafts of Santiago, and the silvermakers cluster round their own door, the Platerias, with its superbly carved Romanesque entrance and 17th-century clock tower.

There is an argument for never leaving the cathedral and the four great squares that surround it. The extraordinary many-layered building embraces, in its crypt, an 11th-century barrel-vaulted church; its gigantic Gothic cloister has a dazzling filigree trellis, and its Treasury Tower recalls a Thai temple.

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The 18th-century Baroque Obradoiro (west) facade, with its double staircase, is the most ornate. Within is an older facade, decorated with a parade of stone figures carved by Master Mateo in the 12th century: the Door of Glory. The master carved a self-portrait on the back of the pillar on which St. James and, above him, Christ in Glory look out into the narthex. Here, St. James and, indeed, all the more than 200 figures, particularly the mysteriously smiling Daniel, have a warmth and gentleness that belie their granite material.

Inside, at the heart of the cathedral, yet another St. James, resplendent in golden cloak studded with jewels, dominates the center aisle from above the main altar. Steps leading upward allow pilgrims to walk behind the statue, kiss its mantle and embrace its shoulders. Steps leading downward uncover a small shrine where an ornate silver chest contains the bones of the saint.

Hidden from the buccaneering Sir Francis Drake in 1589, these relics were lost again for three centuries until a historian, Antonio Lopez Ferreiro, found them in 1879. An elaborate plaque commemorating him can be seen opposite the old university buildings now housing the geography and history faculties.

The quest for St. James leads into every corner of the city; the problem is to unravel fact from fiction. Indisputably real, because it stands four-square at the northwest corner of the cathedral in the Plaza de Espana, is the Hostal de los Reyes Catolicos, built by Queen Isabella and King Ferdinand at the turn of the 16th century to house and nurse the pilgrims who were pouring into the city. Forgetting for a moment Isabella’s terrible legacy of the Inquisition, her hotel/hospital is a tranquil and glorious monument to religious belief. It is built round four courtyards and displays the most beautiful hotel doorway in the world, ornamented with a profusion of carved figures, beginning with Adam and Eve. Since 1954, the Hostal has been run as part of the Spanish national chain of paradors. Yet it is still a charitable foundation: each day, up to 10 certified pilgrims can claim three free meals a day for up to three days. These contemporary pilgrims eat with the staff, the manager explains.

It is perfectly possible to visit Santiago and see it only as another splendid European city. Its Plaza de Espana rivals in magnificence the shell-shaped Piazza del Campo in Siena or the Piazza San Marco in Venice. The stone-paved streets have a multitude of cafes and bars that, in term time, are thronged with some of the 47,000 students who fill the thriving University of Santiago. Yet among the tourists you will spot the pilgrims: one morning two white-haired men with backpacks entered through Mateo’s Door of Glory and pressed their fingers into the holes made in the stone by their forerunners over eight centuries.

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Inside the offices of the cathedral sits a representative of the secretariat whose one job is to certify the true pilgrims, those who have walked, bicycled or ridden (on horseback) over at least 50 kilometers (about 30 miles) to get to Santiago. They bring a card stamped in the town halls along the route and sign in at a registry. Under the heading ”motives for pilgrimage,” someone has written ”une promesse” and someone else ”100 percent por Dios” and a third ”religieux et sportifs.” A very ‘’sportif” Frenchman bounds in while I am there; he has bicycled from the Rue St. Jacques in Paris, the traditional start of the route, to Santiago in 10 days. The secretary tells me that the number of pilgrims has more than doubled in the past 10 years.

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